Telerrealidad y Psiquiatría

25 de abril de 2026

El artículo plantea cómo los programas de telerrealidad o “reality show” han cambiado la forma en que la psiquiatría aparece ante el público, con efectos ambivalentes. Puede acercar la salud mental a millones de personas, pero también deformarla. En algunos casos se ha convertido en parte del espectáculo, lo que puede reforzar estereotipos o trivializar problemas complejos.

Programas donde aparecen terapeutas, diagnósticos o sesiones de tratamiento han ayudado a normalizar que pedir ayuda no es algo vergonzoso. Al ver conflictos emocionales, traumas o terapia en pantalla, algunos espectadores pueden sentirse menos solos y más dispuestos a buscar apoyo.

Pero esa misma exposición tiene riesgos. La televisión convierte el sufrimiento en espectáculo, simplifica problemas complejos y a veces muestra tratamientos como soluciones rápidas o modas, creando expectativas irreales. También puede difundir información dudosa, reforzar estigmas, afectar la imagen corporal, influir conductas e incluso descuidar la salud mental de quienes participan en estos programas.

El texto no concluye que la telerrealidad sea aliada o enemiga, sino ambas cosas. Propone que los psiquiatras hablen con sus pacientes sobre estos contenidos y usen esas conversaciones para corregir ideas falsas y promover una comprensión más realista del tratamiento. (Psychiatric Times).

Por Alfredo Calcedo 24 de julio de 2026
El Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud ha aprobado un nuevo Manual de Buenas Prácticas en Eutanasia para acelerar los casos urgentes y reducir las diferencias entre comunidades autónomas. La guía recomienda acortar el plazo habitual entre las dos solicitudes cuando exista riesgo inminente de muerte o pérdida de capacidad, siempre con justificación médica y sin eliminar las garantías legales. El manual refuerza además el papel de la enfermería, que acompañará al paciente durante todo el proceso, preparará el entorno y apoyará a familiares y cuidadores. También impulsa unidades administrativas de apoyo para coordinar a los profesionales y homogeneizar la prestación en todo el país. Entre otras novedades, permite aplazar la eutanasia hasta seis meses, suspender temporalmente el procedimiento por circunstancias excepcionales e introduce un apartado para la donación de órganos. ( elpais.com )
Por Alfredo Calcedo 24 de julio de 2026
La decisión de la Comisión Interministerial de Precios de los Medicamentos de no financiar públicamente donanemab, comercializado como Kisunla, ha abierto un enfrentamiento entre el Ministerio de Sanidad y Eli Lilly. La compañía lamenta que el tratamiento vuelva a quedar fuera del Sistema Nacional de Salud y recuerda que, tras más de 35 años de investigación, es uno de los primeros medicamentos capaces de modificar parcialmente la evolución del alzhéimer, y no solo de aliviar sus síntomas. Su presidente en España sostiene que el fármaco puede reducir el riesgo de progresión clínica y reclama que la innovación llegue de forma equitativa a los pacientes que cumplen los criterios para recibirla. Frente a esta postura, el secretario de Estado de Sanidad, Javier Padilla, asegura que el Ministerio lleva más de un año estudiando cómo incorporar tanto donanemab como lecanemab. Sanidad considera, sin embargo, que el beneficio clínico demostrado es limitado en relación con su elevado coste. Además, ambos tratamientos presentan riesgos relevantes y exigen pruebas diagnósticas, controles especializados y circuitos asistenciales específicos. Padilla afirma que el Gobierno estaba dispuesto a financiar estos avances como un primer paso, pero no encontró suficiente colaboración para alcanzar un acuerdo sostenible. Pese al rechazo, el Ministerio mantiene abierta la negociación con Lilly para buscar unas condiciones que garanticen seguridad, equidad y viabilidad económica. ( redaccionmedica.com ) Noticias relacionadas: Neurología pide a Sanidad que reconsidere financiar fármacos de alzhéimer La Confederación Española de Alzheimer reacciona con dureza a la no financiación pública de fármacos.  Medicamentos vs Cuidados . El reto de la asignación racional de recursos
Por Alfredo Calcedo 24 de julio de 2026
El artículo presenta un caso de trastorno obsesivo-compulsivo en el que las obsesiones adoptaban la forma de imágenes mentales extremadamente vívidas, hasta el punto de parecer experiencias psicóticas. El paciente describía escenas intrusivas, no deseadas y angustiosas que aparecían repetidamente en su mente. Su intensidad y claridad podían confundirse con alucinaciones, planteando inicialmente dudas sobre la presencia de un trastorno psicótico. Sin embargo, una exploración psicopatológica detallada permitió establecer diferencias fundamentales. El paciente reconocía que las imágenes procedían de su propia mente, conservaba conciencia de su carácter irracional, intentaba resistirse a ellas y experimentaba un intenso malestar. Además, estas experiencias estaban vinculadas a temores obsesivos y a rituales mentales destinados a neutralizarlas. No existía la convicción firme ni la atribución externa características de las alucinaciones o los delirios. El caso subraya que el contenido extraño o la viveza de una experiencia no bastan para diagnosticar psicosis. Es necesario valorar cuidadosamente su origen subjetivo, el grado de insight, la resistencia, la certeza con la que se mantiene y su relación con las compulsiones. Una clasificación errónea podría conducir a tratamientos centrados innecesariamente en antipsicóticos y retrasar el abordaje específico del trastorno obsesivo-compulsivo, basado en fármacos serotoninérgicos y terapia cognitivo-conductual con exposición y prevención de respuesta. ( cureus.com )