El Tetris ayuda a reducir los flashbacks traumáticos

10 de marzo de 2026

Una investigación pionera ha revelado que una intervención digital sencilla, que incluye sesiones del videojuego Tetris, puede reducir drásticamente los recuerdos intrusivos en trabajadores sanitarios expuestos a eventos traumáticos. Los resultados del ensayo clínico, publicados en The Lancet Psychiatry, muestran que este método no solo disminuye los "flashbacks" en un mes, sino que permite que el 70% de los participantes queden libres de estos síntomas tras medio año.

El tratamiento, denominado Intervención de Tarea de Competición de Imágenes (ICTI), se basa en la neurociencia cognitiva: los participantes evocan brevemente un recuerdo traumático —sin necesidad de verbalizarlo— y luego juegan a una versión lenta de Tetris que requiere "rotación mental" de las piezas. Esta actividad satura el sistema visuoespacial del cerebro, compitiendo con la formación o consolidación de las imágenes del trauma, lo que las vuelve menos vívidas y frecuentes.

El estudio se centró en 99 profesionales del NHS (el sistema de salud británico) que enfrentaron situaciones críticas durante la pandemia de COVID-19. Los resultados fueron contundentes: quienes utilizaron la ICTI reportaron diez veces menos recuerdos intrusivos que los grupos de control al cabo de cuatro semanas. Además de frenar los flashbacks, la intervención generó un "efecto dominó" que alivió otros síntomas generales del trastorno de estrés postraumático (TEPT).

Este avance representa una solución de bajo coste, escalable y accesible para un sector donde la prevalencia del TEPT se duplicó durante la crisis sanitaria. Al enfocarse en las imágenes mentales en lugar de las palabras, la ICTI se presenta como una herramienta útil y breve, diseñada para integrarse en la exigente vida de quienes cuidan de los demás, ofreciendo un alivio significativo donde las terapias convencionales no siempre llegan.

Por Alfredo Calcedo 10 de marzo de 2026
La agresión y la agitación se encuentran entre los síntomas conductuales y psicológicos más angustiantes y resistentes al tratamiento de la demencia (SCPD), y las intervenciones farmacológicas o conductuales convencionales a menudo proporcionan un beneficio limitado y conllevan riesgos sustanciales en adultos mayores frágiles. Este estudio realiza una revisión sistemática hasta 2025 buscando estudios clínicos de terapia electroconvulsiva (TEC) para la agitación y/o agresión en la demencia, incluidos informes de casos, series de casos, cohortes observacionales, revisiones de historias clínicas y protocolos de ensayos aleatorizados. 13 estudios que incluyeron a 206 pacientes cumplieron los criterios de inclusión. En todos los estudios, la mayoría de los pacientes mostraron una mejoría clínicamente relevante, con tasas de respuesta informadas típicamente entre el 70% y el 90%; El agrupamiento metaanalítico exploratorio arrojó una proporción de respuesta clínica de 77.7%. La mejoría generalmente emergió dentro de 2-4 tratamientos (mediana = 3 sesiones). La TEC fue generalmente bien tolerada, con efectos adversos mayormente leves y transitorios y sin muertes relacionadas con el tratamiento reportadas o complicaciones graves persistentes. La evidencia disponible sugiere que la TEC puede proporcionar una opción de último recurso rápida, efectiva y relativamente segura para la agresión y agitación refractarias en la demencia, pero se necesitan estudios prospectivos y controlados confirmatorios éticamente informados.
Por Alfredo Calcedo 10 de marzo de 2026
El artículo expone cómo el TOC continúa siendo una condición que, pese a su impacto profundo en la vida de quienes lo padecen, pasa con demasiada frecuencia desapercibida o se confunde con otros cuadros clínicos . Desde el inicio, los autores subrayan la necesidad de que los profesionales mantengan una actitud vigilante: las obsesiones —pensamientos, imágenes o impulsos intrusivos— y las compulsiones —conductas repetitivas o rituales mentales— pueden adoptar formas tan diversas que dificultan su detección, incluso entre clínicos experimentados. La heterogeneidad sintomática se despliega en múltiples subtipos: temores de contaminación, dudas persistentes que conducen a comprobaciones repetidas, pensamientos intrusivos de contenido agresivo, sexual o religioso y la necesidad imperiosa de orden y simetría. Esta variedad, lejos de facilitar el diagnóstico, favorece que los síntomas se superpongan con los de otros trastornos, contribuyendo tanto a errores diagnósticos como a retrasos prolongados en la solicitud de ayuda. El TOC se diagnostica erróneamente como psicosis, trastorno de estrés postraumático (TEPT) o trastorno de ansiedad generalizada. El trastorno de personalidad obsesivo-compulsiva (TPOC) también suele presentarse junto con el TOC, en una tasa de alrededor del 50%. Cada vez más, se ven personas con TOC y trastorno del espectro autista (TEA). El TEA también coexiste con el TOC, pero las conductas repetitivas asociadas con el TEA a menudo pueden diagnosticarse erróneamente como TOC. La vergüenza y el bochorno asociados al TOC, así como la heterogeneidad de sus síntomas, pueden hacer que el trastorno sea difícil de detectar. El artículo señala que muchos pacientes tardan más de siete años en recibir un tratamiento adecuado, un retraso inaceptable dado que la mayoría inicia sus síntomas en la infancia. Esta demora tiene consecuencias negativas: deterioro funcional significativo, limitación de oportunidades educativas y laborales, e impacto negativo en la identidad personal. Aun cuando el diagnóstico se establece correctamente, sólo una parte de los pacientes recibe terapias validadas, como la exposición con prevención de respuesta o los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina. Factores sistémicos —incluidos el estigma y la escasez de terapeutas formados específicamente en TOC— agravan la brecha asistencial. En conjunto, se trata de reconocer temprano el TOC, diferenciarlo de otros trastornos con sintomatología afín y garantizar el acceso a tratamientos eficaces; pasos esenciales para evitar que un trastorno potencialmente tratable se convierta en una carga crónica y limitante.
Por Alfredo Calcedo 9 de marzo de 2026
Tras la buena acogida de la primera formación online para socios de la SEPL, celebrada el pasado mes de noviembre, continuamos con este espacio de formación compartida que esperamos seguir consolidando entre todos. Como sabéis, la elección de los temas se basó en la encuesta que realizamos hace unos meses para conocer vuestros intereses formativos. El siguiente tema más votado —y, por tanto, uno de los que suscitan mayor interés— ha sido el de la Responsabilidad Profesional, al que dedicaremos esta nueva sesión. Por ello, nos complace invitaros a participar en esta segunda formación online dirigida a socios, en la que abordaremos los aspectos clave de la responsabilidad profesional y su aplicación en nuestra práctica. Para la misma tendremos el gusto de contar como ponente con D. Javier Moreno Alemán, Director de MBE Legal. Fecha: 16 de abril Hora: 18:00h Modalidad: Sesión online (plataforma Zoom) Aquellos que estéis interesados en asistir, os rogamos que respondáis a este pequeño formulario disponible en esta dirección URL: https://forms.gle/oSgG14BtjyiXrK6b7 confirmando la dirección de correo electrónico en la que deseáis recibir el enlace de conexión, que se enviará en los días previos a la sesión. Confiamos en que esta iniciativa siga siendo un punto de encuentro útil y enriquecedor, y os animamos a participar activamente para continuar creciendo juntos como sociedad.