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Las personas con esquizofrenia experimentan una discapacidad significativa, agravada por síntomas resistentes al tratamiento y multimorbilidad de salud física, lo que conduce a una mortalidad prematura. La actividad física ofrece beneficios duales para la salud física y mental, mejorando la aptitud cardiorrespiratoria, la fuerza muscular y los resultados de salud mental en personas con esquizofrenia. Las barreras para la participación en la actividad física incluyen factores individuales y ambientales, pero fomentar la motivación autónoma e integrar el ejercicio en la atención psiquiátrica puede mejorar la participación. Este artículo alienta a los psiquiatras a promover la actividad física como un tratamiento complementario para los trastornos del espectro autista, incorporando exámenes de detección de rutina y abogando por un acceso equitativo a programas de ejercicio. En general, no solo en personas con esquizofrenia, el ejercicio mejora la percepción del estrés y la calidad del sueño, y reduce los pensamientos negativos repetitivos en pacientes con diversos trastornos mentales. Sin embargo, los mecanismos que conducen a la mejora de los síntomas no están claros. Una nueva investigación sugiere que un programa de ejercicio estructurado mejora la salud mental al modificar la forma en que las personas procesan el estrés y los pensamientos intrusivos. Publicado en Psychological Medicine , el estudio indica que la actividad física reduce los síntomas psiquiátricos generales al disminuir el estrés percibido e interrumpir los patrones repetitivos de pensamiento negativo. Estos hallazgos evidencian que los beneficios psicológicos del ejercicio se deben a cambios específicos en el procesamiento cognitivo y emocional. Comentadao en Psypost .

Entrevista a Leor Zmigrod, experta en neuropolítica, disciplina que analiza la relación entre los procesos cerebrales y la adhesión a ideologías políticas. A lo largo de la entrevista, publicada en El Periódico , Zmigrod plantea una tesis central: el estrés psicológico y social constituye un factor decisivo en la tendencia de las poblaciones a abrazar sistemas ideológicos rígidos, especialmente en contextos de incertidumbre prolongada. Desde esta perspectiva, la autora desplaza el foco del contenido de las ideologías hacia las condiciones cognitivas y emocionales que favorecen su adopción. Según explica, las ideologías ofrecen estructuras cerradas y respuestas simples que resultan particularmente atractivas para cerebros sometidos a presión, miedo o sensación de pérdida de control. En situaciones de estrés, la flexibilidad cognitiva disminuye, y con ella la capacidad de tolerar la ambigüedad, lo que facilita el recurso a explicaciones absolutas y dicotómicas de la realidad. El texto subraya que este fenómeno no es exclusivo de una orientación política concreta, sino que atraviesa todo el espectro ideológico. Zmigrod insiste en que la radicalización no debe entenderse como una anomalía moral o intelectual, sino como una respuesta humana predecible ante determinados estados neuropsicológicos. En este sentido, la neuropolítica permite comprender por qué sociedades enteras pueden desplazarse hacia posiciones más dogmáticas en periodos de crisis económica, sanitaria o identitaria. Asimismo, la investigadora advierte de que las ideologías no solo se alojan en el cerebro, sino que pueden modificar sus patrones de funcionamiento, reforzando la rigidez mental y dificultando el pensamiento crítico. Frente a ello, defiende la necesidad de promover entornos sociales, educativos y culturales que fomenten la creatividad, la curiosidad y la flexibilidad cognitiva como antídotos frente al fanatismo. En su libro “El cerebro ideológico”, Zmigrod presenta una reflexión sobre los vínculos entre estrés colectivo, funcionamiento cerebral y polarización política, ofreciendo claves neurocientíficas para interpretar uno de los rasgos más inquietantes de las democracias contemporáneas.

