Demencia en la esquizofrenia grave

15 de abril de 2026

Este estudio analiza si la demencia que aparece en personas con esquizofrenia grave es un trastorno diferente a otras demencias conocidas. Se estudiaron 155 pacientes con esquizofrenia muy resistente al tratamiento, todos hospitalizados durante largos periodos. Los resultados mostraron que casi todos tenían deterioro cognitivo, y cerca de la mitad presentaba demencia grave.

Sin embargo, el tipo de deterioro mental que tenían no coincidía con enfermedades como el Alzheimer, la demencia frontotemporal o la demencia con cuerpos de Lewy. En cambio, era similar al de personas con esquizofrenia que viven en la comunidad, pero más intenso.

Además, no se encontraron causas habituales de demencia, como factores genéticos típicos o problemas cardiovasculares. Tampoco se debía a medicación, bajo esfuerzo o discapacidad previa.

En conclusión, la demencia parece ser una consecuencia frecuente de la propia esquizofrenia grave, y no un trastorno separado causado por otras enfermedades.

Por Alfredo Calcedo 20 de julio de 2026
El aumento significativo de peso es un efecto adverso preocupante de los antipsicóticos que experimentan los pacientes con trastornos del espectro de la esquizofrenia (TEE). Su alta prevalencia y su importante contribución a la morbilidad cardiometabólica en esta población justifican un mayor consenso sobre el manejo del aumento de peso inducido por antipsicóticos y la comorbilidad asociada. El objetivo de esta revisión sistemática y metanálisis es analizar qué intervenciones farmacológicas se asocian con la reducción del peso corporal en personas con TEE tratadas con antipsicóticos. Resultados: Se encontró una variabilidad sustancial en los resultados relacionados con el peso entre las intervenciones farmacológicas para personas con trastornos somatomorfos tratadas con antipsicóticos. Semaglutida, liraglutida, topiramato, metformina y exenatida se asociaron con las mayores reducciones de peso corporal y contaron con el respaldo de la evidencia de mayor certeza, lo que proporciona orientación a los clínicos que manejan el aumento de peso asociado a los antipsicóticos.
Por Alfredo Calcedo 20 de julio de 2026
Este estudio examinó la relación entre los «me gusta» recibidos en Twitter, la conducta de publicación y los síntomas depresivos. Se analizaron más de 17 millones de publicaciones de 7.736 usuarios, distribuidos en tres conjuntos de datos con diferentes formas de evaluar la depresión y otros síntomas psicológicos. Los resultados mostraron que las personas con depresión o mayor sintomatología depresiva tendían a modificar más su actividad según los «me gusta» recibidos el día anterior. Esta sensibilidad se relacionó especialmente con una dimensión de ansiedad-depresión, mientras que la persistencia al publicar se asoció con la compulsividad y los pensamientos intrusivos. Los hallazgos contrastan con estudios de laboratorio que describen una respuesta reducida a las recompensas en la depresión. En las redes sociales, los «me gusta» pueden representar aceptación, apoyo y pertenencia. Sin embargo, el estudio no permite determinar si la depresión aumenta esta sensibilidad o si depender de estas recompensas empeora los síntomas. Editorial relacionada
Por Alfredo Calcedo 20 de julio de 2026
El inicio temprano del consumo, la creciente potencia de los productos y su amplia disponibilidad han transformado el panorama actual del cannabis, aumentando la preocupación por sus efectos sobre la salud mental de los adolescentes. La investigación traslacional, que combina estudios longitudinales de neuroimagen en humanos con modelos animales, indica que el consumo frecuente y, especialmente, el uso de preparados con altas concentraciones de tetrahidrocannabinol (THC) pueden alterar el desarrollo cerebral y el comportamiento durante una etapa de especial vulnerabilidad. Estas alteraciones parecen relacionarse principalmente con trayectorias que conducen a la psicosis, la esquizofrenia y el trastorno por consumo de cannabis, aunque también pueden incrementar el riesgo de ansiedad y depresión. Sin embargo, el daño no afecta por igual a todos los adolescentes: existe un grupo especialmente susceptible en el que las consecuencias podrían mantenerse a largo plazo. Los hallazgos neurobiológicos ofrecen, no obstante, un elemento esperanzador. Algunas modificaciones cerebrales provocadas por la exposición al cannabis podrían no persistir necesariamente hasta la edad adulta. Los mecanismos epigenéticos relacionados con los efectos prolongados del THC sugieren incluso que ciertas alteraciones neuronales y conductuales pueden ser reversibles. La elevada plasticidad del cerebro adolescente convierte así este periodo en una oportunidad decisiva para la prevención, la educación y la intervención precoz, con el objetivo de reducir los daños asociados al cannabis y favorecer trayectorias de desarrollo más saludables. ( psychiatryonline.org )