1.200 millones de personas en el mundo viven con trastornos mentales, el doble que en 1990

27 de mayo de 2026

Los trastornos mentales se han convertido en uno de los mayores problemas de salud del planeta. Según un amplio estudio publicado en The Lancet, cerca de 1.200 millones de personas vivían en 2023 con algún trastorno mental, una cifra que prácticamente duplica la registrada en 1990. Este crecimiento ha hecho que estas enfermedades sean ya la principal causa de discapacidad en el mundo, por delante incluso del cáncer o las enfermedades cardiovasculares.

La investigación analizó datos de 204 países y diferentes grupos de edad durante más de tres décadas. Los autores observaron que la ansiedad y la depresión son los trastornos que más han aumentado, especialmente después de la pandemia de COVID-19. También se detectó una mayor afectación entre adolescentes de 15 a 19 años y entre las mujeres.

El estudio señala además que el impacto de estos problemas no se limita a la salud individual. Los trastornos mentales afectan al rendimiento escolar y laboral, generan sobrecarga en las familias y aumentan la presión sobre los sistemas sanitarios. A pesar de ello, el acceso al tratamiento sigue siendo insuficiente en muchos países. Los investigadores concluyen que es necesario reforzar la prevención, la detección temprana y la inversión en salud mental para evitar que esta situación siga empeorando. (The Objective y el País)

Por Alfredo Calcedo 27 de mayo de 2026
La diabetes aumenta el riesgo de demencia probablemente por daño vascular y otros mecanismos cerebrales relacionados con inflamación y metabolismo. Por ello, algunos tratamientos podrían ejercer un efecto protector sobre el cerebro además de controlar la glucosa. El artículo analiza si algunos fármacos usados para tratar la diabetes y proteger el corazón también podrían reducir el riesgo de demencia. Para ello, los autores revisaron 26 ensayos clínicos con más de 160.000 participantes, la mayoría personas con diabetes tipo 2 y factores de riesgo cardiovascular. Los resultados mostraron que, en conjunto, estos tratamientos no lograron disminuir de forma clara el riesgo global de deterioro cognitivo o demencia. Sin embargo, al estudiar cada grupo de medicamentos por separado, apareció una diferencia importante: los agonistas del receptor GLP-1, fármacos cada vez más conocidos por su uso en diabetes y obesidad, sí se asociaron con una reducción significativa del riesgo de demencia. En cambio, los inhibidores SGLT2 y otros tratamientos no mostraron beneficios claros en este aspecto. El trabajo también examinó distintos tipos de demencia, como la enfermedad de Alzheimer y la demencia vascular, aunque los datos fueron limitados y no permitieron obtener conclusiones firmes. Los autores señalan que muchos de los estudios originales no estaban diseñados específicamente para investigar demencia, por lo que hacen falta investigaciones más largas y centradas en la salud cerebral. Aun así, el estudio refuerza la idea de que algunos tratamientos metabólicos podrían tener efectos protectores sobre el cerebro además de controlar la glucosa. ( JAMA Network )
Por Alfredo Calcedo 27 de mayo de 2026
El estudio analizó si la psilocibina, podía aliviar los síntomas del trastorno depresivo mayor de forma rápida y duradera. Los investigadores realizaron un ensayo clínico con adultos que padecían depresión moderada o grave. Los participantes recibieron una dosis única de psilocibina o un placebo, además de apoyo psicoterapéutico antes y después de la experiencia. En este ensayo clínico aleatorizado sobre el TDM, una dosis única de psilocibina se asoció con efectos antidepresivos rápidos, observados al día 2 y que persistieron durante más de 3 meses en los resultados secundarios. La psilocibina fue generalmente bien tolerada, pero algunos individuos necesitaron apoyo adicional tras la dosis debido a la ansiedad.  Estos resultados sugieren que la psilocibina puede proporcionar un efecto antidepresivo rápido y relativamente duradero sobre el trastorno depresivo mayor, especialmente cuando otros tratamientos no funcionan adecuadamente. Sin embargo, los investigadores señalan que aún son necesarios estudios más amplios y seguimientos más largos para confirmar su seguridad y eficacia a largo plazo. ( JAMA Network )
Por Alfredo Calcedo 26 de mayo de 2026
El artículo reflexiona sobre el sufrimiento silencioso que viven muchos profesionales sanitarios tras cometer un error asistencial. A partir del testimonio del neurocirujano Henry Marsh, el autor describe cómo la culpa, la soledad y el miedo al juicio acompañan a médicos y enfermeros después de un evento adverso. Este fenómeno recibe el nombre de “segundas víctimas”, un concepto desarrollado por Albert Wu para explicar que el daño no solo afecta al paciente, sino también al profesional implicado. El texto señala que durante años la sanidad ha mantenido una cultura de perfección donde el error se vive como un fracaso personal. Eso favorece el aislamiento, la medicina defensiva y el silencio dentro de las organizaciones. Además, muchos profesionales desarrollan ansiedad, insomnio o pérdida de confianza en sí mismos. El autor defiende que apoyar emocionalmente a estos trabajadores no significa minimizar el daño causado al paciente, sino mejorar la seguridad clínica. Por ello, destaca la importancia de crear programas institucionales de apoyo y fomentar una cultura más humana y justa dentro de los hospitales. ( redaccionmedica.com )