Dronofobia: una nueva causa de trauma

1 de abril de 2026

Hoy en día, podría estar surgiendo un nuevo subtipo de TEPT, de nuevo como respuesta a una innovación militar: el trauma y la ansiedad inducidos por drones, denominados coloquialmente "dronofobia".

El artículo describe cómo los drones han elevado drásticamente las consecuencias psicológicas del combate, sirva de ejemplo la guerra de Ucrania. El doctor en psicología, Joseph Bonvie identifica tres pilares que distinguen a esta variante del trastorno de estrés postraumático (TEPT). En primer lugar, la amenaza aérea es persistente y omnisciente. El soldado ya no solo debe mirar al frente o al suelo; ahora el peligro acecha desde arriba, generando un estado de hiperactivación constante. La sensación de ser observado y ser un objetivo potencial en todo momento agota mentalmente a las tropas, alimentando el agotamiento y, en casos extremos, tendencias suicidas.

El segundo componente es la "hipervigilancia ligada al sonido". El zumbido característico de un dron, comparado a menudo con un enjambre de avispones, se convierte en un disparador de pánico. En la vida civil, sonidos cotidianos que imitan este tono pueden desencadenar crisis agudas, dificultando la extinción del miedo. Finalmente, el artículo destaca una dimensión digital inédita: la lesión moral potenciada por las redes sociales. A diferencia de guerras pasadas, hoy los ataques son grabados por el mismo dron que los ejecuta y difundidos globalmente como propaganda. El soldado no solo sufre la agresión física, sino que se ve obligado a revivirla en una esfera pública fuera de su control, a menudo acompañada de comentarios deshumanizantes.

Un caso emblemático es el del "Sr. A", un soldado ucraniano que, tras ser atacado y filmado, desarrolló síntomas severos como el sellado de ventanas y la evitación de la luz, ante el temor de ser visto desde el cielo incluso en su hogar. Aunque tratamientos integrales que incluyen terapia cognitivo-conductual y EMDR han mostrado eficacia, la ubicuidad de los drones comerciales en la vida civil plantea un reto futuro: a diferencia de las minas, los drones seguirán presentes en el entorno cotidiano del veterano, complicando la superación de este nuevo y persistente pavor.

Por Alfredo Calcedo 15 de mayo de 2026
Revisión sobre la situación actual del autismo de alto funcionamiento (antiguamente síndrome de Asperger). Con la publicación de la quinta edición del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5) en 2013, la prevalencia del autismo en Estados Unidos casi se duplicó, superando el 2 % de la población. Al reformular el diagnóstico, el DSM-5 unificó cuatro diagnósticos en uno solo: el trastorno del espectro autista. Estos cuatro diagnósticos compartían déficits en dos áreas principales: comportamientos o intereses restringidos y repetitivos, y dificultades en la comunicación social. Tres de ellos eran formas graves fácilmente reconocibles en la infancia. El cuarto, responsable de la mayor parte del aumento de la prevalencia, era el síndrome de Asperger o autismo de alto funcionamiento, que con frecuencia no se diagnostica hasta la edad adulta. Estos pacientes suelen tener un lenguaje fluido, una capacidad intelectual intacta y estrategias compensatorias muy desarrolladas, como el enmascaramiento social. El diagnóstico en la edad adulta se manifiesta en dificultades para mantener el empleo o las amistades, tanto platónicas como íntimas. Recibir un diagnóstico de TEA puede resultar terapéutico al ofrecer a los pacientes una explicación de su "diferencia" y una forma de contextualizar los desafíos sociales y conductuales que enfrentan. Maximizar la previsibilidad y la repetición, y minimizar la estimulación sensorial innecesaria en entornos educativos y laborales, puede hacer que estos sean más tolerables. Abordar las enfermedades físicas y psiquiátricas comórbidas es fundamental. Para los pacientes con TEA de alto funcionamiento, los desafíos que pueden ser más incapacitantes están relacionados con las dificultades sociales. El objetivo no debe ser "curar" el TEA ni eliminar sus manifestaciones por completo, sino mitigar el estrés, la ansiedad y el deterioro resultante mediante adaptaciones que mejoren el funcionamiento, reduzcan el aislamiento social y fomenten relaciones íntimas satisfactorias cuando se desee y sea posible.
Por Alfredo Calcedo 15 de mayo de 2026
El artículo explora un efecto poco esperado del metilfenidato, un fármaco conocido sobre todo por utilizarse en el tratamiento del TDAH y por su uso como potenciador cognitivo. Los investigadores quisieron averiguar si este medicamento no solo mejora la atención y la concentración, sino si también influye en el comportamiento moral (honestidad). Para ello realizaron un experimento doble ciego en adultos sanos, comparando metilfenidato, atomoxetina y placebo. (Springer Nature Link) Los participantes realizaron una tarea sencilla en la que podían mentir para ganar más dinero sin riesgo de ser descubiertos. El resultado fue llamativo: quienes recibieron metilfenidato hicieron trampas con mucha menos frecuencia que los que tomaron placebo. La reducción de la deshonestidad fue notable y no pudo explicarse simplemente por mejoras en la atención, cambios de humor o mayor impulsividad controlada. En cambio, la atomoxetina, otro medicamento relacionado con la atención, no mostró el mismo efecto claro. El estudio también mostró que la mayoría de las personas no intuían este posible efecto “moral” del metilfenidato. Los autores plantean que ciertos fármacos usados para mejorar el rendimiento podrían influir también en decisiones éticas y sociales, algo que abre un debate interesante sobre sus consecuencias más allá de la concentración y la productividad.
Por Alfredo Calcedo 15 de mayo de 2026
La FDA ha aprobado una ampliación del uso de los comprimidos de liberación prolongada de Auvelity (bromhidrato de dextrometorfano y clorhidrato de bupropión) para el tratamiento de la agitación asociada a la demencia por enfermedad de Alzheimer en adultos. Este fármaco es el primer tratamiento aprobado por la FDA para esta afección que no es un antipsicótico. La FDA aprobó inicialmente Auvelity en 2022 para el tratamiento del trastorno depresivo mayor en adultos. ( U.S. Food and Drug Administration ) La aprobación ha sido recibida como un avance importante porque ofrece una alternativa distinta a los antipsicóticos tradicionales. Expertos y asociaciones de Alzheimer destacan que la agitación suele ser una de las situaciones más difíciles para las familias y cuidadores, y con frecuencia precipita el ingreso en residencias o unidades especializadas. ( Alzheimer’s Association )