BIOÉTICA
Declaración
de Madrid
Aprobada
por la Asamblea General de la AMP, en Madrid, España, el 25 de Agosto 1996.
En 1977 la Asociación Mundial de Psiquiatría aprobó la Declaración de Hawai, introduciendo unas normas éticas para la práctica de la psiquiatría. La Declaración fue actualizada en Viena en 1983. Con el objeto de recoger el impacto de los cambios sociales y los nuevos descubrimientos científicos de la profesión psiquiátrica, la Asociación Mundial de Psiquiatría ha revisado nuevamente estas normas éticas de comportamiento.
En la medicina se combinan el arte de curar y la ciencia. Donde mejor se refleja
la dinámica de esta combinación es en la psiquiatría, la rama de la medicina
especializada en el cuidado y la protección de aquellos que padecen a causa de
enfermedades o minusvalías mentales. Aun existiendo diferencias culturales,
sociales y nacionales, es imprescindible y necesario el desarrollo de una
conducta ética universal.
Como profesionales de la medicina, los psiquiatras deben ser conscientes de las
implicaciones éticas que se derivan del ejercicio de su profesión y de las
exigencias éticas específicas de la especialidad de psiquiatría. Como
miembros de la sociedad, los psiquiatras deben luchar por un tratamiento justo y
equitativo de los enfermos mentales, en aras de una justicia social igual para
todos.
El comportamiento ético se basa en el sentido de la responsabilidad individual
de cada psiquiatra hacia cada paciente y en la capacidad de ambos para
determinar cual es la conducta correcta y más apropiada. Las normas externas y
las directrices tales como los códigos de conducta profesional, las
aportaciones de la ética y de las normas legales, no garantizan por sí solas
la práctica ética de la medicina.
Los psiquiatras deben, en todo momento, tener en cuenta las fronteras de la
relación psiquiatra-paciente y guiarse principalmente por el respeto al
paciente y la preocupación por su bienestar e integridad.
Con este espíritu, la Asociación Mundial de Psiquiatría aprobó en su
Asamblea General del 25 de Agosto de 1996, las siguientes directrices relativas
a las normas éticas que deben regir la conducta de los psiquiatras de todo el
mundo:
1. La Psiquiatría es una disciplina médica orientada a proporcionar el mejor
tratamiento posible a los trastornos mentales, a la rehabilitación de
individuos que sufren de enfermedad mental y a la promoción de la salud mental.
Los psiquiatras atienden a sus pacientes proporcionándoles el mejor tratamiento
posible, en concordancia con los conocimientos científicos aceptados y de
acuerdo con unos principios éticos. Los psiquiatras deben seleccionar
intervenciones terapéuticas mínimamente restrictivas para la libertad del
paciente, buscando asesoramiento en áreas de su trabajo en las que no tuvieran
la experiencia necesaria. Además, los psiquiatras deben ser conscientes y
preocuparse de una distribución equitativa de los recursos sanitarios.
2. Es deber del psiquiatra mantenerse al tanto del desarrollo científico de su
especialidad y de diseminar estas enseñanzas actualizadas. Los psiquiatras con
experiencia en la investigación deben tratar de ampliar las fronteras científicas
de la psiquiatría.
3. El paciente debe ser aceptado en el proceso terapéutico como un igual por
derecho propio. La relación terapeuta-paciente debe basarse en la confianza y
en el respeto mutuos, que es lo que permite al paciente la información
relevante y significativa para que pueda tomar decisiones racionales de acuerdo
a sus normas, valores o preferencias propios.
4. Cuando el paciente esté incapacitado o no pueda ejercer un juicio adecuado a
causa de un trastorno mental, el psiquiatra deberá consultar con su familia y,
si fuera necesario, buscar consejo jurídico, con el objeto de salvaguardar la
dignidad humana y los derechos legales del paciente. No se debe llevar a cabo
ningún tratamiento en contra de la voluntad del paciente, salvo que el no
hacerlo ponga en peligro la vida del paciente o de aquellos que lo rodean. El
tratamiento debe guiarse siempre por el mejor interés del paciente.
