Riesgo de recaída psicótica asociado con la afinidad del receptor D2 pero no con la velocidad de reducción de dosis

30 de mayo de 2025

El tratamiento de mantenimiento antipsicótico previene eficazmente la recaída después de un primer episodio psicótico, sin embargo, una vez que han remitido los síntomas, muchos pacientes desean reducir o suspender su medicación, debido a los efectos secundarios, las preocupaciones de salud a largo plazo, el estigma o el deseo de recuperar la autonomía.

Las directrices actuales sugieren una reducción gradual, pero aún no está claro cuál debería ser la velocidad óptima de esta reducción, especialmente en pacientes que remitieron de un primer episodio psicótico. Además, la afinidad del fármaco antipsicótico por el receptor D2 también puede afectar el riesgo de recaída

Este estudio examinó el riesgo de recaída y el tiempo hasta la recaída, dentro de los primeros 18 meses después de la remisión de un primer episodio psicótico, en 227 personas que redujeron gradualmente la medicación antipsicótica. 

Los resultados indican que la velocidad de reducción gradual no predijo el riesgo de recaída. En comparación con los usuarios de antipsicóticos antagonistas de alta afinidad D2, los pacientes que usaban antagonistas de baja afinidad D2 y agonistas D2 parciales tuvieron un menor riesgo de recaída.

En conclusión, el estudio destaca varias consideraciones importantes para médicos, pacientes y familiares al reducir gradualmente la medicación antipsicótica tras alcanzar la remisión de un primer episodio psicótico. Una estrategia de reducción gradual sigue siendo preferible, pero puede que no sea necesario seguir un proceso de reducción extremadamente lento. Se requiere especial precaución al reducir gradualmente la dosis de antagonistas de alta afinidad D2, como el haloperidol o la risperidona. En pacientes ya estabilizados con antagonistas D2 potentes, se justifica una monitorización adicional durante la reducción. Puede ser prudente iniciar el tratamiento en el primer episodio psicótico con un agonista D2 parcial o un antagonista de baja afinidad D2, dado su perfil de riesgo de recaída potencialmente más favorable al considerar la reducción de dosis o la interrupción tras la remisión.

Por Alfredo Calcedo 19 de enero de 2026
La Sala Social del TSJ de Extremadura ha condenado al Servicio Extremeño de Salud a indemnizar a una médica agredida por falta de medidas de prevención de riesgos. La sentencia es importante para la protección de los profesionales sanitarios frente a las agresiones, al poner el foco no solo en la responsabilidad del agresor, sino también en el incumplimiento de la Administración sanitaria de sus deberes en materia de prevención de riesgos laborales. A partir de esta sentencia de la Sala de lo Social del Tribunal Superior de Justicia de Extremadura, se pone de relieve una vía jurídica que permite exigir responsabilidades al sistema cuando no se han adoptado medidas adecuadas para proteger a su personal (exigencia de medios). El caso concreto se refiere a una médica de atención primaria del Centro de Salud Urbano I de Mérida que fue víctima de una agresión verbal por parte de un paciente en enero de 2022, en el contexto de la aplicación de los protocolos vigentes sobre pruebas diagnósticas de covid-19. Tras ser insultada públicamente en el propio centro sanitario, los tribunales penales reconocieron los hechos y otorgaron una primera indemnización. No obstante, la facultativa decidió ir más allá y demandar al Servicio Extremeño de Salud por vulneración de su derecho a la seguridad y salud en el trabajo, al no existir un plan de prevención de riesgos ni medidas disuasorias eficaces frente a las agresiones. La sentencia destaca que la demandante, en su condición de coordinadora del centro durante varios años, había advertido reiteradamente a la Administración sobre la elevada conflictividad del entorno laboral, sin que se adoptaran medidas correctoras. Esta inacción fundamenta la condena al SES, al apreciarse una infracción muy grave en materia de prevención de riesgos laborales, que da lugar a una indemnización de 10.000 euros. Más allá de la cuantía económica, el texto subraya el valor simbólico y preventivo de este tipo de resoluciones, pues visibilizan el incumplimiento legal de la Administración y refuerzan la idea de que la jurisdicción social, a la que estos conflictos acceden desde 2011, constituye un cauce más ágil y favorable para la tutela de los derechos de los profesionales sanitarios (a diferencia de la via contencioso-administrativa donde estaba antes este tipo de demandas).
Por Alfredo Calcedo 19 de enero de 2026
Los trastornos de dolor visceral, como el síndrome de intestino irritable, presentan una prevalencia marcada en mujeres. La señalización aumentada entre las células enterocromafinas (EC) en el epitelio intestinal y las fibras nerviosas sensitivas mucosas probablemente contribuye a este sesgo sexual. En este estudio se identifica una vía paracrina sensible al estrógeno en la que dos tipos de células enteroendocrinas, las células L que expresan el péptido YY (PYY) y las células EC serotoninérgicas, se comunican para aumentar la sensibilidad intestinal en mujeres. Los resultados indican que la señalización de estrógenos aumenta el receptor de ácidos grasos de cadena corta Olfr78 del metabolito bacteriano en las células L del colon, aumentando la liberación de PYY y su sensibilidad al acetato. Un PYY elevado actúa sobre las células EC vecinas mediante NPY1R, aumentando así la liberación de serotonina y el dolor intestinal. Los autores proponen que las fluctuaciones hormonales, junto con factores internos (estrés) o ambientales (dieta), amplifican este circuito colónico local sensible al estrógeno, resultando en una sensibilidad intestinal desadaptativa. Comentado en IM Medico .
Por Alfredo Calcedo 19 de enero de 2026
Aunque los medicamentos supresores de ácido (antagonistas del receptor de histamina 2 [H 2 ] e inhibidores de la bomba de protones [IBP]) se recetan comúnmente durante el embarazo, los estudios sobre su asociación con trastornos neuropsiquiátricos en niños son limitados. El objetivo en este estudio de cohorte de más de 2,7 millones de parejas madre-hijo, fue investigar las posibles asociaciones entre la exposición prenatal a medicamentos supresores de ácido y los trastornos neuropsiquiátricos en niños. Los resultados del estudio indican que la exposición a medicamentos supresores de ácido durante el embarazo no se asoció con el riesgo de TDAH, trastorno neuropsiquiátrico grave, trastorno obsesivo-compulsivo, discapacidad intelectual o TEA en los análisis de hermanos y controles. Se observaron pequeñas asociaciones en los modelos ponderados por superposición; estas podrían reflejar factores de confusión familiares compartidos.