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El artículo reflexiona sobre un problema cada vez más frecuente: cuando un sistema de inteligencia artificial causa un daño, ¿quién debe responder? El derecho clásico estaba pensado para un mundo sencillo, donde una persona tomaba decisiones y, si se equivocaba, asumía las consecuencias. Con la llegada de la IA, sobre todo la más autónoma, ese esquema empieza a fallar. Aunque solemos decir “se ha equivocado la IA”, en realidad la IA no es un sujeto jurídico: no puede ser demandada ni tiene responsabilidad propia. Detrás de cada sistema hay muchos actores —desarrolladores, proveedores, empresas que lo integran y usuarios profesionales— y resulta difícil señalar a uno solo cuando ocurre un perjuicio, especialmente si no hay una culpa clara. La Unión Europea es consciente del problema e intenta adaptarse a esta nueva realidad mediante normas como el AI Act y futuras directivas sobre responsabilidad. Estas medidas buscan facilitar que las víctimas puedan reclamar daños, obligando a las empresas a documentar cómo funcionan sus sistemas y a demostrar que actuaron con diligencia Uno de los puntos centrales es que las empresas ya no pueden escudarse diciendo que “la IA se equivocó”. Si una compañía utiliza inteligencia artificial para contratar personal, conceder créditos o tomar decisiones médicas, también asume responsabilidad sobre sus resultados. El artículo concluye que el derecho está cambiando: ya no importa solo quién tuvo la culpa directa, sino quién controlaba el sistema, obtenía beneficios de él y estaba en posición de evitar el daño.

Aunque las explicaciones psicosociales siguen siendo comunes, muchas personas creen que la depresión se debe a un mecanismo biológico. Estas creencias se asocian con un mayor tiempo de uso de antidepresivos, una mayor convicción de la necesidad de medicación y una menor probabilidad de que las personas intenten interrumpir su tratamiento farmacológico. Por lo tanto, informar a las personas de que no se ha demostrado que la depresión sea causada por mecanismos biológicos específicos podría reducir la percepción de la necesidad de medicación y ayudar a quienes ya no la necesitan a suspenderla con éxito. Se requiere más investigación para explorar los efectos de estas intervenciones. Journal of Affective Disorders Comentado en PsyPost

El Observatorio Aragonés de la Soledad (OAS) ha presentado la guía “Mirando la soledad” , con el objetivo de favorecer la detección temprana de situaciones de soledad no deseada y reforzar la red comunitaria de apoyo de las personas mayores que la sufren La guía está concebida como una herramienta orientada a facilitar la creación de una red comunitaria de agentes significativos o “radares” de proximidad, especialmente vinculados al territorio, como personal farmacéutico, bibliotecario, vecindario y otros recursos comunitarios. La guía está dirigida principalmente a entidades sociales interesadas en poner en marcha esta red de radares, ya que dichas entidades constituyen el canal más adecuado para su implementación y para abordar de manera eficaz los objetivos planteados. Comentado en Geriatricarea

Artículo que plantea un debate sobre el papel del psiquiatra en la actualidad: ¿debe limitarse a recetar fármacos o seguir practicando la psicoterapia? Por un lado, el Dr. Eric Plakun defiende que la psicoterapia es una herramienta esencial. Argumenta que, para tratar casos complejos y resistentes, no basta con la biología; se necesita la conexión humana. Poseer estas habilidades permite al psiquiatra generar confianza, mejorar la adherencia al tratamiento y liderar con éxito equipos de salud mental, entendiendo las dinámicas emocionales de sus pacientes. Por otro lado, el Dr. Jeffrey Lieberman plantea una visión más pragmática centrada en la economía y la justicia social. Aunque valora la formación en terapia, cuestiona si la sociedad puede permitirse que los psiquiatras —un recurso escaso— dediquen horas a sesiones individuales de charla cuando hay una demanda masiva de diagnósticos y medicación. En resumen, aunque ambos coinciden en que la formación terapéutica es indispensable, el debate real es cómo equilibrar una psiquiatría humanista e integral frente a las presiones económicas y la necesidad de atender en un sistema de salud desbordado.

