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Las personas con diabetes tienen un mayor riesgo de desarrollar depresión, ansiedad y suicidio. Los agonistas del receptor GLP-1 están autorizados para tratar la diabetes y la obesidad, pero los datos sobre si estos medicamentos alivian o exacerban la ansiedad, la depresión y las autolesiones son contradictorios. Este estudio de cohorte, investiga el riesgo de empeoramiento de la enfermedad mental en personas con diagnóstico previo de depresión, ansiedad o ambas, a quienes se les prescribieron medicamentos antidiabéticos, incluidos los agonistas del receptor GLP-1. A partir de registros nacionales suecos, los autores reconstruyen la trayectoria de casi 100 000 personas con depresión o ansiedad, de las cuales, 22 personas utilizaron agonistas del receptor de GLP-1. Durante el período de seguimiento, se observaron sus periodos de tratamiento con fármacos antidiabéticos, incluidos los agonistas GLP-1. Es un diseño longitudinal, donde cada individuo actúa como su propio control y se comparan fases con y sin exposición al fármaco, reduciendo así sesgos interindividuales. Resultados: el uso de agonistas GLP-1 —especialmente semaglutida y, en menor medida, liraglutida— se asocia con una reducción significativa del riesgo de agravamiento de la enfermedad mental. En términos cuantitativos, se observa una disminución sustancial en episodios que requieren atención hospitalaria o bajas laborales por causas psiquiátricas, así como reducciones específicas en depresión, ansiedad y trastornos por uso de sustancias. El estudio también introduce matices importantes: no todos los fármacos de la clase muestran el mismo perfil, y los efectos parecen más pronunciados en determinados compuestos. Limitaciones: se trata de un análisis observacional, por lo que no se puede establecer causalidad directa. Los resultados sugieren la idea que la interacción entre metabolismo y salud mental podría ser más estrecha de lo que tradicionalmente se ha asumido. Ya sea por mecanismos neurobiológicos directos o por la mejora global del estado físico, los agonistas GLP-1 parecen relacionarse con este delicado equilibrio. El estudio no solo cuestiona el temor a posibles efectos adversos psiquiátricos de los GLP-1, sino que abre una nueva línea de investigación: la posibilidad de que tratamientos metabólicos influyan, de forma beneficiosa, en la trayectoria de la enfermedad mental.

El artículo plantea una cuestión que, más que tecnológica, es más jurídica y filosófica. Parte de una constatación clara: los chatbots, tal como existen hoy, no poseen derechos legales comparables a los de los seres humanos. Sin embargo, el texto introduce una inquietud creciente: a medida que estas entidades se vuelven más sofisticadas y omnipresentes, surge la tentación de pensar en algún tipo de reconocimiento legal. Algunos juristas sugieren otorgar a la inteligencia artificial una forma limitada de “personalidad jurídica”, similar a la de las corporaciones. No se trataría de reconocerles derechos humanos, sino de crear un marco práctico para asignar responsabilidades: quién responde cuando un chatbot causa daño, o quién es propietario de lo que produce. El artículo subraya que equiparar estas construcciones legales con derechos auténticos sería un error conceptual. Los chatbots carecen de conciencia, intereses propios o experiencia subjetiva, elementos que tradicionalmente justifican la atribución de derechos. Así, el texto no concluye con una afirmación rotunda, sino con una tensión abierta: entre la utilidad pragmática de dotar a la IA de cierto estatus legal y el riesgo de confundir herramientas complejas con sujetos morales. En ese espacio ambiguo, sugiere, se jugará el debate futuro.

