Manejo farmacológico del TDAH en adultos

18 de febrero de 2026

El trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) es un trastorno común del neurodesarrollo que se caracteriza por falta de atención, hiperactividad o impulsividad. Afecta a entre el 3 y el 5 % de los adultos.

Las principales farmacoterapias para adultos con TDAH incluyen psicoestimulantes, como metilfenidato y anfetaminas (dexanfetamina y lisdexanfetamina), y no psicoestimulantes como atomoxetina.

En Australia, la elegibilidad para recibir subsidios bajo el Plan de Beneficios Farmacéuticos varía dependiendo de si al paciente se le diagnosticó TDAH durante la infancia o la edad adulta.

Las personas a las que se les prescriben medicamentos para el TDAH deben ser monitoreadas para detectar efectos adversos tanto físicos (por ejemplo, síntomas cardíacos, cambios de apetito, convulsiones) como psiquiátricos (por ejemplo, alteraciones del estado de ánimo, ansiedad, psicosis).

Si bien el tratamiento farmacológico es eficaz para los adultos con TDAH, debe integrarse en un enfoque multidisciplinario más amplio que también incluya estrategias no farmacológicas, como terapias psicológicas y apoyo de salud aliado.

Por Alfredo Calcedo 18 de febrero de 2026
Tradicionalmente, las neurociencias han conceptualizado al hipocampo como el arquitecto de un mapa cognitivo estático, encargado de la navegación espacial y la memoria episódica. Sin embargo, el estudio liderado por Mohammad Yaghoubi y sus colaboradores desafía esta noción, proponiendo que e l hipocampo no solo registra el "dónde", sino que evoluciona para anticipar el "qué sucederá después" . A medida que un resultado se vuelve previsible, las neuronas comienzan a activarse antes de que este se produzca. No es un modelo estático, sino que se actualiza día a día. Para observar este fenómeno, el equipo analizó la actividad cerebral de ratones sometidos a tareas repetitivas con recompensa. Mediante técnicas avanzadas de imagen, capaces de seguir las mismas neuronas durante semanas , detectaron que el pico de activación se desplazaba progresivamente hacia momentos anteriores a la obtención del premio. Este tipo de aprendizaje recuerda al condicionamiento clásico descrito por Pavlov, aunque con una complejidad mayor. El hipocampo no se limita a asociar estímulos simples, sino que utiliza memoria, contexto y experiencia para anticipar lo que va a ocurrir a continuación y ajustar la conducta de forma automática. En conclusión, el artículo establece que la representación hipocampal es inherentemente dinámica; se actualiza mediante errores de predicción para transformar simples recuerdos espaciales en potentes herramientas de anticipación. Este cambio de paradigma no solo redefine nuestra comprensión de la memoria, sino que abre nuevas vías para entender trastornos donde la toma de decisiones y el aprendizaje predictivo se ven comprometidos, como en las etapas tempranas del Alzheimer. Comentado en ElConfidencial
Por Alfredo Calcedo 18 de febrero de 2026
Este estudio analizó si la vacuna recombinante contra el herpes zóster (RZV) ayuda a reducir el riesgo de demencia en personas mayores. Para ello, los investigadores estudiaron a más de 329,000 personas en el sur de California, todos mayores de 65 años. El grupo se dividió en dos: 65,800 personas que recibieron las dos dosis de la vacuna y 263,200 personas no vacunadas que sirvieron como grupo de comparación. Tras seguir su evolución, los resultados mostraron que quienes completaron el esquema de vacunación tuvieron un 51% menos de riesgo de desarrollar demencia. La reducción del riesgo fue consistente en diferentes edades y grupos étnicos o raciales. Aunque el beneficio se observó en ambos sexos, la reducción del riesgo fue más fuerte en las mujeres que en los hombres. Para asegurar que los resultados no se debieran simplemente a que las personas que se vacunan suelen ser más sanas, compararon la vacuna del herpes con la de la difteria y el tétanos (Tdap). Incluso así, la vacuna contra el herpes mostró una protección superior. En conclusión, el estudio confirma que la vacunación con dos dosis de RZV está vinculada a una disminución significativa en la aparición de demencia.
Por Alfredo Calcedo 17 de febrero de 2026
