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Los antipsicóticos son el tratamiento de elección para la esquizofrenia, pero a menudo inducen acatisia. Sin embargo, la eficacia comparativa de las estrategias de tratamiento para la acatisia aún no está clara. En este estudio se investiga la eficacia comparativa y la aceptabilidad de las estrategias de tratamiento para la acatisia inducida por antipsicóticos , incluidos los ajustes de antipsicóticos y los medicamentos adyuvantes, utilizando una revisión sistemática y metaanálisis. Resultados: l os hallazgos sugieren que los antagonistas de los receptores 5-HT2A (mianserina, mirtazapina y trazodona), los betabloqueantes y, con menor certeza, las benzodiazepinas y la vitamina B6 podrían mejorar la acatisia. Sin embargo, la evidencia es extremadamente preliminar y carece de una evaluación a largo plazo. Los medicamentos coadyuvantes solo deben considerarse cuando resulta difícil reducir la dosis o cambiar el antipsicótico utilizado, y tras una cuidadosa evaluación de los efectos secundarios. Estas recomendaciones son extremadamente preliminares y se requieren más ensayos clínicos.

La intervención temprana en la psicosis de primer episodio (PPE) es fundamental para los resultados a largo plazo, siendo los antipsicóticos una de las principales opciones de tratamiento. Sin embargo, las guías de práctica clínica (GPC) existentes no ofrecen recomendaciones específicas por sexo, a pesar de que las mujeres presentan vulnerabilidades distintas a los efectos secundarios de los antipsicóticos. En particular, la hiperprolactinemia y los efectos secundarios cardiometabólicos se asocian con un malestar subjetivo considerable y posibles riesgos para la salud física a largo plazo en las mujeres durante toda su vida reproductiva. El objetivo de este estudio fue desarrollar una GPC sobre los antipsicóticos de elección para mujeres con PPE. Se diseñó un panel internacional de expertos que siguió las pautas del proceso GRADE-ADOLOPMENT para adaptar las guías existentes sobre primeros episodios psicóticos (PEP) para adultos y adolescentes. El algoritmo de la guía se puso a prueba en la práctica y fue revisado externamente por expertos. Resultados: En la selección de antipsicóticos para mujeres, se priorizaron los efectos secundarios de elevación de prolactina y cardiometabólicos. Los fármacos con mayor riesgo —antipsicóticos de primera generación, olanzapina, quetiapina, risperidona, paliperidona y amisulpride— no se recomiendan como tratamiento de primera línea. El aripiprazol se recomienda como primera opción debido a su perfil de prolactina y cardiometabólico consistentemente favorable. Para adultos y adolescentes, se recomiendan alternativas con perfiles de riesgo bajo o de bajo a moderado, con el apoyo de herramientas de toma de decisiones compartida.

Durante la menopausia, los niveles de estrógeno cambian drásticamente, lo que puede disminuir las concentraciones sanguíneas de clozapina en las mujeres debido al efecto inhibidor del estrógeno sobre la actividad del CYP1A2. Esta reducción podría contribuir al aumento de las tasas de recaída observadas en mujeres mayores con trastornos psicóticos. El presente estudio tuvo como objetivo identificar trayectorias longitudinales de las concentraciones sanguíneas de clozapina en 982 pacientes de entre 40 y 60 años mediante análisis de crecimiento de clases latentes (LCGA). Se compararon las trayectorias en mujeres con las de hombres para comprender mejor las posibles diferencias en la farmacocinética de la clozapina relacionadas con el sexo, la edad y la menopausia. Resultados: la mayoría de las mujeres (60%) experimentaron una disminución en los niveles sanguíneos de clozapina durante la transición menopáusica (entre los 40 y los 60 años) , mientras que la mayoría de los hombres mostraron concentraciones estables de clozapina durante el mismo periodo de edad. A los 40 años, las concentraciones promedio de clozapina fueron aproximadamente 30 μg/L más altas en mujeres que en hombres, mientras que a los 60 años, los niveles de clozapina en mujeres fueron, en promedio, 30 μg/L más bajos que en hombres. Estos hallazgos resaltan los cambios en los niveles sanguíneos de clozapina en mujeres al llegar a la edad de la transición menopáusica. Los niveles más bajos de estrógeno después de la menopausia pueden reducir la eficacia de la clozapina y aumentar el riesgo de recaída psicótica en una etapa de la vida ya vulnerable, lo que justifica el seguimiento de la eficacia clínica y los efectos secundarios durante la menopausia. Dado que muchos fármacos tienen el CYP1A2 como su principal metabolito, cabe esperar que la menopausia también afecte los niveles sanguíneos de otros medicamentos.