El artículo analiza el largo itinerario recorrido por Noelia para conseguir la eutanasia , donde la voluntad individual de morir choca de forma constante con estructuras jurídicas, familiares e ideológicas. El caso representa el paradigma de las tensiones que emergen al aplicar el derecho a la eutanasia en contextos reales, lejos de su formulación teórica. Noelia, una joven de 25 años, solicita la eutanasia tras quedar parapléjica como consecuencia de un intento de suicidio ligado a un trauma. Su petición, canalizada correctamente por la vía sanitaria en 2024, activa sin embargo un proceso que deja de ser médico para convertirse en un complejo conflicto multidimensional. Como reacción a esta petición se origina todo un “periplo judicial” que se prolonga durante casi dos años: una cadena de recursos, suspensiones cautelares y revisiones en cascada que transforman lo que debía ser un procedimiento ágil en un auténtico laberinto jurídico. La oposición del padre —con quien mantenía una relación distante—, amplificada por una organización de marcado sesgo ideológico, actúa como motor de esta judicialización extrema. De acuerdo con el autor del artículo, profesor Alfredo Calcedo, este caso revela una anomalía estructural: la interferencia de terceros en decisiones que pertenecen al ámbito más íntimo de la persona. A partir de ahí, se analizan cuestiones de mayor calado, como los límites de la capacidad de decisión en pacientes con antecedentes psiquiátricos, la legitimidad de los familiares para impugnar derechos personalísimos o el uso estratégico del sistema judicial —definido implícitamente como una forma de “lawfare bioético”—. Finalmente, el artículo advierte que la excesiva judicialización desnaturaliza el espíritu de la ley, sustituyendo la compasión y la inmediatez por dilaciones y conflictos. El caso de Noelia se convierte así en algo más que una historia individual: en un espejo que refleja las fracturas del sistema cuando la ética, el derecho y la ideología colisionan en torno a la decisión más radical que puede tomar una persona.

Este ensayo clínico piloto aleatorizado con 80 participantes investiga si el tratamiento con litio en dosis bajas retrasa el deterioro cognitivo en adultos mayores con deterioro cognitivo leve. Resultados: Entre los resultados cognitivos, la prueba de Aprendizaje Verbal de California-II (CVLT-II) mostró el mayor tamaño del efecto. Las puntuaciones disminuyeron 1,42 puntos por año en el grupo placebo en comparación con 0,73 puntos por año en el grupo de litio (diferencia en la disminución anual, 0,69 puntos por año; p = 0,05), lo que no alcanzó el umbral preespecificado ( p < 0,01). Ni la prueba Breve de Memoria Visoespacial-Revisada (BVMT-R) ni el compuesto cognitivo preclínico de Alzheimer adaptado (PACC) mostraron cambios significativos a lo largo del tiempo en ninguno de los grupos, lo que limita la interpretación de los efectos del tratamiento en estas medidas. La ausencia de disminución puede reflejar una sensibilidad insuficiente de estas medidas para detectar cambios en esta población con deterioro cognitivo leve durante un período de 2 años. En cuanto a los resultados de neuroimagen, tanto el volumen de la sustancia gris cortical como el del hipocampo disminuyeron con el tiempo en ambos grupos de tratamiento. En el caso del volumen del hipocampo, la diferencia en la disminución entre los grupos no alcanzó significación estadística. BVMT-R, PACC, el volumen de la sustancia gris cortical y BDNF no mostraron interacciones significativas entre el tratamiento y el tiempo. En conclusión, aunque el estudio no demostró diferencia significativa entre litio y placebo en la evolución del deterioro cognitivo en adultos mayores, este ensayo clínico piloto aleatorizado demostró la viabilidad del reclutamiento y la retención de participantes, y confirmó la seguridad y la tolerabilidad del litio en dosis bajas en adultos mayores con deterioro cognitivo leve. Generó estimaciones preliminares del tamaño del efecto en medidas cognitivas, de neuroimagen y de biomarcadores plasmáticos para fundamentar futuros ensayos con la potencia estadística adecuada para evaluar sus posibles propiedades neuroprotectoras en el deterioro cognitivo leve (DCL). Comentado en Noticias JAMA .

