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El pasado 5 de junio fallecía repentinamente en Alicante nuestro compañero Luis Fernando Barrios Flores. Había nacido en Salamanca en 1955, pero su actividad profesional, como educador y jurista, estuvo vinculada durante décadas al Hospital Psiquiátrico de Fontcalent y a la Universidad de Alacant, de cuyo Departamento de Estudios Jurídicos sería finalmente colaborador honorífico. Fue un persona luchadora y comprometida, un trabajador incansable y riguroso en todas las esferas de su actividad. Su padre falleció siendo Luis Fernando estudiante, por lo que para contribuir a la economía familiar aprendió a escribir a máquina y trabajó transcribiendo tesis doctorales, lo que, siendo además una persona metódica y rigurosa, le permitió adquirir el dominio de la redacción técnica y de las fuentes bibliográficas. Durante la carrera también mecanografiaba sus apuntes, que estuvieron a disposición de sus compañeros, ilustrando otra característica -la generosidad- que destacaba en su carácter. Como funcionario del cuerpo especial de instituciones penitenciarias se preocupó por extender los beneficios y cautelas de la legislación a los internos. Así, reclamó y consiguió que el ingreso psiquiátrico de un penado desde una prisión ordinaria a un psiquiátrico penitenciario estuviera sujeto a trámites judiciales. También insistió en que las historias médicas contenían información confidencial que no podía remitirse desde de los expedientes penitenciarios ni ser utilizada por directores que no eran profesionales médicos para realizar investigaciones. Igualmente, llevó a sede judicial y ganó que los pacientes ingresados no perdieran sus pensiones no contributivas con motivo de los ingresos en la institución penitenciario. También reclamó a la autoridad judicial que no se consideraran quebrantamientos de condena que un paciente internado judicialmente no regresara de una salida o un permiso, al entender que estos supuestos no eran quebrantadores de condena dado que eran sujetos que no habían sido condenados. En su apoyo a los internos les asesoraba acerca de sus derechos y llegó a redactarles escritos y recursos. Y desde su conocimiento de la normativa, cuando se habilitó esta posibilidad, informó a los médicos de prisiones que podían solicitar el título de Médico de Familia, ya que tenían reconocidas las mismas funciones. Contra la opinión de la Dirección General, solo un médico del Hospital de Fontcalent realizó a través de Luis Fernando el trámite y obtuvo la homologación. En su faceta universitaria, además de su condición de profesor asociado de Derecho Administrativo, hay que hacer obligada referencia a su enciclopédica tesis doctoral: “El Estatuto Jurídico del Enfermo (Evolución histórica y protección jurídica)”, de más de dos mil páginas. Como puente entre la institución universitaria y el hospital psiquiátrico de Fontcalent, gestionó y redactó completamente los convenios de colaboración del centro con las universidades de Alicante, Elche y Murcia, aunque no aparecería su nombre en ninguno de ellos. Luis Fernando tuvo una fecunda actividad investigadora y de divulgación científica. Autor de más de 100 publicaciones diversas (libros, capítulos, artículos de revista), en medios nacionales e internacionales, abordó todo tipo de cuestiones, centrándose en especial en el marco legal de la actividad sanitaria y en los derechos de los pacientes. Siempre metódico, cuidadoso y exhaustivo, las citas bibliográficas de sus trabajos (todas estudiadas y revisadas) eran precisas e indicaban la página de la publicación de referencia en la que encontrarse el dato o la afirmación que reproducía. La SEPL, tanto en congresos como en sus publicaciones, sabe bien lo fructífero del conocimiento, el trabajo y la dedicación de Luis Fernando. Aceptaba las propuestas que se le hicieran y se ponía a investigar sobre el tema, para sistematizarlo, actualizarlo y divulgarlo. Daba la impresión de que era capaz de abordar cualquier cuestión (desde las más cercanas al mundo de la Psiquiatría hasta las relacionadas con otras especialidades, como el uso de anticonceptivos, o el marco jurídico de la Urología o la Anestesiología), como si fuera un reto que le exigiría indagar y reflexionar para ampliar su ya vasto conocimiento de los aspectos jurídicos de la actividad sanitaria. El rigor de su trabajo se manifiesta en su contribución al Proyecto EUNOMIA, el estudio internacional financiado por la Comisión Europea sobre prácticas coercitivas en el marco clínico, para el cual contactó con todos los hospitales españoles. También participó, por su preocupación y conocimiento en torno a las medidas coercitivas, en el proyecto KATY para la implantación de un protocolo de actuación con cobertura legal para la adopción de medidas coercitivas a personas dependientes, mayores y deficientes mentales con graves problemas de conducta en situación de agitación. Dentro de su amplísima bibliografía, aunque no pasan de ser un botón de muestra de su variada y rica producción, son ilustrativas sus contribuciones a la revista Derecho y Salud. Amplias y prolíficas, abarcaron aspectos variados sobre las que siempre ofrecía una visión crítica y propuestas de mejora. Abordó así la coerción (“ Uso de medios coercitivos en los ámbitos sanitario y sociosanitario ”, “ Uso de medios coercitivos en Psiquiatría: retrospectiva y propuesta de regulación ”), los tratamientos involuntarios (“ La regulación del internamiento psiquiátrico involuntario en España: carencias jurídicas históricas y actuales ”, “ El tratamiento ambulatorio forzoso: experiencias de derecho comparado y propuestas de regulación en España ”), el mundo penitenciario que conocía de primera mano (“ El tratamiento médico externo por razón penal ”, “ El empleo público en el marco de la psiquiatría penitenciaria: evolución, situación actual y perspectivas de futuro ”) y toda una miscelánea que demostraba su capacidad de indagar, de sistematizar y de divulgar (“ Responsabilidad por uso compasivo y off-label de medicamentos ”, “ La sedación terminal ”, “ Ingresos geriátricos: fundamento y garantías ”, “ La responsabilidad profesional del Médico Interno Residente ” o, su resumen, como relator, en “ Mesa de trabajo: “Europa y sanidad pública: el fenómeno del turismo sanitario ”). Fue, en definitiva, Luis Fernando un hombre estudioso y experto, pero también un trabajador tan admirable como humilde que no puso límites a su esfuerzo ni buscó el aplauso o el reconocimiento -estímulo para muchas personas- y que calladamente enriqueció con sus aportaciones el contexto legal del mundo sanitario y sociosanitario y a la SEPL en particular. Quiso el azar que el día que habría de ser de su fallecimiento intercambiáramos unos mensajes a primera hora. En el suyo, además de ofrecerme sugerencias con motivo de mi jubilación, explicaba que se había marcado hacer 4-5 horas de "trabajo" (entrecomillado por él) al día, dedicándolas a la investigación y a mejorar su inglés. Hasta el último de sus días, Luis Fernando mantuvo su dedicación y su generosidad. Junto con el reconocimiento a su figura y la pena por su pérdida, enviamos desde un abrazo cariñoso a su esposa, Ángeles López, y a sus hijas e hijo.