Estimados compañeros/as, os recordamos de nuevo el próximo Congreso Nacional de la SEPL que se celebrará en Vitoria, los días 14-16 de mayo de 2026. Se ha ampliado el plazo para a enviar posters al congreso hasta el próximo dia 15 de abril. En esta dirección podéis encontrar la normativa para el envío de Posters: https://psiquiatrialegal2026.com/envio-de-poster/ El enlace de contacto con la Web del congreso Vitoria 2026 es: https://psiquiatrialegal2026.com/ ¡Todavía estás a tiempo para enviar posters al congreso antes que finalice el plazo de envío¡ El Congreso está ya “a la vuelta de la esquina”, no os olvidéis en apuntaros al congreso ¡Nos vemos en Vitoria!

Las mujeres embarazadas con esquizofrenia persistente y trastornos relacionados pueden requerir tratamiento antipsicótico continuo, incluida la clozapina. Sin embargo, los riesgos potenciales del uso de clozapina durante el embarazo y el período posnatal siguen siendo inciertos. Este estudio de casos y controles anidado evaluó los resultados del embarazo en mujeres australianas diagnosticadas de esquizofrenia y tratadas con clozapina (n = 14) durante el primer trimestre . Estas mujeres se compararon con dos subgrupos: las tratadas con quetiapina (n= 53) y las que no tomaron ningún medicamento (n= 24) durante el embarazo. Resultados: Abordando las limitaciones de estudios previos, este estudio representa un esfuerzo en este sentido y ofrece algunas perspectivas informativas, aunque tentativas, que son coherentes con estudios anteriores. En comparación con la ausencia de medicación y la quetiapina, la clozapina podría asociarse con un mayor riesgo de ciertos resultados adversos tanto para la madre como para el bebé, incluyendo abortos espontáneos, diabetes gestacional y bajo peso al nacer. Los resultados neonatales, incluyendo la edad gestacional al nacer, la puntuación de Apgar y el ingreso a la UCE/UCIN (Unidad de Cuidados Especiales Neonatales o Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales, respectivamente), no mostraron diferencias estadísticamente significativas entre los grupos.

Artículo de opinión que analiza como los profesionales distinguen el duelo de la depresión; cuándo la tristeza deja de ser una respuesta natural ante la pérdida, para convertirse en un trastorno psiquiátrico El artículo recorre la evolución de las clasificaciones diagnósticas y muestra cómo el duelo ha pasado progresivamente de ser entendido como una experiencia universal a ser, en ciertos casos, objeto de medicalización. La evolución del DSM eliminó la exclusión por duelo en 2013, introdujo el trastorno de duelo prolongado en el DSM-5-TR con umbral de adulto de > 12 meses, y contrasta con la definición de ≥6 meses de la CIE-11. Esta delimitación no es neutral: implica decidir cuánto sufrimiento es aceptable antes de ser etiquetado como enfermedad. Se señala la dificultad de trazar una frontera clara entre duelo y depresión. Aunque comparten síntomas, el duelo conserva rasgos diferenciales: una tristeza intermitente ligada al recuerdo del fallecido, la preservación de la autoestima y la capacidad de experimentar emociones positivas. En contraste, la depresión se presenta como un estado generalizado de ánimo bajo, inutilidad y autodesprecio. Esta distinción, aunque clínicamente útil, revela la fragilidad de las categorías diagnósticas. La atención multimodal —psicoterapia, grupos de duelo, reimplicación social y uso sensato de los antidepresivos— puede restaurar el apetito, la actividad y la conexión relacional cuando el duelo se vuelve incapacitante o clínicamente indistinguible de la depresión. El artículo también introduce una dimensión cultural: no todo duelo intenso es patológico, y su expresión varía según contextos sociales, religiosos y personales. Las clasificaciones modernas intentan reconocer esta variabilidad, pero siguen operando bajo criterios estandarizados que pueden simplificar experiencias complejas. En última instancia, el texto advierte sobre el riesgo de patologizar el sufrimiento humano. Convertir el duelo en diagnóstico puede facilitar el acceso a tratamiento, pero también puede reducir la riqueza de una experiencia profundamente humana a un conjunto de síntomas. Así, la pregunta “¿cuán triste es demasiado triste?” queda abierta, no como un problema puramente médico, sino como un dilema ético y cultural sobre los límites de la psiquiatría.

