No hay psicópatas

16 de marzo de 2026

Artículo de opinión que cuestiona la existencia del constructo del psicópata tal como lo conocemos en la actualidad.

El trastorno de personalidad psicopática, o psicopatía, como se le conoce comúnmente, es uno de los diagnósticos de salud mental más antiguos y más investigados.

En la ciencia moderna, los psicópatas suelen describirse en función de síntomas concretos, como la falta de empatía, remordimiento y conciencia, o signos conductuales más explícitos, como la violencia depredadora, la mentira patológica y el deterioro del control de los impulsos.

Sin embargo, esta idea de la psicopatía presenta un problema. Hoy en día, prácticamente todas las afirmaciones sobre la psicopatía han sido refutadas rotundamente o no han encontrado respaldo empírico en entornos experimentales. Es posible que la psicopatía no exista en absoluto. Por ejemplo, cuando las personas diagnosticadas con psicopatía participan en experimentos de empatía, su desempeño es completamente indistinguible del de los controles normales.

Otra afirmación clásica es que los psicópatas carecen de emociones, sin embargo, la evidencia es extremadamente débil y poco convincente.

¿Por qué hay tan poca evidencia que respalde la idea de la psicopatía?

Una posible respuesta es la posibilidad de que la psicopatía sea un ejemplo de lo que los científicos llaman coloquialmente una idea zombi: ideas que tienen la cualidad de ser intuitivamente atractivas, pero que en sí mismas son, en esencia, una concepción errónea y falaz de la realidad.

Finalmente el autor del artículo Rasmus Rosenberg Larsen, profesor adjunto de Epistemología Forense y Filosofía de la Ciencia, Universidad de Toronto, Canadá, comenta: “Si no está convencido de que la psicopatía sea una idea zombi, esto no descarta la pregunta central: ¿qué explica la enorme cantidad de resultados nulos en cientos de estudios y décadas de interés científico en la psicopatía? Personalmente, he reflexionado mucho sobre esta pregunta. Y no he podido encontrar una respuesta mejor que la que se esboza aquí. La idea está muerta, y ya es hora de que los científicos empiecen a reconocerla como lo que es.”

Por Alfredo Calcedo 12 de junio de 2026
El maltrato hacia las mujeres mayores se está convirtiendo en una realidad cada vez más visible y preocupante. En Cataluña, los casos detectados aumentaron un 65% entre 2018 y 2025, pasando de 714 a 1.077 víctimas registradas. Este incremento se puso de manifiesto durante una jornada organizada por la Fundación Hospitalarias para analizar la violencia que sufren las mujeres en situaciones de especial vulnerabilidad. ( Geriatricarea ) Las expertas advierten de que muchas de estas situaciones permanecen ocultas durante años. La dependencia económica, física o emocional, el miedo, la vergüenza y el aislamiento dificultan que las víctimas denuncien o pidan ayuda. Además, la violencia psicológica es la forma más frecuente de maltrato, seguida del abandono, el abuso económico y la negligencia. ( Cruz Roja ) El problema afecta especialmente a mujeres de edad avanzada, que a menudo sufren una doble vulnerabilidad por razón de género y edad. Los profesionales reclaman más recursos, mayor sensibilización social y mecanismos de detección temprana para romper el silencio que rodea a estas situaciones y garantizar una vejez digna, segura y libre de violencia.
Por Alfredo Calcedo 12 de junio de 2026
Este estudio ofrece una de las revisiones más amplias realizadas hasta la fecha sobre los efectos del alcohol en la salud. Los investigadores analizaron la relación entre el consumo de alcohol y 20 enfermedades y causas de muerte, utilizando el marco metaanalítico de la Carga de la Prueba, diseñado para evaluar de forma objetiva y comparativa la solidez de la evidencia disponible. ( Nature ) Los resultados muestran que los efectos del alcohol no son uniformes. Para algunas enfermedades, especialmente varios tipos de cáncer y las enfermedades hepáticas, el riesgo aumenta incluso con consumos bajos y continúa creciendo a medida que se incrementa la ingesta. De hecho, el alcohol se asoció con un mayor riesgo en todos los cánceres analizados, observándose aumentos del riesgo incluso por debajo de una bebida estándar al día en varios de ellos. ( EurekAlert! ) Incluso un consumo inferior a una bebida estándar al día se asoció con un mayor riesgo de padecer cáncer de faringe, colon y recto, esófago, mama, hígado, páncreas y próstata. Por otro lado, algunos estudios observacionales sugieren que el consumo bajo o moderado podría relacionarse con un menor riesgo de determinadas enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2 o demencia. Sin embargo, estos posibles beneficios son objeto de debate, ya que otros métodos de investigación han encontrado resultados menos consistentes. La evidencia no respalda un único umbral universal de consumo seguro. Las recomendaciones sobre el consumo de alcohol deben basarse en evidencia actualizada que abarque todo el espectro de resultados y adaptarse a la población en cuestión. En conjunto, el trabajo concluye que los riesgos del alcohol aumentan claramente con el consumo elevado y que, para varias enfermedades importantes, no existe un nivel completamente libre de riesgo. Los autores subrayan la necesidad de interpretar con cautela los supuestos beneficios del consumo moderado y de considerar el impacto global del alcohol sobre la salud pública.
Por Alfredo Calcedo 12 de junio de 2026
Este estudio analiza la relación entre el uso de ácido valproico y el desarrollo de síndrome de ovario poliquístico (SOP) en mujeres con trastorno bipolar o epilepsia. Para ello, los investigadores utilizaron registros nacionales de Dinamarca y siguieron durante 16 años a una amplia cohorte de mujeres diagnosticadas de alguna de estas enfermedades, comparando a quienes recibían valproato con aquellas que no habían estado expuestas al fármaco. ( Springer ) Los resultados mostraron que la exposición al valproato se asociaba con un mayor riesgo de desarrollar SOP. Este incremento del riesgo fue especialmente evidente durante los periodos de tratamiento activo y aumentaba con la exposición acumulada reciente al medicamento. Además, las mujeres con exposiciones más prolongadas también presentaban una tendencia a un riesgo superior, lo que sugiere que tanto los efectos farmacológicos inmediatos como el uso mantenido pueden contribuir al problema. El trabajo aporta evidencia sólida a una preocupación clínica conocida desde hace años, ya que estudios previos habían señalado alteraciones hormonales, hiperandrogenismo y trastornos menstruales en mujeres tratadas con valproato. En conjunto, los autores concluyen que el valproato puede aumentar el riesgo de síndrome de ovario poliquístico en mujeres con trastorno bipolar o epilepsia. Por ello, refuerzan las recomendaciones actuales de evitar este medicamento en mujeres en edad fértil siempre que existan alternativas terapéuticas adecuadas, valorando cuidadosamente los beneficios y riesgos de cada caso.