La vacunación en adultos mayores podría aportar beneficios que van más allá de la prevención de enfermedades infecciosas. Este estudio retrospectivo analizó si las vacunas contra el tétanos y la difteria, con o sin tosferina —Tdap/Td—, el herpes zóster y el neumococo se asociaban con un menor riesgo de desarrollar enfermedad de Alzheimer. Los investigadores utilizaron una base de datos sanitarios estadounidenses anonimizados que incluía a más de 1,6 millones de personas. Todos los participantes tenían al menos 65 años y no presentaban demencia al inicio. Mediante emparejamiento por puntuación de propensión se formaron grupos comparables de personas vacunadas y no vacunadas, que fueron seguidas durante un máximo de ocho años. Los resultados mostraron que el Alzheimer apareció en el 7,2 % de quienes recibieron Tdap/Td, frente al 10,2 % de los no vacunados. En el caso del herpes zóster, las cifras fueron del 8,1 % y el 10,7 %, respectivamente; y para la vacunación antineumocócica, del 7,9 % frente al 10,9 %. Esto equivale a reducciones relativas del riesgo de entre el 25 % y el 30 %. Los autores plantean que las vacunas podrían disminuir la carga infecciosa y la neuroinflamación o producir efectos inmunitarios más generales. Sin embargo, al tratarse de un estudio observacional basado en registros administrativos, los resultados muestran una asociación y no demuestran causalidad. (j ournals.sagepub.com ) Comentado en PsyPost

