¿Por qué yo no pierdo peso con ozempic?

2 de junio de 2026

El estudio explora por qué los fármacos agonistas del receptor GLP-1, como semaglutida o tirzepatida, producen resultados muy distintos entre unas personas y otras. Mientras algunos pacientes logran pérdidas de peso muy importantes, otros apenas responden al tratamiento o sufren efectos adversos que dificultan su continuidad. (Nature)

Para intentar explicar esta variabilidad, los investigadores analizaron datos genéticos y clínicos de 27.885 personas tratadas con estos medicamentos. El trabajo identificó una variante en el gen GLP1R, que codifica el receptor sobre el que actúan estos fármacos. Los portadores de esta variante tendían a perder más peso que quienes no la tenían, aunque el efecto observado fue relativamente modesto. También se encontraron variantes relacionadas con una mayor probabilidad de presentar náuseas y vómitos, especialmente en usuarios de tirzepatida, implicando además al gen GIPR.

Los autores destacan que la genética ayuda a comprender parte de la respuesta individual al tratamiento, pero no explica por sí sola las diferencias observadas.

Otros factores no genéticos (edad, sexo, presencia de diabetes, dosis utilizada o duración del tratamiento) también influyen en la eficacia de los fármacos: las mujeres perdieron más peso que los hombres (12,2 % frente a 10,0 %), y las personas con diabetes tipo 2 perdieron, en promedio, 2,87 puntos porcentuales menos de IMC que quienes no la padecen. Cada 10 años adicionales de edad redujeron la eficacia de la pérdida de peso en aproximadamente un 0,5 %. La tirzepatida también fue más eficaz que la semaglutida en general, con una pérdida media de IMC de 4,75 frente a 3,71 unidades. (LinkedIn)

En conjunto, el estudio abre la puerta a una futura medicina más personalizada en obesidad, donde la información genética podría contribuir a predecir qué pacientes obtendrán mayor beneficio o presentarán más efectos secundarios, aunque todavía no existe evidencia suficiente para utilizar estos datos de forma rutinaria en la práctica clínica.

Comentado en 20minutos.

Por Alfredo Calcedo 17 de julio de 2026
La decisión del Gobierno de retirar a Antonio Vallejo-Nájera la Gran Cruz de la Sanidad ha reabierto el debate sobre una de las etapas más oscuras de la psiquiatría española. Médico militar, catedrático y figura influyente del franquismo, Vallejo-Nájera puso su prestigio científico al servicio de una ideología que presentaba al adversario político como un ser biológica y moralmente inferior. En sus obras defendió una eugenesia basada en la “Hispanidad” y consideró que las ideas democráticas y marxistas contaminaban la supuesta pureza de la raza. Durante la Guerra Civil dirigió investigaciones con prisioneros republicanos para buscar las llamadas “raíces biopsíquicas del marxismo” y demostrar que sus seguidores eran enfermos mentales. Estos estudios, realizados en cárceles y campos de concentración, pretendían ofrecer una justificación científica a la represión. Su pensamiento tuvo además un marcado componente misógino. Atribuyó la participación política de las mujeres republicanas a desequilibrios mentales, debilidad psicológica y desviaciones sexuales, llegando a calificarlas como “revolucionarias natas”. Sus teorías también contribuyeron a legitimar la separación de los hijos de las presas republicanas. Así, la psiquiatría fue utilizada para transformar al vencido como enfermo, justificar su exclusión y presentar la represión franquista como una supuesta regeneración nacional. ( redaccionmedica.com )
Por Alfredo Calcedo 17 de julio de 2026
El uso de la contención mecánica en los hospitales psiquiátricos podría aumentar a corto plazo el riesgo de tromboembolismo venoso, que incluye la trombosis venosa profunda y la embolia pulmonar. Para estudiar esta relación, los investigadores analizaron los registros de todos los hospitales psiquiátricos de Dinamarca entre 2000 y 2022. El estudio incluyó a 24.423 pacientes adultos sometidos a contención mecánica o química. Durante los 30 días posteriores, se produjeron 3,5 casos de tromboembolismo por cada 1.000 pacientes sometidos a contención mecánica, frente a 1,7 casos por cada 1.000 entre quienes recibieron contención química. Esto supone aproximadamente el doble de riesgo, aunque la diferencia absoluta fue pequeña: se estimó un episodio adicional por cada 548 pacientes inmovilizados mecánicamente. Un segundo análisis comparó distintos periodos de riesgo dentro de los mismos pacientes. En los 14 días posteriores a la contención mecánica, la tasa de tromboembolismo fue unas cuatro veces y media superior a la observada durante los periodos de referencia. Conclusiones: La sujeción mecánica se asoció con un mayor riesgo de tromboembolismo venoso (TEV). Si bien el riesgo absoluto fue bajo, estos hallazgos resaltan la importancia de las estrategias preventivas para reducir el riesgo de TEV en pacientes expuestos a sujeción mecánica. ( BMJ) Editorial relacionada : El riesgo de tromboembolismo venoso tras la contención química parece similar al de otros pacientes hospitalizados, mientras que la contención mecánica podría elevarlo aún más. Aunque esta última se reserva como medida de seguridad excepcional, faltan pruebas sólidas de que produzca beneficios clínicos. Por ello, resulta prioritario reducir su uso y evaluar alternativas, vigilando que no desplacen el riesgo hacia la contención química. También se necesitan mejores métodos de prevención y tromboprofilaxis adaptados a los pacientes psiquiátricos.
Por Alfredo Calcedo 17 de julio de 2026
La hija de una mujer de 72 años ha presentado una reclamación contra el Hospital de Fuenlabrada después de que, según denuncia, una psiquiatra planteara a su madre la posibilidad de solicitar la eutanasia. La paciente, con una discapacidad reconocida del 92%, había ingresado tras varios intentos de suicidio y atravesaba una situación de intenso sufrimiento psíquico. La familia considera que mencionar la eutanasia en ese contexto fue inadecuado. La hija sostiene que su madre acudió al hospital para recuperar las ganas de vivir, no para conocer una vía legal para morir. Tras pedir explicaciones, la psiquiatra habría defendido que se trataba de una alternativa reconocida como derecho, postura que también habría respaldado el responsable del servicio. La reclamación solicita investigar tanto esta actuación como la atención psiquiátrica recibida durante años. El hospital, por su parte, niega que se ofreciera la eutanasia en los términos descritos y afirma que únicamente fue mencionada dentro de una intervención terapéutica destinada a reducir riesgos y garantizar la seguridad de la paciente. ( El Mundo )