El Tetris ayuda a reducir los flashbacks traumáticos

10 de marzo de 2026

Una investigación pionera ha revelado que una intervención digital sencilla, que incluye sesiones del videojuego Tetris, puede reducir drásticamente los recuerdos intrusivos en trabajadores sanitarios expuestos a eventos traumáticos. Los resultados del ensayo clínico, publicados en The Lancet Psychiatry, muestran que este método no solo disminuye los "flashbacks" en un mes, sino que permite que el 70% de los participantes queden libres de estos síntomas tras medio año.

El tratamiento, denominado Intervención de Tarea de Competición de Imágenes (ICTI), se basa en la neurociencia cognitiva: los participantes evocan brevemente un recuerdo traumático —sin necesidad de verbalizarlo— y luego juegan a una versión lenta de Tetris que requiere "rotación mental" de las piezas. Esta actividad satura el sistema visuoespacial del cerebro, compitiendo con la formación o consolidación de las imágenes del trauma, lo que las vuelve menos vívidas y frecuentes.

El estudio se centró en 99 profesionales del NHS (el sistema de salud británico) que enfrentaron situaciones críticas durante la pandemia de COVID-19. Los resultados fueron contundentes: quienes utilizaron la ICTI reportaron diez veces menos recuerdos intrusivos que los grupos de control al cabo de cuatro semanas. Además de frenar los flashbacks, la intervención generó un "efecto dominó" que alivió otros síntomas generales del trastorno de estrés postraumático (TEPT).

Este avance representa una solución de bajo coste, escalable y accesible para un sector donde la prevalencia del TEPT se duplicó durante la crisis sanitaria. Al enfocarse en las imágenes mentales en lugar de las palabras, la ICTI se presenta como una herramienta útil y breve, diseñada para integrarse en la exigente vida de quienes cuidan de los demás, ofreciendo un alivio significativo donde las terapias convencionales no siempre llegan.

Por Alfredo Calcedo 24 de abril de 2026
El artículo cuenta la historia de un peón de limpieza que, tras sufrir un accidente laboral en 2018, estuvo de baja médica durante el tiempo máximo permitido. Cuando esa baja se agotó en junio de 2020, la empresa lo dio de baja en la Seguridad Social. Poco después, el INSS le reconoció una incapacidad permanente total, lo que hizo que el trabajador entendiera que su relación laboral había quedado en suspenso. Durante los dos años siguientes intentó volver a la empresa en un puesto adaptado, pero no lo consiguió. En 2022, la Seguridad Social revisó su situación médica, consideró que había mejorado y le retiró la pensión. Fue entonces cuando el trabajador pidió reincorporarse y, al no lograrlo, reclamó por despido. Los tribunales rechazaron su demanda porque había pasado demasiado tiempo. El Tribunal Supremo confirmó que el plazo para reclamar un despido es de 20 días hábiles desde la baja en la Seguridad Social, no desde la retirada posterior de la incapacidad, y que reclamar 30 meses después ya no es válido. ( noticiastrabajo.huffingtonpost.es ) 
Por Alfredo Calcedo 24 de abril de 2026
El artículo presenta la vida de Juan, un personaje ficticio que sirve para explicar cómo evoluciona a lo largo de la vida una persona con esquizofrenia. La vida de Juan nos permite entender la esquizofrenia no solo como crisis aisladas, sino como un desafío constante en el aprendizaje y la autonomía. Desde niño, Juan mostró dificultades para memorizar y conductas peculiares. En su juventud, el consumo de cannabis y el aislamiento social precedieron a su primer brote psicótico, marcando un antes y un después en su capacidad mental. Juan experimenta síntomas como escuchar voces o sentir que otros quieren hacerle daño, lo que le genera miedo y confusión. Estas experiencias afectan su manera de relacionarse y su capacidad para llevar una vida cotidiana. Con el tiempo, Juan no solo recibe tratamiento, sino que también aprende a comprender lo que le ocurre. Poco a poco desarrolla estrategias para convivir con los síntomas, apoyándose en profesionales y en su entorno. El artículo destaca que la recuperación no significa desaparecer la enfermedad, sino avanzar hacia una vida con sentido, autonomía y metas propias. A lo largo de su madurez, Juan enfrenta un deterioro cognitivo que le dificulta hacer las tareas cotidianas y tener un empleo estable. Sin embargo, gracias a programas de rehabilitación y el apoyo de un piso tutelado, logra mantener cierta calidad de vida. Su historia termina a los 70 años debido a problemas cardiovasculares, reflejando la menor esperanza de vida de las personas con esquizofrenia. En definitiva, el relato de Juan subraya que, más allá de los delirios, el tratamiento debe priorizar las funciones emocionales y cognitivas para favorecer una vida digna y autónoma.
Por Alfredo Calcedo 24 de abril de 2026
En este artículo de opinión , el autor reflexiona con tono personal sobre su creciente desilusión con la psicoterapia, comparándola con otras decepciones intelectuales de su vida. Aun así, reconoce que sigue sintiendo apego por su trabajo y por sus pacientes. La idea central es paradójica: muchas explicaciones que ofrece la terapia parecen poco rigurosas o incluso incorrectas, más cercanas a historias atractivas que a teorías científicas. Sin embargo, esto no impide que la terapia funcione. El autor ilustra cómo los terapeutas construyen relatos profundos y emotivos sobre la vida de sus pacientes, que pueden resultar convincentes aunque no sean necesariamente verdaderos. Estos relatos ayudan a las personas a comprenderse mejor o a encontrar sentido, lo cual puede generar alivio y cambio. En el fondo, el texto sugiere que el éxito de la terapia no depende tanto de la exactitud de sus teorías, sino de su capacidad para ofrecer narrativas útiles y humanas. Así, aunque sus fundamentos sean cuestionables, “funciona de todos modos”.