El objetivo de este estudio fue explorar cómo mejoran con el tiempo los diferentes dominios sintomáticos de la esquizofrenia con el tratamiento con antipsicóticos. Este conocimiento tiene importantes implicaciones para la toma de decisiones terapéuticas y para la comprensión de los mecanismos de acción de los fármacos antipsicóticos. Se analiza la evolución a largo plazo de los cinco factores de la PANSS (síntomas positivos, síntomas negativos, hostilidad y excitación, ansiedad y depresión, y cognición y desorganización). Para ello, se utilizan datos individuales de pacientes de seis ensayos, con una duración de 6 a 12 meses, en los que participaron pacientes con esquizofrenia aguda (n=2079). En todos los dominios, se observaron mejoras iniciales en las primeras 5 semanas. Sin embargo, la mejora se produjo primero en el dominio de hostilidad y excitación, seguida de los síntomas positivos y la ansiedad y la depresión. Por el contrario, la mejora en los síntomas negativos y los síntomas cognitivos y de desorganización se produjo con un retraso de 4 a 5 semanas. En consonancia con la investigación de otros grupos, el análisis exploratorio de trayectorias sugirió que los antipsicóticos podrían mejorar directamente los síntomas negativos. No obstante, estos últimos resultados representan asociaciones estadísticas y deben considerarse como resultados generadores de hipótesis, lo que justifica una mayor investigación sobre el mecanismo de acción de los fármacos antipsicóticos. En conclusión, los médicos deben tener en cuenta que la aparición temprana de una respuesta sustancial de hostilidad y excitación, seguida de síntomas positivos, precede a las reducciones significativas en otros ámbitos. No se deben realizar cambios en el tratamiento de forma prematura cuando persisten los síntomas negativos, cognitivos y de desorganización, ya que la mejoría en estos ámbitos se produce más tarde. Los investigadores deben considerar estos patrones temporales al investigar los mecanismos de acción de los fármacos antipsicóticos.

Artículo de opinión sobre el uso de psicofármacos en el autismo, publicado en T he New Journal England of Medicine. El desarrollo de medicamentos para el autismo ha avanzado poco, en parte por la gran heterogeneidad de la condición. Ningún fármaco modifica sus características nucleares. Solo la risperidona y el aripiprazol están aprobados específicamente para personas autistas, y se utilizan para tratar irritabilidad y agitación, no el autismo en sí. Otros medicamentos se prescriben para síntomas asociados, como problemas de atención, sueño o ansiedad, aunque sus efectos pueden ser impredecibles y existe riesgo de reacciones adversas, interacciones y polimedicación. Las intervenciones educativas, conductuales, logopédicas y ocupacionales siguen siendo la base del tratamiento, pero su acceso suele estar limitado por el coste, la falta de profesionales y las largas listas de espera. Esta situación favorece el uso de medicamentos fuera de indicación y de terapias sin evidencia, como dietas restrictivas, suplementos, oxígeno hiperbárico, quelación o productos “desintoxicantes”, algunos potencialmente peligrosos. Ante esta incertidumbre, la toma de decisiones compartida ofrece un marco ético y práctico. El profesional debe explicar con transparencia qué se conoce, qué se desconoce y cuáles son los posibles beneficios y riesgos. A su vez, la persona autista y su familia deben expresar sus objetivos, preferencias y preocupaciones. Este diálogo permite acordar expectativas realistas, respetar la autonomía y valorar alternativas como adaptaciones educativas, intervenciones conductuales o espera vigilante.