La Agencia del Medicamento de EEUU (FDA) ha designado la revisión prioritaria de centanafadina para el tratamiento del trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH). Centanafadina es un inhibidor de la recaptación de norepinefrina, dopamina y serotonina (NDSRI). Esta triple modulación neuroquímica la distingue de los tratamientos actualmente disponibles y sustenta el interés clínico. El fármaco está formulado como una cápsula de liberación prolongada de administración diaria, lo que podría favorecer la adherencia terapéutica. La aceptación de la NDA se apoya en los resultados de cuatro ensayos clínicos pivotales de fase 3, diseñados para evaluar la eficacia y la seguridad del fármaco en distintas franjas etarias. El programa clínico incluyó un estudio en población pediátrica, otro en adolescentes y dos en adultos. En todos ellos, centanafadina mostró mejoras estadísticamente significativas y clínicamente relevantes en los síntomas centrales del TDAH en comparación con placebo. En términos de seguridad, el artículo destaca que el fármaco fue generalmente bien tolerado. Los eventos adversos más frecuentes incluyeron disminución del apetito, náuseas, cefalea, fatiga y somnolencia, con variaciones según el grupo etario, pero sin señales de alarma relevantes. Finalmente, la FDA ha fijado una fecha objetivo de decisión para julio de 2026. De aprobarse, centanafadina podría convertirse en una opción terapéutica novedosa, con potencial para abordar de forma más amplia la heterogeneidad sintomática del TDAH y responder a necesidades clínicas no plenamente cubiertas por los tratamientos actuales.

Francia ha decidido poner fin de forma clara y definitiva a la antigua idea del “deber conyugal”, según la cual el matrimonio implicaba una obligación de mantener relaciones sexuales. Esta noción, que nunca aparecía de manera explícita en el Código Civil pero que algunos jueces habían utilizado para interpretar la “vida en común”, ha sido abolida tras la aprobación de una nueva ley en la Asamblea Nacional, con apoyo unánime. La ley establece que, a partir de ahora, cuando se celebre un matrimonio civil, el funcionario deberá leer una cláusula muy concreta: la vida en común no crea ninguna obligación de mantener relaciones sexuales. Con este gesto simbólico y jurídico, el Estado francés quiere dejar claro que el consentimiento sexual no se presume ni es permanente, ni siquiera dentro del matrimonio. La iniciativa surge en un contexto marcado por una fuerte conmoción social, especialmente tras el caso de Gisèle Pelicot, una mujer drogada por su marido y ofrecida a decenas de hombres para que abusaran sexualmente de ella. Durante el juicio, muchos acusados afirmaron que creían tener “permiso”, lo que evidenció la confusión persistente sobre el consentimiento en el ámbito conyugal. Las impulsoras de la ley subrayan que el matrimonio no puede ser un espacio donde el consentimiento se considere automático o eterno. Mantener la idea de un deber sexual equivaldría, según ellas, a legitimar relaciones de dominación y violencia dentro de la pareja. La norma también responde a demandas de jueces y abogados que pedían mayor claridad legal ante casos en los que se cuestionaba la libertad sexual dentro del matrimonio. El texto pasará ahora por el Senado y podría entrar en vigor en verano, como un paso más hacia una cultura basada en el consentimiento y el respeto.

El Ministerio de Sanidad ha puesto en marcha un estudio pionero de vigilancia epidemiológica destinado a evaluar el impacto de la DANA ocurrida el 29 de octubre de 2024 sobre la salud mental de la población afectada en la Comunitat Valenciana. La iniciativa surge en respuesta a las graves consecuencias humanas y materiales de este episodio de inundaciones, que afectó de manera especialmente intensa a 74 municipios de la provincia de Valencia y a una población aproximada de un millón de personas. El estudio se orienta a analizar de forma sistemática la aparición de síntomas de depresión, ansiedad y estrés postraumático, así como su relación con el grado de exposición a la catástrofe y con diversos factores personales, sociodemográficos y de apoyo social. Desde el punto de vista metodológico, se plantea como un estudio de cohorte prospectiva con un seguimiento de tres años. La recogida de datos se estructurará en una fase basal, aproximadamente un año después de la DANA, y en dos oleadas sucesivas a los dos y tres años. La población de referencia incluye a personas mayores de cinco años residentes en zonas clasificadas de impacto medio y alto, de las que se extraerá una muestra representativa superior a 10.000 participantes, tanto adultos como menores. Sus resultados permitirán orientar la planificación de recursos asistenciales y el diseño de medidas preventivas más eficaces, consolidando la vigilancia de la salud mental como un eje prioritario de la salud pública en un contexto de creciente frecuencia de fenómenos meteorológicos extremos.