El artículo analiza cómo la brecha de género en los síntomas psicológicos no solo ha persistido, sino que ha aumentado de manera significativa, especialmente en las naciones que más han avanzado hacia la igualdad de género. Los resultados, obtenidos de una amplia encuesta internacional, revelan una paradoja moderna: si bien a principios de los años 2000 la igualdad de género a nivel nacional se asociaba con un mejor bienestar tanto para chicos como para chicas, esta relación ha dado un vuelco inesperado. En años recientes, en los países con mayores índices de igualdad, la salud mental de las adolescentes ha empeorado de forma más pronunciada que la de sus pares masculinos. Este incremento en la brecha, tanto en términos absolutos como relativos, sugiere que las estructuras sociales que buscan la equidad están interactuando con nuevos factores estresantes de una forma que afecta desproporcionadamente a las jóvenes. Al explorar los mecanismos detrás de esta tendencia, la investigación identifica la presión por el rendimiento escolar como un factor determinante. En las sociedades más igualitarias, las adolescentes experimentan una carga académica y una autoexigencia significativamente mayores, lo que explica en gran medida el deterioro de su bienestar. Asimismo, se observa un declive en el apoyo percibido por parte de los compañeros de clase y una persistente insatisfacción con la imagen corporal. En conclusión, el artículo advierte que el progreso hacia la igualdad de género, aunque fundamental, ha traído consigo una nueva dinámica de estrés para las adolescentes. Lo que antes era un factor protector parece haberse convertido en un escenario de mayor presión social y académica, donde las chicas están pagando un alto precio emocional, obligándonos a replantear cómo apoyamos la resiliencia juvenil en el siglo XXI. Lejos de afirmar que la igualdad de género sea una situación negativa, estos hallazgos sugieren que aún queda mucho trabajo por hacer para lograr la plena igualdad de género, donde hombres y mujeres compartan realmente las cargas y los factores estresantes de la vida cotidiana. Comentado en Psypost .

Investigaciones previas sugieren una relación entre el número de hijos varones y los resultados en la salud materna a largo plazo, incluida la demencia. Este estudio prospectivo investiga la relación entre tener hijos varones y el envejecimiento cognitivo parental en padres mayores de 50 años Resultados: los padres de al menos un hijo varón presentaron un deterioro cognitivo más rápido en comparación con los padres sin hijos varones. Los resultados también sugieren que el deterioro cognitivo fue más rápido entre los padres de varios hijos varones, en comparación con los padres de hijas únicamente. Por lo tanto, los resultados respaldan la teoría de que tener hijos varones podría tener un efecto negativo a largo plazo en la cognición de los padres. Comentado en Vice

La escasez de peritos médicos cualificados en España está provocando retrasos en los juicios por presunta mala praxis sanitaria , lo que afecta directamente al funcionamiento de los tribunales y a la seguridad jurídica de pacientes y profesionales. Oncología, urgencias y cirugía son las especialidades que más demandan facultativos forenses en los tribunales. No se trata solo de que falten profesionales, sino de que no siempre cuentan con la formación pericial adecuada ni con el dominio específico de la especialidad que cada caso exige. Así, cada procedimiento requiere algo más que conocimiento médico: precisa la capacidad de interpretarlo y trasladarlo con rigor al lenguaje jurídico. Esta carencia tiene consecuencias inmediatas. Los procesos se alargan, las pruebas se complican y, en ocasiones, los informes presentados no alcanzan el nivel de especialización necesario. A ello se suma la reticencia de algunos médicos a ejercer como peritos. Evaluar la actuación de colegas puede generar incomodidad, pese a que su función no es juzgar, sino ofrecer una valoración técnica, objetiva y basada en evidencia científica. Además, elaborar un informe pericial exige un esfuerzo considerable: horas de análisis, revisión documental y preparación para defender conclusiones ante un tribunal. Para revertir esta situación, se propone incentivar la participación de médicos experimentados, reforzar la formación práctica y fomentar la mentoría, consolidando así la pericia médica como un pilar esencial del sistema judicial sanitario.

El Consejo de Ministros ha dado luz verde a la creación del Observatorio para la Prevención del Suicidio , un órgano interministerial adscrito al Ministerio de Sanidad que aspira a reforzar la coordinación institucional y ofrecer una respuesta más integral y eficaz para la prevencion del suicidio. La medida se inscribe dentro del Plan de acción para la prevención del suicidio 2025-2027, una estrategia que, por primera vez, cuenta con financiación específica y articula un conjunto de actuaciones dirigidas a abordar un fenómeno complejo y multicausal. En España, donde el suicidio se ha consolidado como la segunda causa de muerte externa, con miles de fallecimientos anuales, la necesidad de una intervención sostenida resulta inaplazable. El nuevo Observatorio nace con el objetivo de mejorar la información disponible, favorecer el análisis conjunto y facilitar la toma de decisiones en políticas públicas. Todo ello con el objetivo de mejorar la toma de decisiones y avanzar hacia un sistema de vigilancia epidemiológica más preciso. Además, el organismo fomentará la sensibilización social, la reducción del estigma y el fortalecimiento del bienestar emocional, integrando la participación de múltiples ministerios y entidades. Su creación se suma al despliegue de nuevas medidas, como el refuerzo de los servicios de urgencias en salud mental, la formación de agentes clave y el impulso de programas comunitarios. En conjunto, este paso representa un avance hacia un modelo más coordinado, humano y centrado en las personas, capaz de dar una respuesta más sólida ante una realidad que exige atención urgente y sostenida. Por otro lado, la Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF) ha solicitado que el futuro Observatorio para la Prevención del Suicidio, aprobado recientemente por el Consejo de Ministros, incorpore de forma explícita el análisis de las condiciones laborales como factor agravante de las conductas suicidas.