Muchas personas con TOC no encuentran alivio suficiente con los tratamientos habituales, como la terapia cognitivo-conductual o los fármacos, que pueden ser lentos o causar efectos secundarios. El artículo comenta una investigación reciente publicada en el Journal of Psychopharmacology que explora una posible nueva vía para tratar el trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) mediante el uso repetido de psilocibina, un psicodélico agonista del receptor 5HT2a, procedente de los hongos alucinógenos, Reclutaron a quince adultos con TOC de moderado a grave que ya habían fracasado con otros tratamientos. El estudio se desarrolló durante ocho semanas y probó dosis repetidas de psilocibina, administradas una vez por semana en un entorno clínico muy controlado, con acompañamiento profesional durante toda la experiencia. Los resultados fueron llamativos. Las dosis altas redujeron de forma clara la intensidad de las obsesiones y compulsiones. Al final del estudio, casi tres de cada cuatro participantes mostraron una mejoría clínica importante (73,3%) y una parte de ellos llegó incluso a una remisión completa de los síntomas (40%). Estos efectos disminuyeron, pero se mantuvieron en buena medida a los 6 meses. En general, el tratamiento fue bien tolerado y no se observaron efectos graves. El artículo subraya que estos datos son prometedores, pero también recuerda sus límites: el estudio fue pequeño (15 pacientes) y se necesitan investigaciones más amplias antes de considerar la psilocibina como un tratamiento habitual para el TOC. Comentado en PsyPost.

Estimados compañeros/as, además de disfrutar del congreso y de la ciudad de Vitoria, no olvidéis traeros una chaqueta y un chubasquero por si acaso. El enlace de contacto con la Web del Congreso Nacional de la SEPL que se celebrará en Vitoria, los días 14-16 de mayo de 2026, es: https://psiquiatrialegal2026.com/ Último recordatorio para los rezagados: animaros a venir al Congreso, un lugar de encuentro además del interés científico y poder disfrutar de la ciudad de Vitoria. ¡Nos vemos en Vitoria!

Este estudio forma parte del Rush Memory and Aging Project y explora si comer huevos con regularidad se asocia a un menor riesgo de desarrollar demencia tipo Alzheimer en personas mayores. Los investigadores siguieron durante varios años a más de mil adultos mayores, con una edad media superior a los 80 años, todos ellos sin demencia al inicio del estudio. Al comenzar, los participantes informaron sobre sus hábitos alimentarios, en especial la frecuencia con la que consumían huevos. A lo largo de un seguimiento medio de casi siete años, los participantes fueron evaluados de forma periódica para detectar la aparición de demencia. Durante ese tiempo, algo más de una cuarta parte fue diagnosticada de Alzheimer. Los resultados indican que quienes comían más de un huevo a la semana tenían aproximadamente la mitad de riesgo de desarrollar demencia de Alzheimer en comparación con quienes apenas consumían huevos. Este menor riesgo también se observó en personas que comían dos o más huevos por semana. En un subgrupo, los análisis del cerebro tras el fallecimiento indicaron menos lesiones típicas del Alzheimer en consumidores habituales de huevos. El estudio sugiere que parte de este efecto protector podría explicarse por la colina (39% del efecto global), un nutriente abundante en el huevo y importante para el cerebro. En conjunto, los autores plantean que un alimento común y accesible podría contribuir a la salud cerebral en la vejez.

Estudio de cohorte retrospectivo analiza si la exposición al litio se asocia con un menor riesgo de desarrollar enfermedad de Alzheimer (EA) . Para ello, los autores utilizan datos clínicos observacionales, comparando a personas que habían recibido litio con otras similares que no lo habían tomado. Con el fin de hacer la comparación más justa, aplican una técnica estadística llamada emparejamiento por puntuación de propensión, que permite equilibrar factores como la edad, el sexo, las enfermedades previas y otros tratamientos. Tras este ajuste, el estudio observa que las personas expuestas al litio presentan una menor probabilidad de ser diagnosticadas de EA en comparación con aquellas no expuestas. La incidencia de EA ocurrió en 34 pacientes en la cohorte de litio y 69 pacientes en la cohorte sin litio. La exposición al litio se asoció con un menor riesgo registrado de EA, con una razón de riesgo de 0,49. Esta asociación sugiere que el litio podría tener un posible efecto protector sobre el desarrollo de la enfermedad. Los autores destacan que el efecto parece mantenerse incluso tras controlar múltiples variables de confusión, lo que refuerza la solidez del hallazgo. Sin embargo, el trabajo también subraya sus limitaciones. Al tratarse de un estudio observacional, no puede demostrar una relación causal directa. Además, el litio suele prescribirse por trastornos psiquiátricos concretos, lo que podría influir en los resultados. Por ello, los autores concluyen que, aunque los hallazgos son prometedores, se necesitan estudios prospectivos y ensayos clínicos para confirmar si el litio puede desempeñar un papel preventivo frente a la enfermedad de Alzheimer.