El artículo aborda la necesidad de redefinir las políticas y prácticas vinculadas a la reincorporación laboral después de una incapacidad. En su introducción, el texto critica la visión predominante que concibe el retorno al trabajo como un mero instrumento para reducir el absentismo, acortar las bajas o disminuir costes. Frente a esta mirada reduccionista, propone un modelo centrado en la reintegración saludable, la prevención de recaídas, la adaptación del puesto y la mejora de la motivación y satisfacción del trabajador. Las incapacidades prolongadas —advierte— conllevan no solo un impacto económico sobre empresas, sistemas productivos y protección social, sino también un alejamiento progresivo del entorno laboral, lo que dificulta un regreso estable y sostenible. Asimismo, el artículo destaca los cambios normativos recientes que evitan la automatización del despido tras una declaración de incapacidad, subrayando la necesidad de abordar también el retorno tras la incapacidad permanente. El retorno al trabajo no es: una estrategia para rebajar el gasto en incapacidad temporal ni una herramienta para mejorar la productividad empresarial. Por el contrario, el retorno al trabajo sí es: una política de salud laboral, una medida de protección social, un mecanismo de rehabilitación y sanación, y un derecho a la plena integración del trabajador. Supone adaptar el trabajo a las nuevas condiciones de la persona, consolidar su recuperación funcional y valorar el papel modulador que el empleo ejerce sobre la salud y la calidad de vida. El retorno efectivo, concluye, no consiste en volver sin más, sino en hacerlo de manera saludable, eficaz y duradera, garantizando que el trabajo deje de ser causa de enfermedad para convertirse en un espacio de recuperación y estabilidad.

Estimados compañeros/as, os recordamos de nuevo el próximo Congreso Nacional de la SEPL. Como sabéis la sede será en Vitoria, los días 14-16 de mayo de 2026. El programa científico ya está terminado y podéis consultarlo en esta dirección: https://psiquiatrialegal2026.com/programa/ Ya está abierto el plazo para a enviar posters al congreso. Por dificultades en la web actual de la SEPL hemos creado para este congreso una web paralela que acoja toda la información relativa al congreso (programa, inscripciones, alojamiento y participación mediante póster). El enlace de contacto con esta nueva Web del congreso Vitoria 2026 es: https://psiquiatrialegal2026.com/ ¡Nos vemos!

La depresión atípica se considera un subtipo clínico distinto de la depresión mayor; sin embargo, su validez predictiva y utilidad clínica siguen siendo controvertidas. Este estudio investiga la asociación entre la depresión atípica y las características clínicas, los perfiles genéticos y la respuesta a los antidepresivos. Método Entre 14.897 participantes del Estudio Australiano sobre Genética de la Depresión (75 % mujeres; edad media de 43,7 años), el 21% (3.098 participantes) fueron clasificados fenotípicamente como pacientes con «depresión atípica» según el aumento de peso y la hipersomnia autodeclarados durante su peor episodio depresivo. Se compararon las características demográficas y clínicas. Se evaluaron las asociaciones entre la depresión atípica y las puntuaciones poligénicas (PGS) para trastornos mentales, rasgos metabólicos, inflamatorios y circadianos, y la respuesta y los efectos secundarios autodeclarados a los antidepresivos. Resultados Los casos de depresión atípica tuvieron una edad de aparición más temprana, mayor gravedad de la enfermedad, mayor vespertinidad y menor exposición a la luz diurna. Vespertinidad es un ritmo circadiano caracterizado por la preferencia natural a acostarse y levantarse tarde, con un mayor rendimiento y alerta durante la tarde-noche. Los casos de depresión atípica tuvieron PGS más altos para depresión mayor, trastorno por déficit de atención/hiperactividad, trastorno bipolar, neuroticismo, IMC, diabetes tipo 2, proteína C reactiva y resistencia a la insulina. La depresión atípica se asoció con una menor eficacia autoinformada de los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina y de los inhibidores de la recaptación de serotonina y noradrenalina, junto con un mayor número de efectos secundarios, en particular aumento de peso. ConclusionesEste amplio estudio genético informativo respalda la validez neurobiológica y clínica de la depresión atípica, demostrando perfiles de riesgo clínicos y genéticos distintivos, junto con respuestas diferenciales a los antidepresivos. Los hallazgos respaldan la investigación de tratamientos basados en el ritmo circadiano y enfoques farmacológicos alternativos para este subtipo depresivo. Comentado en Psypost.

