Dronofobia: una nueva causa de trauma
Hoy en día, podría estar surgiendo un nuevo subtipo de TEPT, de nuevo como respuesta a una innovación militar: el trauma y la ansiedad inducidos por drones, denominados coloquialmente "dronofobia".
El artículo describe cómo los drones han elevado drásticamente las consecuencias psicológicas del combate, sirva de ejemplo la guerra de Ucrania. El doctor en psicología, Joseph Bonvie identifica tres pilares que distinguen a esta variante del trastorno de estrés postraumático (TEPT). En primer lugar, la amenaza aérea es persistente y omnisciente. El soldado ya no solo debe mirar al frente o al suelo; ahora el peligro acecha desde arriba, generando un estado de hiperactivación constante. La sensación de ser observado y ser un objetivo potencial en todo momento agota mentalmente a las tropas, alimentando el agotamiento y, en casos extremos, tendencias suicidas.
El segundo componente es la "hipervigilancia ligada al sonido". El zumbido característico de un dron, comparado a menudo con un enjambre de avispones, se convierte en un disparador de pánico. En la vida civil, sonidos cotidianos que imitan este tono pueden desencadenar crisis agudas, dificultando la extinción del miedo. Finalmente, el artículo destaca una dimensión digital inédita: la lesión moral potenciada por las redes sociales. A diferencia de guerras pasadas, hoy los ataques son grabados por el mismo dron que los ejecuta y difundidos globalmente como propaganda. El soldado no solo sufre la agresión física, sino que se ve obligado a revivirla en una esfera pública fuera de su control, a menudo acompañada de comentarios deshumanizantes.
Un caso emblemático es el del "Sr. A", un soldado ucraniano que, tras ser atacado y filmado, desarrolló síntomas severos como el sellado de ventanas y la evitación de la luz, ante el temor de ser visto desde el cielo incluso en su hogar. Aunque tratamientos integrales que incluyen terapia cognitivo-conductual y EMDR han mostrado eficacia, la ubicuidad de los drones comerciales en la vida civil plantea un reto futuro: a diferencia de las minas, los drones seguirán presentes en el entorno cotidiano del veterano, complicando la superación de este nuevo y persistente pavor.





