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Las bajas laborales suelen abordarse como un problema económico o de fraude, pero este enfoque deja en segundo plano sus causas. Como la fiebre, no basta con reducir el síntoma: hay que identificar qué lo provoca. El envejecimiento de la población trabajadora, los problemas de salud mental, las enfermedades musculoesqueléticas y las demoras sanitarias explican parte del aumento de la incapacidad temporal. Sin embargo, las bajas también reflejan cómo se organiza el trabajo. La intensificación de las tareas, la conexión permanente, la falta de autonomía, el escaso reconocimiento y la ausencia de apoyo favorecen el agotamiento y el síndrome de burnout. Por ello, la incapacidad temporal puede considerarse un indicador de la salud de las empresas. El liderazgo desempeña un papel preventivo esencial. Objetivos claros, cargas razonables, confianza y participación reducen el estrés y el absentismo. Las soluciones pasan por prevenir los riesgos psicosociales, formar a los responsables, agilizar la atención sanitaria y utilizar los datos de bajas como señales tempranas de desgaste organizativo.

El síndrome de piernas inquietas puede aparecer como efecto secundario del tratamiento psicofarmacológico, aunque los datos disponibles han sido contradictorios. Este estudio analizó la experiencia real de 99 hospitales psiquiátricos de Alemania, Austria y Suiza entre 2001 y 2016. Entre 340.099 pacientes ingresados y tratados con psicofármacos, se identificaron 67 casos graves de nueva aparición, lo que representa una frecuencia muy baja, del 0,02 %. Más del 80 % de los episodios se relacionaron con dos medicamentos: la mirtazapina, implicada en 39 casos, y la quetiapina, en 16. Los síntomas surgieron generalmente con dosis bajas y, con frecuencia, durante el primer o segundo día tras iniciar el tratamiento o modificar la dosis. Los casos fueron más habituales en pacientes con trastornos depresivos, sin diferencias relevantes entre hombres y mujeres. Los autores plantean que el bloqueo de los receptores de histamina, común a ambos fármacos en dosis bajas, podría desempeñar un papel fundamental en este efecto adverso.

La epigenética es un campo difícil de definir. Para algunos investigadores, engloba los mecanismos moleculares que regulan la transcripción y organizan el núcleo celular. Para otros, constituye una forma de memoria capaz de mantenerse durante la división celular o incluso entre generaciones. También se emplea para explicar cómo el ambiente influye sobre las células, los tejidos y el organismo. Estas interpretaciones pueden resultar contradictorias. Mientras unos destacan la plasticidad epigenética y la posibilidad de modificar los efectos de la herencia mediante intervenciones a lo largo de la vida, otros defienden la existencia de memorias multigeneracionales que condicionarían el destino biológico. Por ello, más que imponer una definición única, los autores proponen precisar siempre qué se entiende por epigenética. Plantean tres grandes acepciones. La primera comprende los mecanismos reguladores del genoma durante el desarrollo y la enfermedad, incluidos los efectos ambientales. La segunda analiza la interacción entre las variaciones de la secuencia del ADN y la regulación genómica, reconociendo que muchas características epigenéticas dependen de variantes genéticas. La tercera recupera la idea clásica de memoria molecular y celular de acontecimientos pasados, incluida la conservación del destino de las células y de la composición de los tejidos. La epigenética continúa evolucionando rápidamente, impulsada por nuevas tecnologías y enfoques creativos.

Artículo de opinión sobre la preocupación por la pérdida muscular asociada a los agonistas del receptor GLP-1 . Cuando una persona pierde mucho peso, sus músculos disminuyen porque ya no necesitan sostener la misma carga, del mismo modo que ocurriría al dejar de transportar una mancuerna de 22 kilos durante todo el día. Los estudios muestran que quienes adelgazan con estos fármacos pierden algo de masa magra, pero también sucede entre quienes lo hacen únicamente mediante cambios en el estilo de vida. Aunque la masa muscular absoluta puede reducirse ligeramente, la composición corporal, la fuerza relativa, la movilidad y el rendimiento pueden mejorar, ya que la pérdida afecta principalmente a la grasa. Por ello, la disminución muscular no parece tener una relevancia clínica importante ni superar los beneficios del tratamiento. Aun así, conviene acompañar la pérdida de peso con ejercicio de fuerza y un consumo adecuado de proteínas. El alarmismo mediático respondería más al sesgo contra la obesidad y al temor a estos medicamentos que a los datos disponibles.

