Dronofobia: una nueva causa de trauma

1 de abril de 2026

Hoy en día, podría estar surgiendo un nuevo subtipo de TEPT, de nuevo como respuesta a una innovación militar: el trauma y la ansiedad inducidos por drones, denominados coloquialmente "dronofobia".

El artículo describe cómo los drones han elevado drásticamente las consecuencias psicológicas del combate, sirva de ejemplo la guerra de Ucrania. El doctor en psicología, Joseph Bonvie identifica tres pilares que distinguen a esta variante del trastorno de estrés postraumático (TEPT). En primer lugar, la amenaza aérea es persistente y omnisciente. El soldado ya no solo debe mirar al frente o al suelo; ahora el peligro acecha desde arriba, generando un estado de hiperactivación constante. La sensación de ser observado y ser un objetivo potencial en todo momento agota mentalmente a las tropas, alimentando el agotamiento y, en casos extremos, tendencias suicidas.

El segundo componente es la "hipervigilancia ligada al sonido". El zumbido característico de un dron, comparado a menudo con un enjambre de avispones, se convierte en un disparador de pánico. En la vida civil, sonidos cotidianos que imitan este tono pueden desencadenar crisis agudas, dificultando la extinción del miedo. Finalmente, el artículo destaca una dimensión digital inédita: la lesión moral potenciada por las redes sociales. A diferencia de guerras pasadas, hoy los ataques son grabados por el mismo dron que los ejecuta y difundidos globalmente como propaganda. El soldado no solo sufre la agresión física, sino que se ve obligado a revivirla en una esfera pública fuera de su control, a menudo acompañada de comentarios deshumanizantes.

Un caso emblemático es el del "Sr. A", un soldado ucraniano que, tras ser atacado y filmado, desarrolló síntomas severos como el sellado de ventanas y la evitación de la luz, ante el temor de ser visto desde el cielo incluso en su hogar. Aunque tratamientos integrales que incluyen terapia cognitivo-conductual y EMDR han mostrado eficacia, la ubicuidad de los drones comerciales en la vida civil plantea un reto futuro: a diferencia de las minas, los drones seguirán presentes en el entorno cotidiano del veterano, complicando la superación de este nuevo y persistente pavor.

Por Alfredo Calcedo 30 de junio de 2026
El Tribunal Supremo ha estimado parcialmente el recurso de un conductor condenado por atropellar mortalmente a un ciclista en Alcázar de San Juan en 2016 y abandonar el lugar sin prestarle ayuda. El acusado circulaba bajo los efectos del alcohol cuando impactó contra la parte trasera de la bicicleta. Pese a ser consciente del atropello, continuó la marcha para evitar ser descubierto, sin comprobar el estado de la víctima ni si recibía asistencia. La sentencia reduce la condena de seis años y medio a tres años de prisión, al excluir el delito de omisión del deber de socorro. La Sala entiende que, al haberse producido la muerte de forma prácticamente inmediata al golpe —o, como máximo, en los veinte minutos posteriores—, no puede afirmarse que el ciclista estuviera en una situación de desamparo y peligro grave susceptible de ser auxiliada. Ante la duda, el Supremo aplica el criterio más favorable al reo. No obstante, la resolución incluye un voto particular discrepante. El magistrado Leopoldo Puente sostiene que el conductor debió ser condenado por omisión de socorro en grado de tentativa, ya que huyó sin saber si la víctima seguía viva.
Por Alfredo Calcedo 30 de junio de 2026
La Audiencia Provincial de Navarra ha absuelto a un joven que, con 20 años, mantuvo relaciones sexuales durante varios meses de 2021 con una menor de 13 años, en el contexto de una relación de noviazgo y convivencia familiar en Pamplona. Aunque desde la reforma penal de 2015 los menores de 16 años no pueden prestar consentimiento sexual válido, el tribunal aplica la cláusula de exclusión de responsabilidad del artículo 183 bis del Código Penal, al apreciar proximidad de edad, apariencia física y grado de madurez entre ambos. ( Poder Judicial ) La Fiscalía pedía 10 años de prisión por agresión sexual continuada, pero la Audiencia considera que no hubo violencia, intimidación, engaño, prevalimiento ni aprovechamiento de una situación de vulnerabilidad. También destaca que la joven no ejerció acusación particular, que actualmente ambos mantienen una relación de pareja y que el informe pericial apreciaba en ella una moderada madurez psicológica. La sentencia, recurrible ante el TSJ de Navarra, concluye que procede la absolución.
Por Alfredo Calcedo 30 de junio de 2026
La gran heterogeneidad clínica del autismo podría reflejar diferencias biológicas profundas, aunque hasta ahora faltaban pruebas directas. Para explorar esta hipótesis, los autores recurrieron a un enfoque traslacional, comparando patrones de conectividad funcional cerebral mediante resonancia magnética funcional en modelos animales y en personas con autismo. Primero analizaron 20 modelos genéticos de ratón relacionados con el autismo. Los patrones de conectividad cerebral no fueron homogéneos, sino que se agruparon en dos grandes subtipos: uno dominado por hipoconectividad y otro por hiperconectividad. Estos perfiles no eran solo diferencias de imagen cerebral, sino que se asociaban a mecanismos biológicos distintos. La hipoconectividad se asocia con disfunción sináptica y la hiperconectividad refleja alteraciones transcripcionales e inmunitarias. A continuación, los investigadores buscaron patrones equivalentes en una amplia muestra humana multicéntrica, con 940 personas con autismo idiopático y 1.036 individuos neurotípicos. Encontraron subtipos análogos, reproducibles y asociados a arquitecturas funcionales y perfiles conductuales diferentes. El trabajo propone así un marco empírico para estratificar el espectro autista según patrones neurobiológicos, aunque los autores subrayan que estos subtipos son todavía observacionales y requieren validación adicional antes de una aplicación clínica. ( Nature ) Comentado en DW Entre las personas autistas, el 24 % mostró hipoconectividad y el 17 % hiperconectividad. Por tanto, hay como mínimo, dos subtipos de autismo dominantes y biológicamente distintos. Sin embargo, el 59 % de las personas con autismo no encajó en ninguna de las dos categorías, un resultado que podría deberse a la selección específica de genes utilizada en el estudio. El estudio no pretende afirmar que solo existan estos dos subtipos, sino que fueron los únicos que se pudieron detectar y caracterizar con claridad.