Esta revisión narrativa sintetiza la evidencia neurobiológica, clínica y farmacológica actual para examinar la relación multidimensional entre la impulsividad y la compulsividad en los trastornos del espectro obsesivo-compulsivo (TOC) El artículo analiza los trastornos del espectro obsesivo‑compulsivo desde una mirada más amplia que la tradicional. En lugar de verlos solo como problemas de compulsividad, los autores explican que la impulsividad también juega un papel importante y que ambas dimensiones suelen convivir y mezclarse en muchos pacientes. El artículo describe cómo estos trastornos son muy variados: algunas personas presentan conductas rígidas y repetitivas, mientras que otras muestran dificultades para frenar impulsos, tomar decisiones precipitadas o regular emociones. Esta combinación se relaciona con alteraciones en circuitos cerebrales que controlan procesamiento de la recompensa, la formación de hábitos y el control ejecutivo. Además, la presencia de problemas asociados, como TDAH, conductas adictivas o rasgos del espectro autista, puede complicar aún más el cuadro clínico. En cuanto al tratamiento, los autores señalan que los antidepresivos habituales para el TOC suelen funcionar mejor cuando predomina la compulsividad, pero pueden ser insuficientes si la impulsividad es marcada. En estos casos, proponen un marco de tratamiento secuencial, por etapas, en el que primero se debe estabilizar la impulsividad y los trastornos asociados, y después aplicar terapias específicas para el TOC, como la exposición con prevención de respuesta. En conjunto, el artículo propone un enfoque más flexible y personalizado, que puede mejorar la adherencia al tratamiento y los resultados clínicos.

La Proposición de Ley Orgánica presentada por el Grupo Parlamentario Socialista, propone reformar la forma en que se tramitan los internamientos involuntarios por razones de salud mental (antes por trastorno psíquico) en el artículo 763 de la Ley de Enjuiciamiento Civil. El texto parte de un cambio profundo en la manera de entender la discapacidad, en línea con la reforma del artículo 49 de la Constitución y con la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad. Se deja atrás una visión asistencial y se refuerza la idea de que las personas con discapacidad son titulares plenos de derechos. La iniciativa responde también a una carencia legal detectada desde hace años: el Tribunal Constitucional declaró que esta materia debía regularse mediante ley orgánica por implicar privación de libertad, algo que aún no se había corregido. La proposición busca así mayor seguridad jurídica y una protección más sólida de los derechos fundamentales. La reforma introduce un nuevo capítulo en la ley que distingue tres tipos de internamiento: asistencial, terapéutico y por urgencia vital. En todos los casos se refuerza el control judicial, el derecho a ser oído, la segunda opinión de otro psiquiatra, la asistencia letrada obligatoria desde el inicio y la revisión periódica de la medida. El internamiento se concibe como una opción excepcional, limitada en el tiempo y nunca basada solo en la existencia de una discapacidad. Además, se establecen garantías específicas cuando la persona afectada es menor de edad. [congreso.es] Sin duda, esta proposición de ley introduce mayores garantía legales, tal como lo exige la Constitución, la Convención de Nueva York y el TEDH, sin embargo, estas garantías procesales solo son reales si tienen detrás medios materiales y personales para hacerlas efectivas, aspectos no mencionados en esta propuesta de ley, por lo que existe el riesgo de convertirse solo en una garantía meramente formal o un cuello de botella que retrasa ingresos necesarios. Para mas detalle aconsejamos la lectura del post del profesor Alfredo Calcedo .