La forma de diagnosticar la enfermedad de Alzheimer ha experimentado un cambio importante . Hasta ahora, para saber si una persona tenía las alteraciones biológicas típicas —las placas de amiloide y los ovillos de tau— era necesario realizar una punción lumbar o una tomografía por emisión de positrones, pruebas costosas y poco accesibles. Pero en mayo de 2025, la FDA autorizó por primera vez un test (test Lumipulse de Fujirebio), que mediante un simple análisis de sangre, es capaz de detectar señales claras de la enfermedad midiendo proteínas relacionadas con el amiloide y la tau. Meses después, en octubre, la compañía Roche obtuvo también la aprobación para otra prueba de sangre que mide la tau fosforilada 181, pensada para ayudar sobre todo a descartar la enfermedad en atención primaria. Ambas pruebas están destinadas a personas con deterioro cognitivo y abren la puerta a un diagnóstico más rápido y accesible. Este tipo de diagnóstico biológico es clave para decidir si alguien puede recibir terapias antiamiloides, como lecanemab o donanemab, que buscan frenar el avance temprano del Alzheimer, aunque sus beneficios aún generan debate. Incluso quienes no quieran o no puedan recibir tratamientos podrían encontrar útil conocer su estado cerebral. En conjunto, estos análisis de sangre representan una opción más económica, sencilla y disponible, capaz de reducir desigualdades en el diagnóstico y la atención.

El artículo presenta un marco de recomendaciones clínicas para la introducción segura y efectiva del anticuerpo monoclonal lecanemab en la práctica asistencia l británica, tras su aprobación regulatoria en agosto de 2024 para el tratamiento de deterioro cognitivo leve (MCI) y demencia leve por enfermedad de Alzheimer (EA) en adultos que son no portadores o heterocigotos para el gen APOE4. Lecanemab es un anticuerpo monoclonal antiamiloide de inmunoglobulina gamma 1 humanizado, dirigido a formas agregadas de β-amiloide, especialmente protofibrilos, que se ha demostrado que reduce moderadamente la progresión clínica y la carga amiloide cerebral en ensayos controlados. Sin embargo, su implementación clínica conlleva desafíos significativos debido a efectos adversos potenciales, tales como anomalías relacionadas con la imagen amiloide (ARIA) y reacciones asociadas a la infusión (IRRs), que requieren una monitorización cuidadosa. Las recomendaciones surgieron de un consenso entre neurólogos, psiquiatras y geriatras del Reino Unido, integrando además aportes de atención primaria, farmacia y radiología. El documento enfatiza un enfoque progresivo y prudente, inicialmente en entornos especializados, debido a que los criterios de inclusión utilizados en los ensayos clínicos no pueden extrapolarse sin adaptación directa a la práctica habitual. El texto detalla criterios de elegibilidad basados en evidencia empírica: diagnóstico clínico de MCI o demencia leve por EA confirmado por biomarcadores de amiloide (PET o análisis de LCR), estado cognitivo compatible con estas fases y ausencia de comorbilidades que contraindiquen el tratamiento. Se recomienda que la evaluación inicial se realice en atención primaria con exclusión de causas reversibles de deterioro cognitivo, seguida de confirmación en servicios de memoria especializados y una decisión colegiada de un equipo multidisciplinar. La administración de lecanemab se realiza mediante infusiones intravenosas cada dos semanas con evaluación por resonancia magnética (IRM) antes de dosis clave para detectar anomalías en las imágenes relacionadas con amiloide (ARIA). El manejo de eventos adversos y la interpretación de imágenes requieren profesionales entrenados y protocolos bien definidos, subrayando la importancia de coordinación entre neuroradiólogos, servicios de urgencias y clínicos. El documento aborda también consideraciones prácticas, como la necesidad de alertar otros servicios sobre el historial de tratamiento de los pacientes, así como estrategias para integración de terapias en estructuras asistenciales existentes. Aunque se reconoce la falta de financiación pública en el NHS, se resalta la oportunidad que representa lecanemab para mejorar los servicios de demencia en general.



