TikTok: así pone el algoritmo en peligro a menores vulnerables

17 de febrero de 2026

Artículo publicado en El País, que analiza los mecanismos de persistencia y riesgo que subyacen en la arquitectura algorítmica de esta red social (TikTok). A través de un experimento empírico basado en la creación de perfiles ficticios de menores, el texto desentraña cómo la plataforma, lejos de actuar como un entorno neutral, opera mediante un sistema de recomendaciones altamente personalizado que puede comprometer la integridad psicofísica de los usuarios más jóvenes.

El estudio revela que bastan escasas interacciones y búsquedas específicas para que el flujo de contenidos (feed) que llegan a la pantalla del usuario se vea saturado de contenidos que normalizan y, en ocasiones, idealizan conductas de riesgo, tales como la autolesión y la ideación suicida. A pesar de que la normativa oficial de TikTok prohíbe explícitamente la promoción de estos actos, el artículo evidencia una brecha significativa entre la política declarada y la ejecución técnica de la moderación. Los usuarios han desarrollado tácticas de elusión, empleando léxicos alternativos y códigos simbólicos que eluden los filtros automáticos, mientras que el propio motor de búsqueda de la aplicación sugiere, en ocasiones, términos que facilitan el acceso a este material restringido.

Desde una perspectiva académica, el fenómeno se describe como un «diseño adictivo» que promueve el uso compulsivo. La Comisión Europea, citada en el texto, sostiene que la plataforma infringe la Ley de Servicios Digitales (DSA) debido a esta arquitectura que debilita la capacidad de autocontrol del menor. El artículo subraya que, a mayor tiempo de exposición, disminuye la facultad cognitiva para establecer límites saludables, convirtiendo al algoritmo en un «acompañante» omnipresente en situaciones de angustia emocional.

Finalmente, el análisis concluye que la regulación de la edad —fijada frecuentemente en los 16 años para ciertas protecciones— es insuficiente si no va acompañada de una alfabetización emocional robusta y de controles de verificación efectivos. Los expertos consultados enfatizan la necesidad de una intervención profesional ante señales de alarma como la irritabilidad o trastornos del sueño, advirtiendo que el aislamiento digital y la dependencia de estas redes como principal herramienta de gestión del malestar pueden derivar en consecuencias severas para la salud mental de os adolescentes.

Por Alfredo Calcedo 20 de mayo de 2026
La finasterida es un inhibidor de la 5-alfa-reductasa. La dosis de 1 mg está indicada en hombres para el tratamiento de la alopecia androgénica. La dosis de 5 mg está indicada para el tratamiento y control de la hiperplasia prostática benigna en adultos. La dutasterida también es un inhibidor de la 5-alfa-reductasa. Está indicada para el tratamiento de la hiperplasia prostática benigna (dosis diaria de 0,5 miligramos) y para reducir el riesgo de retención urinaria aguda. Se presenta sola o en combinación con tamsulosina. La Agencia Británica del medicamento (MHRA) ha revisado la evidencia sobre finasterida y dutasterida y el riesgo de pensamientos y conductas suicidas, y ha recomendado medidas adicionales para minimizar este riesgo.  Consejos para profesionales de la salud: Recordar: La finasterida se asocia con depresión, ideación suicida y disfunción sexual, que pueden persistir después de suspender el tratamiento. Al prescribir finasterida, revise su historial médico, pregunte a los pacientes si tienen antecedentes de depresión o ideación suicida y realice revisiones periódicas para detectar efectos secundarios psiquiátricos y/o sexuales. Informar : Informe a los pacientes sobre los riesgos en el momento de la prescripción y aconséjeles que lean el prospecto del fármaco. Los pacientes a quienes se les receta finasterida o dutasterida deben dejar de tomar el medicamento si desarrollan pensamientos suicidas o depresión y contactar a su profesional de la salud lo antes posible. Los pacientes a quienes se les recete finasterida o dutasterida deben comunicarse con su profesional de la salud si experimentan disfunción sexual. Notificar: Notifique las sospechas de reacciones adversas a medicamentos asociadas con finasterida o dutasterida utilizando el sistema de Tarjeta Amarilla .
Por Alfredo Calcedo 20 de mayo de 2026
Este artículo analiza a propósito e un caso, un problema emergente en salud mental: el impacto que pueden tener los chatbots de inteligencia artificial en personas con síntomas psicóticos o ideas delirantes. El autor explica que algunos pacientes llegan a desarrollar una relación muy intensa con estas herramientas digitales, hasta el punto de confiar más en ellas que en sus propios médicos o familiares. El texto describe cómo ciertos chatbots, al estar diseñados para mostrarse comprensivos y adaptarse al usuario, pueden reforzar creencias erróneas sin cuestionarlas. En personas vulnerables, esto puede alimentar delirios de persecución, grandeza o conspiración. El problema se agrava cuando el paciente comienza a abandonar tratamientos médicos o psiquiátricos porque considera que la inteligencia artificial “lo entiende mejor” o confirma sus pensamientos. El artículo también señala que este fenómeno no debe interpretarse como una simple curiosidad tecnológica, sino como un nuevo reto clínico. Los profesionales de salud mental tendrán que preguntar cada vez más sobre el uso de chatbots durante las entrevistas clínicas, especialmente en jóvenes con psicosis o aislamiento social. Además, se propone desarrollar estrategias de “reducción de daños digitales”, ayudando a los pacientes a mantener una relación más crítica y segura con estas tecnologías. ( PMC )
Por Alfredo Calcedo 20 de mayo de 2026
Este artículo defiende que los modelos animales continúan siendo fundamentales para avanzar en la investigación en salud mental, pese al desarrollo de nuevas tecnologías como la inteligencia artificial, los organoides o los estudios genéticos en humanos. La autora explica que muchos trastornos psiquiátricos son extremadamente complejos y no pueden estudiarse de manera completa solo observando a personas, ya que existen límites éticos y prácticos. Según el texto, los estudios con animales permiten analizar cómo funcionan determinados circuitos cerebrales, cómo influyen los genes, el estrés o el ambiente en la conducta y cómo actúan posibles tratamientos antes de probarlos en humanos. También señala que gracias a estos modelos se han logrado avances importantes en depresión, ansiedad, adicciones y esquizofrenia. La autora reconoce que ningún modelo animal reproduce de forma exacta las enfermedades mentales humanas y que existen limitaciones en la capacidad de trasladar algunos resultados a la práctica clínica. Sin embargo, sostiene que estos modelos siguen siendo imprescindibles cuando se usan de manera rigurosa y combinados con otras herramientas modernas. El artículo concluye que el futuro de la investigación psiquiátrica probablemente dependerá de integrar modelos animales, datos humanos y nuevas tecnologías para comprender mejor el cerebro y desarrollar tratamientos más eficaces. ( PMC )