En un artículo reciente publicado en Cell , Li et al. sugieren que los antidepresivos inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) actúan sobre el transportador de serotonina en las células T CD8+ potenciando la inmunidad antitumoral. Además de este mecanismo, los ISRS pueden actuar sobre las células malignas, así como sobre otras células inmunitarias, para mejorar la inmunovigilancia del cáncer. Los resultados de este estudio respaldan el papel del transportador de serotonina (SERT) como un punto de control inmunitario que limita la inmunidad antitumoral de las células T CD8. Los autores demostraron que: SERT regula negativamente la respuesta de las células T CD8 a la ligadura del receptor de células T (TCR) al agotar la serotonina intratumoral; Fluoxetina y citalopram, 2 ISRS, suprimen el crecimiento tumoral y estimulan la función efectora de las células T CD8 intratumorales en varios modelos humanos y murinos; Ambos ISRS sinergizan con el bloqueo de la proteína de muerte celular programada 1 (PD-1). Los niveles de expresión intratumoral de SERT están negativamente correlacionados con la supervivencia del paciente en múltiples tipos de cáncer. En general, este estudio apoya la idea de que los ISRS mejoran la inmunidad antitumoral de las células T CD8 al aumentar los niveles intratumorales de serotonina. En este otro artículo se hace una revisión sobre el mismo tema. Dado que la sertralina, el citalopram y la fluoxetina son los antidepresivos más utilizados y seguros, deben considerarse como candidatos idóneos para su reutilización en la investigación oncológica traslacional y clínica.

La autora cuenta cómo su comprensión del trastorno bipolar tipo I (TBI) cambió cuando su marido, Smitty, fue diagnosticado de TBI. Lo que antes veía como una enfermedad que desestabilizaba la vida cotidiana comenzó a transformarse al descubrir el impacto del tratamiento, la terapia y el apoyo adecuado. Recuerda las épocas en las que Smitty apenas dormía y parecía simplemente muy productivo, hasta que una crisis psicótica y su primera hospitalización revelaron que algo más profundo sucedía. Con los años y distintos tratamientos, ella fue aprendiendo a acompañarlo como una verdadera compañera de cuidados. Desarrolló su propio método, los “3 Cs” (por sus siglas en inglés: catch it, check it and change it) que consiste en detectar pequeñas señales, revisarlas y actuar junto con su marido y su equipo clínico. Smitty añadió una cuarta: comunicar. Ese equilibrio también le hizo replantearse su papel entre esposa y cuidadora, aprendiendo cuándo intervenir y cuándo dejar espacio. En el proceso, la autora reconoció sus propios síntomas depresivos y comprendió la importancia de cuidarse para poder cuidar. Tener el apoyo de una comunidad, un grupo de apoyo (como en su caso el grupo de Alianza Nacional sobre Enfermedades Mentales (NAMI), y la presencia de un clínico de confianza han sido fundamentales. Con el tiempo, ambos aprendieron que la estabilidad no significa perfección, sino la certeza de que existe ayuda y, sobre todo, esperanza.

Estimados compañeros/as, os recordamos de nuevo el próximo Congreso Nacional de la SEPL que se celebrará en Vitoria, los días 14-16 de mayo de 2026. El plazo para a enviar posters al congreso termina el próximo día 10 de abril. En esta dirección podéis encontrar la normativa para el envío de Posters: https://psiquiatrialegal2026.com/envio-de-poster/ El enlace de contacto con la Web del congreso Vitoria 2026 es: https://psiquiatrialegal2026.com/ ¡Todavía estás a tiempo para enviar posters al congreso antes que finalice el plazo de envío¡ No os olvidéis en apuntaros al congreso que está ya “a la vuelta de la esquina ”, ¡Nos vemos en Vitoria!