El estudio explora la presencia de rasgos de narcisismo grandioso entre los cirujanos y su relación con el sexo, la edad, la experiencia profesional y la especialidad. Participaron 1.390 médicos, que respondieron a un cuestionario centrado en dos dimensiones: la admiración , asociada a la grandiosidad, la búsqueda de singularidad, fantasías grandiosas y el encanto personal, y la rivalidad , vinculada a la necesidad de superioridad, la devaluación de los demás y la agresividad. Los resultados mostraron que las cirujanas presentaban niveles de rivalidad significativamente inferiores a los de sus compañeros varones, aunque no existían diferencias claras en admiración. También se observó que ambos rasgos disminuían con la edad y la experiencia. Quienes todavía no habían completado la especialización obtenían puntuaciones más elevadas, lo que sugiere que el narcisismo puede moderarse a medida que avanza la trayectoria profesional. Entre las especialidades, los cirujanos cardiacos mostraron puntuaciones superiores a los cirujanos generales y viscerales. Los autores señalan que cierto grado de seguridad, ambición y capacidad de decisión puede resultar útil en cirugía. Sin embargo, cuando estos rasgos derivan en arrogancia, competitividad o conductas disruptivas, pueden deteriorar el trabajo en equipo y afectar a la atención al paciente. El estudio defiende, por ello, una cultura quirúrgica que combine competencia técnica, cooperación y liderazgo humanista. ( Nature)

El aumento de la depresión y la ansiedad entre los adultos jóvenes ha incrementado la necesidad de tratamientos eficaces. Aunque las terapias psicológicas constituyen una intervención de primera línea y suelen ser preferidas a los fármacos, existían indicios de que sus resultados podían ser menos favorables antes de los 25 años. El estudio analizó los datos de todas las personas atendidas entre abril de 2015 y marzo de 2019 en el programa nacional inglés de terapias psicológicas para la ansiedad y la depresión. Se compararon 309.758 jóvenes de 16 a 24 años con cerca de 1,3 millones de adultos de 25 a 65 años. Los investigadores evaluaron la evolución de los síntomas depresivos y ansiosos, así como las tasas de mejoría, recuperación y deterioro clínicamente significativos. Ambos grupos se beneficiaron del tratamiento, pero los jóvenes mostraron reducciones menores en las puntuaciones de depresión y ansiedad. También tuvieron menos probabilidades de alcanzar una mejoría fiable o recuperarse y un riesgo ligeramente mayor de empeorar. Esta diferencia se mantuvo en distintas regiones de Inglaterra y a lo largo del periodo estudiado. Los autores concluyen que las terapias habituales resultan útiles para los jóvenes, aunque menos eficaces que para los adultos de mayor edad. Por ello, proponen adaptar mejor los tratamientos y facilitar la transición de los jóvenes hacia los servicios de salud mental para adultos. ( The Lancet Psychiatry )

El Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud ha aprobado un nuevo Manual de Buenas Prácticas en Eutanasia para acelerar los casos urgentes y reducir las diferencias entre comunidades autónomas. La guía recomienda acortar el plazo habitual entre las dos solicitudes cuando exista riesgo inminente de muerte o pérdida de capacidad, siempre con justificación médica y sin eliminar las garantías legales. El manual refuerza además el papel de la enfermería, que acompañará al paciente durante todo el proceso, preparará el entorno y apoyará a familiares y cuidadores. También impulsa unidades administrativas de apoyo para coordinar a los profesionales y homogeneizar la prestación en todo el país. Entre otras novedades, permite aplazar la eutanasia hasta seis meses, suspender temporalmente el procedimiento por circunstancias excepcionales e introduce un apartado para la donación de órganos. ( elpais.com )

