Anomalías del lenguaje en la esquizofrenia

17 de septiembre de 2024

El artículo explora cómo las anomalías en el lenguaje son una característica central de la esquizofrenia. Estas anomalías han sido reconocidas durante más de un siglo, comenzando con las descripciones de Kraepelin y Bleuler sobre la disminución de la coherencia en el lenguaje hablado, caracterizadas por el descarrilamiento y la relajación de las asociaciones, así como una relativa pobreza del habla.

Durante décadas, el estudio del lenguaje en la esquizofrenia se mantuvo principalmente descriptivo, culminando en las heurísticas de Andreasen sobre el trastorno del pensamiento positivo (alteraciones en la coherencia) y negativo (alteraciones en la complejidad) en la década de 1970. En los años 80, Hofman utilizó un enfoque matemático para caracterizar la mala aplicación de las reglas para la formación de oraciones y discursos observada en individuos con esquizofrenia, enfatizando las relaciones semánticas entre oraciones adyacentes y no adyacentes.

En la década de 1990, la inteligencia artificial se utilizó por primera vez para modelar la reducción de la coherencia en el habla. Garfield y Rapp demostraron que las violaciones de reglas específicas en redes semánticas artificiales podían replicar las alteraciones del lenguaje hablado en la esquizofrenia.

Hofman indujo síntomas de esquizofrenia reduciendo la conectividad en simulaciones de redes neuronales de procesamiento distribuido en paralelo.

Además del lenguaje, se puede evaluar la acústica del lenguaje hablado en el espectro de la esquizofrenia, incluidas las disfluencias, el timbre/calidad, la energía/volumen y las pausas, así como la expresión facial y los gestos en el contexto de la entrevista. Esto produce una rica serie temporal de datos multimodales que se pueden utilizar para evaluar la incongruencia entre diferentes modalidades (afecto inapropiado) y la sintonía entre los interlocutores en cuanto al lenguaje y la expresión facial, lo que indica no solo una enfermedad psiquiátrica sino también una alianza terapéutica.

En el siglo XXI, ha habido un uso creciente de grandes modelos de lenguaje para cuantificar la coherencia del discurso en la esquizofrenia. Estos modelos han permitido una mejor comprensión de cómo las anomalías del lenguaje pueden servir como un biomarcador para la esquizofrenia y han abierto nuevas vías para posibles intervenciones terapéuticas.

Por Alfredo Calcedo 20 de febrero de 2026
El artículo, publicado en Psychiatric News, expone una creciente preocupación debido a que cada vez hay más pruebas que vinculan el uso de gabapentina con un mayor riesgo de deterioro cognitivo y demencia . A pesar de que las prescripciones de este fármaco se han duplicado en los últimos años, investigaciones actuales sugieren que su perfil de seguridad neurológica requiere una reevaluación exhaustiva. Se comenta el estudio de la Universidad Case Western Reserve (Cleveland, Ohio, USA) : en pacientes con dolor lumbar crónico que recibieron seis o más prescripciones de gabapentina, se observó un incremento del 29% en el riesgo de demencia y un alarmante 85% en el riesgo de deterioro cognitivo leve, en los 10 años siguientes. El aumento del riesgo no se limitó a la población geriátrica; los adultos de entre 35 y 49 años presentaron más del doble de riesgo de demencia y el triple de riesgo de deterioro cognitivo leve en comparación con aquellos que no consumían el fármaco. En un estudio retrospectivo publicado en Frontiers in Pharmacology en 2022, Oh y sus colegas, hallaron que los usuarios de gabapentina tienen entre 1.5 y 1.9 veces más probabilidades de manifestar declive cognitivo tras solo un año de tratamiento. El mecanismo subyacente propuesto se relaciona con la unión del fármaco a las subunidades de los canales de calcio que regulan la señalización neuronal, lo que podría alterar la sinaptogénesis o la plasticidad cerebral, aunque los procesos exactos aún están bajo investigación. En conclusión, el artículo hace un llamado a la precaución clínica. Ante la evidencia de riesgos elevados tanto en poblaciones jóvenes como mayores, se insta a los profesionales de la salud a sopesar cuidadosamente los beneficios terapéuticos de la gabapentina frente a sus potenciales efectos adversos en la integridad cognitiva de los pacientes.
Por Alfredo Calcedo 20 de febrero de 2026
El artículo explora la posibilidad de que los antidepresivos ISRS reduzcan la intensidad del amor romántico. Para examinar esta hipótesis, los investigadores recurrieron a una amplia base de datos, el Romantic Love Survey 2022, que recoge experiencias de miles de personas enamoradas. A partir de esa fuente, seleccionaron a 810 jóvenes de 33 países, todos ellos en las primeras etapas del enamoramiento y con puntuaciones muy altas en una escala diseñada para medir la pasión amorosa. El estudio buscaba una respuesta sencilla: ¿tomar ISRS afecta al modo en que una persona vive el amor? Para ello, analizó si quienes estaban tomando estos medicamentos diferían de quienes no lo hacían en aspectos como la intensidad del amor, la frecuencia con que pensaban en su pareja, el compromiso emocional o la actividad sexual. También se tuvieron en cuenta variables como el sexo biológico y la presencia de problemas de salud mental. Los resultados no encontraron ninguna relación entre el uso de ISRS y los rasgos fundamentales del amor romántico: La intensidad del enamoramiento, la presencia de pensamientos obsesivos acerca de la persona amada (porcentaje de horas de vigilia), el compromiso y la frecuencia sexual parecían mantenerse igual, independientemente del tratamiento con antidepresivos. Solo dos factores —ser hombre o mujer y el padecimiento de problemas de salud mental— se relacionaron con el uso de ISRS, algo esperable dado su patrón de prescripción clínica. El artículo sitúa estos hallazgos dentro de un debate más amplio sobre la biología del amor. Frente a las teorías que atribuían el enamoramiento a un único sistema basado en la serotonina, los autores subrayan que hoy se sabe que intervienen numerosos mecanismos biológicos. Por eso, que los ISRS no alteren la experiencia de amar resulta coherente con la ciencia actual. Como conclusión práctica, el estudio ofrece un mensaje tranquilizador: tomar ISRS no “apaga” el amor. Esta evidencia puede ayudar a reducir el temor de quienes necesitan tratamiento, pero dudan por miedo a perder la intensidad emocional de sus relaciones.
Por Alfredo Calcedo 20 de febrero de 2026
La evidencia que vincula el café y el té con la salud cognitiva sigue sin ser concluyente y la mayoría de los estudios no logran diferenciar el café con cafeína del descafeinado. El objetivo de este estudio es investigar las asociaciones del consumo de café y té con el riesgo de demencia y la función cognitiva. Resultados: En este estudio de cohorte prospectivo de 131 821 personas de dos cohortes con un seguimiento de hasta 43 años, se documentaron 11 033 casos de demencia. Un mayor consumo de café con cafeína se asoció significativamente con un menor riesgo de demencia. El consumo de café descafeinado no se asoció significativamente con el riesgo de demencia. Las diferencias asociadas más pronunciadas se observaron con la ingesta de aproximadamente 2 a 3 tazas por día de café con cafeína o 1 a 2 tazas por día de té. Conclusiones y relevancia Un mayor consumo de café y té con cafeína se asoció con un menor riesgo de demencia y una función cognitiva ligeramente mejor, siendo la asociación más pronunciada en niveles de ingesta moderados.