Esta guía para la prevención, detección y recomendaciones de actuación frente al maltrato económico y abuso financiero a personas mayores ofrece orientaciones prácticas para facilitar la actuación profesional ante posibles situaciones de abuso económico, incluyendo criterios para la detección de señales de alerta, pautas de actuación ante situaciones sospechosas y referencias a los recursos institucionales disponibles. El envejecimiento de la población plantea la necesidad de reforzar la protección de las personas mayores frente al maltrato económico y financiero, una forma de violencia frecuentemente oculta e infradenunciada. Estos abusos suelen producirse en entornos de confianza o dependencia y pueden incluir manipulación de decisiones patrimoniales, apropiación de bienes o aprovechamiento de situaciones de vulnerabilidad. Factores como el deterioro cognitivo, la dependencia funcional, el aislamiento social, la brecha digital o la dificultad para comprender productos financieros complejos aumentan el riesgo. Por ello, profesionales de entidades bancarias, notarías, servicios sociales y ámbitos jurídicos ocupan una posición clave para detectar señales de alerta y prevenir daños patrimoniales. La guía ofrece criterios de detección, pautas de actuación y referencias a recursos institucionales. Su finalidad es proteger la seguridad económica y los derechos de las personas mayores, respetando al mismo tiempo su autonomía y capacidad de decisión. Esta responsabilidad exige una actuación coordinada de instituciones, profesionales y el conjunto de la sociedad.

Los estudiantes de medicina suelen enfrentarse a contratiempos académicos, clínicos y personales, pero estas experiencias a menudo se ocultan por temor al juicio y al estigma. Proporcionar un espacio estructurado y psicológicamente seguro para compartir los fracasos puede ayudar a normalizarlos, reducir la vergüenza y fomentar una mentalidad de crecimiento. Este estudio exploró las experiencias de los residentes de psiquiatría en la "Exposición del Fracaso", una sesión reflexiva mensual diseñada para fomentar el diálogo abierto sobre el fracaso y promover el desarrollo personal y profesional. Las conclusiones del estudio es que la Exposición del Fracaso pareció ofrecer un foro de reflexión donde los estudiantes de psiquiatría podían hablar con mayor franqueza sobre sus fracasos y comenzar a reinterpretarlos como oportunidades de aprendizaje. Estos hallazgos cualitativos e interpretativos sugieren que sesiones estructuradas similares, centradas en el fracaso, podrían fomentar la autocompasión, la conexión entre pares y un enfoque orientado al crecimiento, aunque se necesitan estudios longitudinales y de métodos mixtos para determinar si estos efectos se mantienen. Las sesiones mensuales de reflexión, realizadas en espacios privados, informales y seguros, permiten a los residentes compartir dificultades sin temor a ser juzgados. La escucha activa y el apoyo mutuo ayudan a comprender que equivocarse forma parte de la formación médica. Estos encuentros no deben limitarse a expresar quejas, sino orientar el diálogo hacia el análisis de lo ocurrido, la búsqueda de soluciones y la adquisición de herramientas para situaciones futuras. El papel de los especialistas veteranos resulta especialmente valioso. Cuando comparten sus propios tropiezos, normalizan el error y refuerzan la autoestima de los residentes. Promover esta cultura exige facilitadores formados y una comunicación empática, abierta y constructiva. Comentado en Redacción Médica .