La decisión de la Comisión Interministerial de Precios de los Medicamentos de no financiar públicamente donanemab, comercializado como Kisunla, ha abierto un enfrentamiento entre el Ministerio de Sanidad y Eli Lilly. La compañía lamenta que el tratamiento vuelva a quedar fuera del Sistema Nacional de Salud y recuerda que, tras más de 35 años de investigación, es uno de los primeros medicamentos capaces de modificar parcialmente la evolución del alzhéimer, y no solo de aliviar sus síntomas. Su presidente en España sostiene que el fármaco puede reducir el riesgo de progresión clínica y reclama que la innovación llegue de forma equitativa a los pacientes que cumplen los criterios para recibirla. Frente a esta postura, el secretario de Estado de Sanidad, Javier Padilla, asegura que el Ministerio lleva más de un año estudiando cómo incorporar tanto donanemab como lecanemab. Sanidad considera, sin embargo, que el beneficio clínico demostrado es limitado en relación con su elevado coste. Además, ambos tratamientos presentan riesgos relevantes y exigen pruebas diagnósticas, controles especializados y circuitos asistenciales específicos. Padilla afirma que el Gobierno estaba dispuesto a financiar estos avances como un primer paso, pero no encontró suficiente colaboración para alcanzar un acuerdo sostenible. Pese al rechazo, el Ministerio mantiene abierta la negociación con Lilly para buscar unas condiciones que garanticen seguridad, equidad y viabilidad económica. ( redaccionmedica.com ) Noticias relacionadas: Neurología pide a Sanidad que reconsidere financiar fármacos de alzhéimer La Confederación Española de Alzheimer reacciona con dureza a la no financiación pública de fármacos. Medicamentos vs Cuidados . El reto de la asignación racional de recursos
El artículo presenta un caso de trastorno obsesivo-compulsivo en el que las obsesiones adoptaban la forma de imágenes mentales extremadamente vívidas, hasta el punto de parecer experiencias psicóticas. El paciente describía escenas intrusivas, no deseadas y angustiosas que aparecían repetidamente en su mente. Su intensidad y claridad podían confundirse con alucinaciones, planteando inicialmente dudas sobre la presencia de un trastorno psicótico. Sin embargo, una exploración psicopatológica detallada permitió establecer diferencias fundamentales. El paciente reconocía que las imágenes procedían de su propia mente, conservaba conciencia de su carácter irracional, intentaba resistirse a ellas y experimentaba un intenso malestar. Además, estas experiencias estaban vinculadas a temores obsesivos y a rituales mentales destinados a neutralizarlas. No existía la convicción firme ni la atribución externa características de las alucinaciones o los delirios. El caso subraya que el contenido extraño o la viveza de una experiencia no bastan para diagnosticar psicosis. Es necesario valorar cuidadosamente su origen subjetivo, el grado de insight, la resistencia, la certeza con la que se mantiene y su relación con las compulsiones. Una clasificación errónea podría conducir a tratamientos centrados innecesariamente en antipsicóticos y retrasar el abordaje específico del trastorno obsesivo-compulsivo, basado en fármacos serotoninérgicos y terapia cognitivo-conductual con exposición y prevención de respuesta. ( cureus.com )

El artículo presenta el caso de un hombre de 21 años cuya encefalitis por anticuerpos contra el receptor NMDA comenzó de una forma poco habitual: con una crisis tonicoclónica generalizada. Sin antecedentes médicos ni psiquiátricos, fue inicialmente diagnosticado de epilepsia y tratado con levetiracetam. Sin embargo, durante las semanas siguientes aparecieron nuevas convulsiones, paranoia, agitación, alucinaciones visuales y auditivas, alteraciones del lenguaje, confusión y episodios de inestabilidad autonómica. La resonancia magnética solo mostró un quiste aracnoideo incidental y un electroencefalograma breve no detectó actividad epileptiforme. El deterioro conductual fue atribuido inicialmente a los efectos adversos de la medicación o a un trastorno psiquiátrico primario, lo que condujo a un ingreso psiquiátrico involuntario y retrasó el diagnóstico. La persistencia y progresión de los síntomas, pese a retirar los fármacos, orientó finalmente hacia una encefalitis autoinmune. Un electroencefalograma prolongado mostró enlentecimiento generalizado y una nueva crisis, mientras que los anticuerpos anti-NMDA aparecieron tanto en sangre como en líquido cefalorraquídeo. El paciente recibió metilprednisolona, plasmaféresis e inmunoglobulinas, con una recuperación neurológica y psiquiátrica considerable. El caso subraya que una crisis de inicio reciente seguida de un rápido deterioro psiquiátrico debe hacer sospechar una encefalitis anti-NMDA, incluso cuando la presentación inicial parezca epiléptica. Cureus.