La tragedia de Aaron, un niño que no llegó a cumplir los siete años, culminó la madrugada del 15 de mayo de 2023 en el barrio granadino de La Chana. Su madre, que presentaba un trastorno de ideas delirantes persistentes , lo asfixió mientras dormía para "salvarlo" de unos abusos sexuales que solo existían en su mente. Tras acabar con su vida, roció el cuerpo con gasolina y prendió fuego a la vivienda, en un intento final de desaparecer junto a él ante un desahucio inminente. Durante años, la mujer tejió una red de denuncias infundadas contra el padre, escuelas y vecinos, llevando a su hijo en una huida constante de enemigos invisibles. Pese a que la justicia archivaba cada acusación y el entorno advertía comportamientos erráticos, la falta de tratamiento psiquiátrico permitió que el delirio se consolidara. Finalmente, la Audiencia de Granada ha dictado 40 años de internamiento psiquiátrico por asesinato e incendio, reconociendo una eximente completa por su enajenación mental.

Tosquelles (Reus, 1912) es una de esas figuras que, por pertenecer al bando perdedor de la guerra civil española, quedó olvidado en España, aunque su obra sobresaliente ha quedado en la memoria de la psiquiatría europea. Exiliado tras la Guerra Civil, llegó al hospital de Saint-Alban, en la Francia rural, en un momento histórico en el que los hospitales psiquiátricos eran, sobre todo, centros de reclusión y defendió la necesidad de cambios profundos en las instituciones psiquiátricas. Consiguió que los pacientes salieran fuera a trabajar con lo que se producía un cambio absoluto en lo referente a su calidad de vida y enfermedad. Sirva este pequeño recordatorio como recuerdo de una figura destacada de la psiquiatra española y eco de la noticia publicada en Médicos y Pacientes .

La psilocibina se muestra prometedora en el tratamiento de la depresión, aunque las limitaciones de las investigaciones previas justifican la realización de más estudios. En este ensayo clínico aleatorizado, que incluyó a 144 adultos con depresión resistente al tratamiento, no se observaron diferencias significativas en la tasa de respuesta en la Escala de Calificación de Hamilton para la Depresión a las 6 semanas (criterio de valoración principal) entre la psilocibina de 25 mg, la psilocibina de 5 mg y la nicotinamida. Sin embargo, los resultados secundarios mostraron reducciones clínicamente significativas en los síntomas depresivos con la psilocibina de 25 mg en comparación con los tratamientos de referencia. Otros problema importante es el enmascaramiento de los estudios de eficacia de los psicodélicos. Los ensayos de terapia asistida con psicodélicos (TAP) presentan altos niveles de desenmascaramiento funcional, lo que sesga los resultados al comparar la TAP con intervenciones enmascaradas. Dado que la TAP es prácticamente siempre de etiqueta abierta, los resultados del tratamiento deben compararse con los de los antidepresivos tradicionales (AT) de etiqueta abierta, por lo que los beneficios potenciales asociados con que los pacientes conozcan su tratamiento son iguales entre las intervenciones. Este estudio realizó una búsqueda sistemática en PubMed para identificar ensayos clínicos de TAP y ensayos de etiqueta abierta con antidepresivos tradicionales (AT) para el tratamiento de la depresión mayor sin comorbilidad en adultos sin psicosis en el ámbito ambulatorio. La extracción de datos se complementó con información de una revisión y un metaanálisis de fármacos antidepresivos para evaluar la diferencia entre los resultados de AT de etiqueta abierta y los de etiqueta ciega. Resultados: En los ensayos sobre depresión, la TAP no resultó más eficaz que los fármacos antidepresivos tradicionales de etiqueta abierta (AT). El enmascaramiento marcó la diferencia para los AT, pero no para la TAP, lo que confirma que los ensayos de TAP son, en la práctica, siempre de etiqueta abierta. Estos resultados refutan las narrativas excesivamente optimistas en torno a la TPA y resaltan la importancia de la integridad del enmascaramiento. Finalmente una editorial en JAMA Psychiatry aborda las dificultades para el cegamiento de estos estudios y la práctica imposibilidad de separar el efecto atribuible a las expectativas del tratamiento.



