Presentación psiquiátrica de la enfermedad de Wilson: a propósito de un caso

22 de abril de 2025

La enfermedad de Wilson es un trastorno autosómico recesivo poco frecuente que se caracteriza por una alteración de la excreción biliar de cobre, lo que provoca su acumulación en múltiples órganos, como el hígado, el cerebro y la córnea.

Los síntomas psiquiátricos son relativamente comunes, pero pueden manifestarse de diversas maneras, lo que dificulta su identificación. La mayoría de las manifestaciones psiquiátricas son trastornos del estado de ánimo (ya sea depresión o manía), pero también son frecuentes los cambios de personalidad, las alteraciones del sueño, la psicosis y los cambios cognitivos. Estos suelen presentarse asociados a disfunción neurológica, lo que refleja el origen común de ambos en el sistema nervioso central.

En este informe de un caso, se presenta a un paciente diagnosticado con enfermedad de Wilson en la infancia temprana, quien comenzó a desarrollar síntomas neuropsiquiátricos tras suspender su medicación. El contexto de su incumplimiento y los síntomas que manifestó posteriormente son los puntos centrales de relevancia psiquiátrica. La ideación suicida y la alteración grave del sueño fueron los síntomas centrales de la presentación inicial.

Este caso muestra cómo pueden manifestarse los síntomas psiquiátricos en la enfermedad de Wilson no compensada y cómo se manejan, así como una perspectiva psicológica sobre la falta de adherencia al tratamiento en enfermedades crónicas. Los pacientes con enfermedad de Wilson deben seguir su tratamiento de por vida, lo que puede suponer diversos retos tanto para ellos como para su equipo médico.

Por Alfredo Calcedo 6 de febrero de 2026
Las personas con esquizofrenia experimentan una discapacidad significativa, agravada por síntomas resistentes al tratamiento y multimorbilidad de salud física, lo que conduce a una mortalidad prematura. La actividad física ofrece beneficios duales para la salud física y mental, mejorando la aptitud cardiorrespiratoria, la fuerza muscular y los resultados de salud mental en personas con esquizofrenia. Las barreras para la participación en la actividad física incluyen factores individuales y ambientales, pero fomentar la motivación autónoma e integrar el ejercicio en la atención psiquiátrica puede mejorar la participación. Este artículo alienta a los psiquiatras a promover la actividad física como un tratamiento complementario para los trastornos del espectro autista, incorporando exámenes de detección de rutina y abogando por un acceso equitativo a programas de ejercicio. En general, no solo en personas con esquizofrenia, el ejercicio mejora la percepción del estrés y la calidad del sueño, y reduce los pensamientos negativos repetitivos en pacientes con diversos trastornos mentales. Sin embargo, los mecanismos que conducen a la mejora de los síntomas no están claros. Una nueva investigación sugiere que un programa de ejercicio estructurado mejora la salud mental al modificar la forma en que las personas procesan el estrés y los pensamientos intrusivos. Publicado en Psychological Medicine , el estudio indica que la actividad física reduce los síntomas psiquiátricos generales al disminuir el estrés percibido e interrumpir los patrones repetitivos de pensamiento negativo. Estos hallazgos evidencian que los beneficios psicológicos del ejercicio se deben a cambios específicos en el procesamiento cognitivo y emocional. Comentadao en Psypost .
Por Alfredo Calcedo 6 de febrero de 2026
Entrevista a Leor Zmigrod, experta en neuropolítica, disciplina que analiza la relación entre los procesos cerebrales y la adhesión a ideologías políticas. A lo largo de la entrevista, publicada en El Periódico , Zmigrod plantea una tesis central: el estrés psicológico y social constituye un factor decisivo en la tendencia de las poblaciones a abrazar sistemas ideológicos rígidos, especialmente en contextos de incertidumbre prolongada. Desde esta perspectiva, la autora desplaza el foco del contenido de las ideologías hacia las condiciones cognitivas y emocionales que favorecen su adopción. Según explica, las ideologías ofrecen estructuras cerradas y respuestas simples que resultan particularmente atractivas para cerebros sometidos a presión, miedo o sensación de pérdida de control. En situaciones de estrés, la flexibilidad cognitiva disminuye, y con ella la capacidad de tolerar la ambigüedad, lo que facilita el recurso a explicaciones absolutas y dicotómicas de la realidad. El texto subraya que este fenómeno no es exclusivo de una orientación política concreta, sino que atraviesa todo el espectro ideológico. Zmigrod insiste en que la radicalización no debe entenderse como una anomalía moral o intelectual, sino como una respuesta humana predecible ante determinados estados neuropsicológicos. En este sentido, la neuropolítica permite comprender por qué sociedades enteras pueden desplazarse hacia posiciones más dogmáticas en periodos de crisis económica, sanitaria o identitaria. Asimismo, la investigadora advierte de que las ideologías no solo se alojan en el cerebro, sino que pueden modificar sus patrones de funcionamiento, reforzando la rigidez mental y dificultando el pensamiento crítico. Frente a ello, defiende la necesidad de promover entornos sociales, educativos y culturales que fomenten la creatividad, la curiosidad y la flexibilidad cognitiva como antídotos frente al fanatismo. En su libro “El cerebro ideológico”, Zmigrod presenta una reflexión sobre los vínculos entre estrés colectivo, funcionamiento cerebral y polarización política, ofreciendo claves neurocientíficas para interpretar uno de los rasgos más inquietantes de las democracias contemporáneas.
Por Alfredo Calcedo 6 de febrero de 2026
La Agencia del Medicamento de EEUU (FDA) ha designado la revisión prioritaria de centanafadina para el tratamiento del trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH). Centanafadina es un inhibidor de la recaptación de norepinefrina, dopamina y serotonina (NDSRI). Esta triple modulación neuroquímica la distingue de los tratamientos actualmente disponibles y sustenta el interés clínico. El fármaco está formulado como una cápsula de liberación prolongada de administración diaria, lo que podría favorecer la adherencia terapéutica. La aceptación de la NDA se apoya en los resultados de cuatro ensayos clínicos pivotales de fase 3, diseñados para evaluar la eficacia y la seguridad del fármaco en distintas franjas etarias. El programa clínico incluyó un estudio en población pediátrica, otro en adolescentes y dos en adultos. En todos ellos, centanafadina mostró mejoras estadísticamente significativas y clínicamente relevantes en los síntomas centrales del TDAH en comparación con placebo. En términos de seguridad, el artículo destaca que el fármaco fue generalmente bien tolerado. Los eventos adversos más frecuentes incluyeron disminución del apetito, náuseas, cefalea, fatiga y somnolencia, con variaciones según el grupo etario, pero sin señales de alarma relevantes. Finalmente, la FDA ha fijado una fecha objetivo de decisión para julio de 2026. De aprobarse, centanafadina podría convertirse en una opción terapéutica novedosa, con potencial para abordar de forma más amplia la heterogeneidad sintomática del TDAH y responder a necesidades clínicas no plenamente cubiertas por los tratamientos actuales.