La inteligencia artificial (IA) ha trascendido el debate técnico para posicionarse como una amenaza estructural al bienestar psíquico. A diferencia de revoluciones industriales previas, la IA no solo automatiza tareas mecánicas, sino que usurpa funciones cognitivas —razonamiento, lenguaje y resolución de problemas— consideradas hasta ahora exclusivas del ser humano. El discurso público sobre este riesgo se ha centrado principalmente en la economía: productividad, eficiencia y sustitución de ingresos. Desde una perspectiva psiquiátrica, sin embargo, este encuadre es lamentablemente insuficiente. El trabajo no es simplemente un mecanismo para ganarse la vida, sino una organización central para la vida psicológica adulta. Por tanto, la pérdida masiva de empleos representa no solo un desafío para el mercado laboral, sino un riesgo profundo para la salud mental, para el que tanto los clínicos como las instituciones no están preparado . El trabajo como organizador de la psique Desde una perspectiva psiquiátrica, el empleo constituye el eje organizador de la vida adulta. No es solo un medio de subsistencia, sino el mecanismo fundamental para mantener el contacto con la realidad, estructurar el tiempo y consolidar la identidad social. La actividad productiva vincula al individuo con un propósito compartido, fomentando la autorregulación y el sentido de pertenencia. Por el contrario, la desvinculación laboral involuntaria se asocia con resultados negativos —y a menudo graves— en la salud mental y física. La literatura clínica vincula el desempleo con un incremento en las tasas de depresión, ansiedad, síntomas psicosomáticos y conductas autolíticas. La pérdida del rol profesional desencadena respuestas de estrés agudo que, de no intervenirse, erosionan la integridad neurobiológica del sujeto, particularmente en los sistemas dopaminérgicos que regulan la motivación. La sustitución por ingresos es psicológicamente insuficiente El texto advierte que propuestas como la Renta Básica Universal son paliativos económicos insuficientes. Aunque mitigan la privación material, no logran sustituir las necesidades humanas de placer, creatividad, relaciones sociales, maestría, dignidad y reconocimiento, además de dar estructura y estados de flujo. El bienestar psicológico depende de la comboionación esfuerzo-recompensa; cuando este vínculo se fractura permanentemente, la iniciativa y el compromiso prosocial se deterioran. La compensación económica por sí sola no puede sustituir la arquitectura psicológica que proporciona el trabajo. Implicaciones clínicas para los psiquiatras Varios principios rectores pueden ayudar a los clínicos a responder eficazmente a los pacientes que experimentan este problema: Tratar la pérdida de empleo como un problema basado en la realidad : Validar el desempleo como un problema basado en la realidad y no solo como un conjunto de síntomas médicos. Reconstruir estructura y propósito: Reconstruir la estructura diaria del paciente, buscando fuentes alternativas de propósito que emulen los beneficios del empleo. Reconocer los límites de la atención clínica: La psicoterapia y la medicación pueden mitigar el sufrimiento, pero no pueden resolver la ausencia subyacente de una participación regular en actividades productivas y significativas, ni la variedad de problemas que surgen a causa de esta pérdida. Normalizar la angustia y evitar la medicalización: Las respuestas emocionales a la pérdida de empleo suelen representar reacciones esperadas ante amenazas reales al bienestar económico y social. La sobremedicalización es muy común y corre el riesgo de ocultar el verdadero problema. Hacia una respuesta clínica y social En última instancia, el desafío para la sociedad post-IA no es simplemente la distribución de riqueza, sino la reinvención de la actividad productiva. Si la IA finalmente reduce la necesidad de trabajo humano, la tarea que tenemos ante nosotros no es simplemente distribuir recursos, sino repensar cómo se organiza la actividad productiva. La salud psicológica humana depende del compromiso, la agencia y la contribución. Por tanto, cualquier sistema futuro debe crear oportunidades para que los individuos ejerzan estas capacidades y preserven la relación trabajo-recompensa, independientemente de si la actividad laboral está impulsada por la necesidad económica.