Carta  del  Presidente Saliente

              Diciembre 2007

           

Adiós de un Presidente

 

    En cumplimiento del mandato estatutario, tras cuatro años de presidencia, cesé en mis responsabilidades ante la Junta General Ordinaria de la SEPL, celebrada el 25 de octubre pasado en el curso del XVI Congreso Nacional de nuestra sociedad, que se desarrolló brillantemente en Sevilla.

 

    Debo reconocer que el momento fue agridulce. Por un lado, era satisfactorio pasar la antorcha a otro compañero más joven y preparado, con la seguridad de que retomará con nuevas fuerzas e ideas los objetivos subyacentes en el espíritu de nuestra Sociedad y los proyectos para alcanzarlos. Por otro, a pesar de sentirme en paz por el deber cumplido, era indudable el desasosiego por las cosas que se han quedado sin hacer y por las que ni se han llegado siquiera a plantear. Faltaría a la verdad, por ejemplo, si no reconociera que, como he reiterado desde el inicio de mi gestión, habría deseado comprobar un mayor dinamismo social, si bien es cierto que últimamente se está notando un cierto bullir de iniciativas en torno a la SEPL, sobre todo en el campo de la formación, que siempre he considerado primordial e insoslayable. Estoy seguro de que esa línea se afianzará y de que surgirán otras mejores bajo la presidencia del Dr. Madariaga Zamalloa, a quien deseo el mayor de los éxitos en su nueva responsabilidad.

 

    Sería deshonesto por mi parte omitir mi agradecido reconocimiento a todos los que tanto y tan lealmente me han ayudado con total desinterés personal en estos años, bien espontáneamente, bien respondiendo eficientemente a cuantos requerimientos les haya podido hacer llegar. Recuerdo especialmente a quienes han compartido conmigo las tareas de las Juntas Directivas que he presidido y deseo citar expresamente al Prof. Calcedo Ordóñez, nuestro Presidente Fundador, cuyo aliento, sabiduría y experiencia no me han faltado en ningún momento. Siempre  estimaré como amigos a todos ellos, por encima de cualquier otra consideración.

 

    Aunque huelgue manifestar mi total disposición a colaborar en lo que desde la SEPL se me pida o incluso sugiera, como ya sabe nuestro Presidente, deseo hacer llegar a todos los socios y amigos mi disposición a cooperar en cuantas actividades pueda aportar algo. Mi intención es también mantener una actitud proclive a ofrecer iniciativas, a fin de que la Junta Directiva considere su oportunidad o viabilidad. En realidad es lo que siempre he pedido a todos desde la presidencia y a lo que ahora vuelvo a invitar a todos los miembros de la SEPL.

 

    Al filo del nuevo año, deseo a cuantos me lean que 2008 signifique una notable progresión personal, familiar y profesional. Cuanto mejores seamos individualmente, más rica será nuestra querida Sociedad en los valores que fundamentan su razón de ser.

 

            ¡Hasta siempre!

 

 

Lorenzo J. Llaquet Baldellou.