5. Cuando a un psiquiatra se le solicite evaluar a una persona, es su deber
informar y aconsejar a la persona que se evalúa sobre el propósito de la
intervención, sobre el uso de los resultados de la misma y sobre las posibles
repercusiones de la evaluación. Este punto es particularmente importante cuando
los psiquiatras tengan que intervenir en situaciones con terceras partes.
6. La información obtenida en el marco de la relación terapéutica debe ser
confidencial, utilizándose exclusivamente con el propósito de mejorar la salud
mental del paciente. Está prohibido que los psiquiatras hagan uso de tal
información para uso personal o para acceder a beneficios económicos o académicos.
La violación de la confidencialidad sólo podría ser adecuada cuando existiera
serio peligro mental o físico para el paciente o terceras personas si la
confidencialidad se mantuviera. En estas circunstancias el psiquiatra deberá,
en la medida de lo posible, informar primero al paciente sobre las acciones a
tomar
7. Una investigación que no se lleva a cabo de acuerdo con los cánones de la
ciencia no es ética. Los proyectos de investigación deben ser aprobados por un
comité ético debidamente constituido. Los psiquiatras deben cumplir las normas
nacionales e internacionales para llevar a cabo investigaciones. Sólo las
personas debidamente formadas en metodología de la investigación deben dirigir
o llevar a cabo una investigación. Debido a que los pacientes con trastornos
mentales son sujetos especialmente vulnerables a los procesos de investigación,
el investigador deberá extremar las precauciones para salvaguardar tanto la
autonomía como la integridad física como psíquica del paciente. Las normas éticas
también se deben aplicar en la selección de grupos de población, en todo tipo
de investigación, incluyendo estudios epidemiológicos y sociológicos y en
investigaciones con otros grupos, como las de naturaleza multidisciplinaria o
multicéntrica.
Anexo. Normas para Situaciones Específicas
El Comité de Ética de la Asociación Mundial de Psiquiatría reconoce la
necesidad de desarrollar normas específicas relativas a situaciones específicas.
Cinco de estas normas se detallan a continuación. El Comité tratará en el
futuro otros asuntos importantes como la ética de la psicoterapia, las nuevas
alianzas terapéuticas, las relaciones con la industria farmacéutica, el cambio
de sexo y la ética de la economía de la salud.
1. Eutanasia
La primera y principal responsabilidad del médico es la promoción de la salud,
la reducción del sufrimiento y la protección de la vida. El psiquiatra, entre
cuyos pacientes hay algunos que están gravemente incapacitados y no pueden
tomar decisiones informadas, debe ser particularmente cuidadoso con las acciones
que pudieran causar la muerte de aquellos que no pueden protegerse debido a su
discapacidad. El psiquiatra debe ser consciente de que las opiniones de un
paciente pueden estar distorsionadas por una enfermedad mental, tal como la
depresión. En estos casos, el deber del psiquiatra es tratar la enfermedad.
2. Tortura
Un psiquiatra no debe tomar parte en ningún proceso de tortura física o
mental, aun cuando las autoridades intenten forzar su participación en dichas
acciones.
3. Pena de Muerte
Un psiquiatra no debe participar, bajo ningún concepto, en ejecuciones
legalmente autorizadas ni participar en evaluaciones de la capacidad para ser
ejecutado.
4. Selección de Sexo
Un psiquiatra no debe participar bajo ninguna circunstancia en decisiones de
interrupción del embarazo con el fin de seleccionar el sexo.
5. Trasplante de Órganos
La función del psiquiatra es la de clarificar todo lo relacionado con la donación de órganos y aconsejar sobre los factores religiosos, culturales, sociales y familiares para asegurar que los implicados tomen las decisiones correctas. El psiquiatra no debe asumir el poder de decisión en nombre de los enfermos, ni tampoco utilizar sus conocimientos psicoterapéuticos para influir en sus decisiones. El psiquiatra debe proteger a sus pacientes y ayudarles a ejercer su autodeterminación en el mayor grado posible en los casos de Trasplante de Órganos.