El Tetris ayuda a reducir los flashbacks traumáticos

10 de marzo de 2026

Una investigación pionera ha revelado que una intervención digital sencilla, que incluye sesiones del videojuego Tetris, puede reducir drásticamente los recuerdos intrusivos en trabajadores sanitarios expuestos a eventos traumáticos. Los resultados del ensayo clínico, publicados en The Lancet Psychiatry, muestran que este método no solo disminuye los "flashbacks" en un mes, sino que permite que el 70% de los participantes queden libres de estos síntomas tras medio año.

El tratamiento, denominado Intervención de Tarea de Competición de Imágenes (ICTI), se basa en la neurociencia cognitiva: los participantes evocan brevemente un recuerdo traumático —sin necesidad de verbalizarlo— y luego juegan a una versión lenta de Tetris que requiere "rotación mental" de las piezas. Esta actividad satura el sistema visuoespacial del cerebro, compitiendo con la formación o consolidación de las imágenes del trauma, lo que las vuelve menos vívidas y frecuentes.

El estudio se centró en 99 profesionales del NHS (el sistema de salud británico) que enfrentaron situaciones críticas durante la pandemia de COVID-19. Los resultados fueron contundentes: quienes utilizaron la ICTI reportaron diez veces menos recuerdos intrusivos que los grupos de control al cabo de cuatro semanas. Además de frenar los flashbacks, la intervención generó un "efecto dominó" que alivió otros síntomas generales del trastorno de estrés postraumático (TEPT).

Este avance representa una solución de bajo coste, escalable y accesible para un sector donde la prevalencia del TEPT se duplicó durante la crisis sanitaria. Al enfocarse en las imágenes mentales en lugar de las palabras, la ICTI se presenta como una herramienta útil y breve, diseñada para integrarse en la exigente vida de quienes cuidan de los demás, ofreciendo un alivio significativo donde las terapias convencionales no siempre llegan.

Por Alfredo Calcedo 8 de junio de 2026
La OMC ha publicado una nueva edición del libro “Responsabilidad de los residentes de Ciencias de la Salud, tutores y especialistas”. Dirigido tanto a residentes como a tutores y especialistas, este manual responde a una necesidad de la práctica clínica: conocer los límites, derechos y obligaciones del médico en formación. Uno de los principales valores de la obra es su enfoque práctico y aplicado. No se trata únicamente de un manual teórico, sino de una guía que permite a los residentes enfrentarse con mayor seguridad a situaciones reales de su día a día, ayudándoles a identificar riesgos, actuar conforme a la buena praxis y comprender las implicaciones legales de sus decisiones clínicas. ( medicosypacientes )
Por Alfredo Calcedo 8 de junio de 2026
Los medicamentos agonistas del receptor GLP-1, como Ozempic (semaglutida), fueron desarrollados inicialmente para tratar la diabetes y, más tarde, se convirtieron en una herramienta revolucionaria para la pérdida de peso. Sin embargo, los científicos están descubriendo que sus efectos podrían ir mucho más allá del control del apetito. Nuevas investigaciones sugieren que estos fármacos podrían estar modificando la estructura y el funcionamiento de ciertas redes cerebrales. ( The Washington Post ) El interés surgió cuando investigadores que realizaban estudios de neuroimagen observaron cambios inesperados en las conexiones cerebrales de pacientes tratados con estos medicamentos. Aunque todavía no se sabe con certeza qué significan estas alteraciones, los hallazgos apuntan a una posible influencia sobre áreas relacionadas con la motivación, la recompensa, la cognición y el control de los impulsos. Una de las hipótesis más sólidas es que los fármacos GLP-1 reducen la inflamación cerebral al modular la actividad de células inmunitarias del cerebro. Otra posibilidad es que actúen directamente sobre las neuronas, ayudándolas a funcionar de forma más eficiente y resistente al estrés. Ambos mecanismos podrían estar ocurriendo simultáneamente. Estos descubrimientos han despertado expectativas en campos tan diversos como las adicciones, las enfermedades neurodegenerativas y la salud mental. Algunos estudios ya exploran su potencial para reducir el deseo de consumir alcohol u otras sustancias, mientras que otros investigan si podrían influir en el envejecimiento cerebral. No obstante, los expertos insisten en que la evidencia aún es preliminar y que se necesitan estudios más amplios y prolongados para comprender plenamente el alcance de estos efectos. (newyorker.com) El artículo del Washington traducido en Los Periodistas
Por Alfredo Calcedo 8 de junio de 2026
El artículo analiza las principales cuestiones de seguridad relacionadas con el uso de la ketamina en psiquiatría en un momento en que su empleo para la depresión resistente y otras patologías continúa expandiéndose. El psiquiatra Benjamin Brody destaca que, aunque la ketamina ha demostrado una notable eficacia y rapidez de acción, su utilización debe ir acompañada de protocolos rigurosos de selección y monitorización de pacientes. Uno de los aspectos más debatidos es el posible riesgo de neurotoxicidad. Los expertos señalan que gran parte de las preocupaciones proceden de estudios en animales o de personas que consumen dosis elevadas de forma recreativa. En cambio, las dosis subanestésicas utilizadas en psiquiatría parecen presentar un perfil de seguridad más favorable, aunque todavía faltan datos sólidos sobre los efectos de tratamientos prolongados durante años. El texto también subraya la importancia de vigilar la presión arterial, la frecuencia cardiaca, los síntomas disociativos, el riesgo de abuso y posibles problemas urinarios o hepáticos en tratamientos repetidos. Asimismo, insiste en la necesidad de informar adecuadamente a los pacientes sobre beneficios y riesgos, establecer criterios claros de seguimiento y evitar modelos de atención con escasa supervisión clínica. En definitiva, el mensaje central es que la ketamina sigue siendo una herramienta terapéutica prometedora y valiosa, pero su uso debe desarrollarse dentro de “guardarraíles clínicos” bien definidos que garanticen una práctica segura, responsable y basada en la evidencia disponible. ( Psychiatric Times )