Con y sin ISRS, "mon amour”

20 de febrero de 2026

El artículo explora la posibilidad de que los antidepresivos ISRS reduzcan la intensidad del amor romántico. Para examinar esta hipótesis, los investigadores recurrieron a una amplia base de datos, el Romantic Love Survey 2022, que recoge experiencias de miles de personas enamoradas. A partir de esa fuente, seleccionaron a 810 jóvenes de 33 países, todos ellos en las primeras etapas del enamoramiento y con puntuaciones muy altas en una escala diseñada para medir la pasión amorosa.

El estudio buscaba una respuesta sencilla: ¿tomar ISRS afecta al modo en que una persona vive el amor? Para ello, analizó si quienes estaban tomando estos medicamentos diferían de quienes no lo hacían en aspectos como la intensidad del amor, la frecuencia con que pensaban en su pareja, el compromiso emocional o la actividad sexual. También se tuvieron en cuenta variables como el sexo biológico y la presencia de problemas de salud mental.

Los resultados no encontraron ninguna relación entre el uso de ISRS y los rasgos fundamentales del amor romántico: La intensidad del enamoramiento, la presencia de pensamientos obsesivos acerca de la persona amada (porcentaje de horas de vigilia), el compromiso y la frecuencia sexual parecían mantenerse igual, independientemente del tratamiento con antidepresivos. Solo dos factores —ser hombre o mujer y el padecimiento de problemas de salud mental— se relacionaron con el uso de ISRS, algo esperable dado su patrón de prescripción clínica.

El artículo sitúa estos hallazgos dentro de un debate más amplio sobre la biología del amor. Frente a las teorías que atribuían el enamoramiento a un único sistema basado en la serotonina, los autores subrayan que hoy se sabe que intervienen numerosos mecanismos biológicos. Por eso, que los ISRS no alteren la experiencia de amar resulta coherente con la ciencia actual.

Como conclusión práctica, el estudio ofrece un mensaje tranquilizador: tomar ISRS no “apaga” el amor. Esta evidencia puede ayudar a reducir el temor de quienes necesitan tratamiento, pero dudan por miedo a perder la intensidad emocional de sus relaciones.

Por Alfredo Calcedo 21 de mayo de 2026
El trastorno de estrés postraumático (TEPT) y el trastorno por consumo de alcohol (TCA) suelen presentarse de forma conjunta. La terapia de exposición prolongada (TEP) es un tratamiento eficaz para el TEPT, pero muestra efectos menores en pacientes con TCA concomitante. El topiramato podría ayudar a reducir el consumo de alcohol y los síntomas del TEPT. Este ensayo clínico ambulatorio, doble ciego y controlado con placebo, comparó 12 sesiones de TEP con topiramato o placebo. Resultados La terapia de exposición prolongada (TEP) combinada con topiramato se asoció con una mayor reducción de los síntomas del TEPT que la TEP combinada con placebo durante el tratamiento activo. La adición de topiramato produjo una reducción más rápida y pronunciada de los síntomas del TEPT, lo que podría ser beneficioso para los pacientes. Dado que los efectos del topiramato no se mantuvieron en el seguimiento a largo plazo, podría ser útil prolongar el tratamiento con topiramato o implementar estrategias adicionales para extender dichos efectos. El topiramato no mostró un beneficio adicional a la TEP en cuanto al porcentaje de días de consumo excesivo de alcohol ni en los resultados secundarios.
Por Alfredo Calcedo 21 de mayo de 2026
El artículo revisa los avances más recientes en la psicoterapia para el trastorno por estrés postraumático (PTSD), una condición que puede aparecer después de vivir experiencias traumáticas intensas. Los autores explican que, aunque muchas personas mejoran con el tiempo, otras desarrollan síntomas persistentes como recuerdos invasivos, evitación, ansiedad intensa o sensación constante de peligro. Las terapias con mayor evidencia siguen siendo las centradas en el trauma. Entre ellas sobresalen la exposición prolongada, la terapia de procesamiento cognitivo y la EMDR. Estas intervenciones ayudan al paciente a enfrentarse poco a poco a los recuerdos traumáticos, modificar creencias negativas y reducir el miedo asociado al trauma. Los autores señalan que, aunque algunas personas encuentran difíciles estas terapias y abandonan el tratamiento, continúan siendo las opciones más eficaces. El artículo también comenta tratamientos considerados de segunda línea y analiza la combinación de psicoterapia con medicación (sertralina, paroxetina y venlafaxina). Además, subraya la importancia de adaptar el tratamiento a cada paciente, teniendo en cuenta factores como la comorbilidad, la disociación o las dificultades emocionales. Finalmente, los autores concluyen que la investigación actual busca mejorar el acceso a terapias eficaces y desarrollar intervenciones más personalizadas y tolerables para quienes sufren PTSD. ( Am J Psychiatry )
Por Alfredo Calcedo 21 de mayo de 2026
El artículo describe la preocupación generada por el posible nombramiento de Laura Delano y David Cohen en el consejo asesor del National Institutes of Health dedicado a salud mental. Ambos son conocidos por mantener posturas muy críticas hacia los antidepresivos y hacia parte de la psiquiatría biológica tradicional. La noticia ha provocado inquietud entre investigadores y profesionales, que temen que estas incorporaciones puedan influir en las prioridades científicas y en la financiación futura de estudios sobre depresión y tratamientos farmacológicos. Laura Delano ha contado públicamente experiencias negativas con los psicofármacos y defiende una reducción del uso de estos medicamentos. David Cohen, por su parte, lleva años cuestionando la eficacia y seguridad de algunos tratamientos psiquiátricos. Sus defensores consideran que aportan una visión crítica necesaria, mientras que sus detractores creen que pueden alimentar desconfianza hacia terapias útiles para muchos pacientes. El artículo señala que este debate aparece en un contexto político donde aumentan las críticas al uso prolongado de antidepresivos y a la influencia de la industria farmacéutica en la psiquiatría estadounidense. ( science.org )