Las bajas laborales suelen abordarse como un problema económico o de fraude, pero este enfoque deja en segundo plano sus causas. Como la fiebre, no basta con reducir el síntoma: hay que identificar qué lo provoca. El envejecimiento de la población trabajadora, los problemas de salud mental, las enfermedades musculoesqueléticas y las demoras sanitarias explican parte del aumento de la incapacidad temporal. Sin embargo, las bajas también reflejan cómo se organiza el trabajo. La intensificación de las tareas, la conexión permanente, la falta de autonomía, el escaso reconocimiento y la ausencia de apoyo favorecen el agotamiento y el síndrome de burnout. Por ello, la incapacidad temporal puede considerarse un indicador de la salud de las empresas. El liderazgo desempeña un papel preventivo esencial. Objetivos claros, cargas razonables, confianza y participación reducen el estrés y el absentismo. Las soluciones pasan por prevenir los riesgos psicosociales, formar a los responsables, agilizar la atención sanitaria y utilizar los datos de bajas como señales tempranas de desgaste organizativo.

El síndrome de piernas inquietas puede aparecer como efecto secundario del tratamiento psicofarmacológico, aunque los datos disponibles han sido contradictorios. Este estudio analizó la experiencia real de 99 hospitales psiquiátricos de Alemania, Austria y Suiza entre 2001 y 2016. Entre 340.099 pacientes ingresados y tratados con psicofármacos, se identificaron 67 casos graves de nueva aparición, lo que representa una frecuencia muy baja, del 0,02 %. Más del 80 % de los episodios se relacionaron con dos medicamentos: la mirtazapina, implicada en 39 casos, y la quetiapina, en 16. Los síntomas surgieron generalmente con dosis bajas y, con frecuencia, durante el primer o segundo día tras iniciar el tratamiento o modificar la dosis. Los casos fueron más habituales en pacientes con trastornos depresivos, sin diferencias relevantes entre hombres y mujeres. Los autores plantean que el bloqueo de los receptores de histamina, común a ambos fármacos en dosis bajas, podría desempeñar un papel fundamental en este efecto adverso.

La epigenética es un campo difícil de definir. Para algunos investigadores, engloba los mecanismos moleculares que regulan la transcripción y organizan el núcleo celular. Para otros, constituye una forma de memoria capaz de mantenerse durante la división celular o incluso entre generaciones. También se emplea para explicar cómo el ambiente influye sobre las células, los tejidos y el organismo. Estas interpretaciones pueden resultar contradictorias. Mientras unos destacan la plasticidad epigenética y la posibilidad de modificar los efectos de la herencia mediante intervenciones a lo largo de la vida, otros defienden la existencia de memorias multigeneracionales que condicionarían el destino biológico. Por ello, más que imponer una definición única, los autores proponen precisar siempre qué se entiende por epigenética. Plantean tres grandes acepciones. La primera comprende los mecanismos reguladores del genoma durante el desarrollo y la enfermedad, incluidos los efectos ambientales. La segunda analiza la interacción entre las variaciones de la secuencia del ADN y la regulación genómica, reconociendo que muchas características epigenéticas dependen de variantes genéticas. La tercera recupera la idea clásica de memoria molecular y celular de acontecimientos pasados, incluida la conservación del destino de las células y de la composición de los tejidos. La epigenética continúa evolucionando rápidamente, impulsada por nuevas tecnologías y enfoques creativos.

Artículo de opinión sobre la preocupación por la pérdida muscular asociada a los agonistas del receptor GLP-1 . Cuando una persona pierde mucho peso, sus músculos disminuyen porque ya no necesitan sostener la misma carga, del mismo modo que ocurriría al dejar de transportar una mancuerna de 22 kilos durante todo el día. Los estudios muestran que quienes adelgazan con estos fármacos pierden algo de masa magra, pero también sucede entre quienes lo hacen únicamente mediante cambios en el estilo de vida. Aunque la masa muscular absoluta puede reducirse ligeramente, la composición corporal, la fuerza relativa, la movilidad y el rendimiento pueden mejorar, ya que la pérdida afecta principalmente a la grasa. Por ello, la disminución muscular no parece tener una relevancia clínica importante ni superar los beneficios del tratamiento. Aun así, conviene acompañar la pérdida de peso con ejercicio de fuerza y un consumo adecuado de proteínas. El alarmismo mediático respondería más al sesgo contra la obesidad y al temor a estos medicamentos que a los datos disponibles.



