Terapia electroconvulsiva para la agresión y la agitación en la demencia

10 de marzo de 2026

La agresión y la agitación se encuentran entre los síntomas conductuales y psicológicos más angustiantes y resistentes al tratamiento de la demencia (SCPD), y las intervenciones farmacológicas o conductuales convencionales a menudo proporcionan un beneficio limitado y conllevan riesgos sustanciales en adultos mayores frágiles.

Este estudio realiza una revisión sistemática hasta 2025 buscando estudios clínicos de terapia electroconvulsiva (TEC) para la agitación y/o agresión en la demencia, incluidos informes de casos, series de casos, cohortes observacionales, revisiones de historias clínicas y protocolos de ensayos aleatorizados.

13 estudios que incluyeron a 206 pacientes cumplieron los criterios de inclusión. En todos los estudios, la mayoría de los pacientes mostraron una mejoría clínicamente relevante, con tasas de respuesta informadas típicamente entre el 70% y el 90%; El agrupamiento metaanalítico exploratorio arrojó una proporción de respuesta clínica de 77.7%. La mejoría generalmente emergió dentro de 2-4 tratamientos (mediana = 3 sesiones). La TEC fue generalmente bien tolerada, con efectos adversos mayormente leves y transitorios y sin muertes relacionadas con el tratamiento reportadas o complicaciones graves persistentes. La evidencia disponible sugiere que la TEC puede proporcionar una opción de último recurso rápida, efectiva y relativamente segura para la agresión y agitación refractarias en la demencia, pero se necesitan estudios prospectivos y controlados confirmatorios éticamente informados.

Por Alfredo Calcedo 23 de julio de 2026
El artículo presenta el caso de un hombre de 21 años cuya encefalitis por anticuerpos contra el receptor NMDA comenzó de una forma poco habitual: con una crisis tonicoclónica generalizada. Sin antecedentes médicos ni psiquiátricos, fue inicialmente diagnosticado de epilepsia y tratado con levetiracetam. Sin embargo, durante las semanas siguientes aparecieron nuevas convulsiones, paranoia, agitación, alucinaciones visuales y auditivas, alteraciones del lenguaje, confusión y episodios de inestabilidad autonómica. La resonancia magnética solo mostró un quiste aracnoideo incidental y un electroencefalograma breve no detectó actividad epileptiforme. El deterioro conductual fue atribuido inicialmente a los efectos adversos de la medicación o a un trastorno psiquiátrico primario, lo que condujo a un ingreso psiquiátrico involuntario y retrasó el diagnóstico. La persistencia y progresión de los síntomas, pese a retirar los fármacos, orientó finalmente hacia una encefalitis autoinmune. Un electroencefalograma prolongado mostró enlentecimiento generalizado y una nueva crisis, mientras que los anticuerpos anti-NMDA aparecieron tanto en sangre como en líquido cefalorraquídeo. El paciente recibió metilprednisolona, plasmaféresis e inmunoglobulinas, con una recuperación neurológica y psiquiátrica considerable. El caso subraya que una crisis de inicio reciente seguida de un rápido deterioro psiquiátrico debe hacer sospechar una encefalitis anti-NMDA, incluso cuando la presentación inicial parezca epiléptica. Cureus.
Por Alfredo Calcedo 23 de julio de 2026
El autor de este artículo propone entender los antidepresivos no como medicamentos que corrigen una anomalía cerebral específica, sino como analgésicos capaces de aliviar el dolor mental. Del mismo modo que la aspirina bloquea mecanismos normales del dolor físico, estos fármacos actuarían sobre las vías que generan el ánimo bajo y la depresión, respuestas defensivas que en determinadas circunstancias pueden resultar útiles, pero también volverse excesivas o desreguladas. Esta perspectiva no implica renunciar al tratamiento. El dolor, aunque cumpla una función protectora, debe aliviarse cuando causa sufrimiento. Sin embargo, administrar antidepresivos no debería sustituir la búsqueda de aquello que lo está provocando. Resulta esencial explorar los proyectos, relaciones, temores, esperanzas, experiencias y creencias de cada persona. Los antidepresivos son tan efectivos para la depresión como la aspirina para el dolor físico; es decir, moderadamente efectivos, con grandes diferencias individuales, un fuerte efecto placebo y efectos secundarios inevitables. La incapacidad de cualquier fármaco para aliviar por completo la depresión o el dolor físico resulta sumamente decepcionante. Probablemente se deba a la importancia de estas respuestas. Ninguna molécula ni región cerebral puede bloquearse para eliminar los síntomas por completo. Los sistemas de control del dolor y las emociones están interconectados de tal manera que son robustos y difíciles de bloquear. Por ahora, un mayor reconocimiento de que los antidepresivos alivian el dolor mental de la misma manera que la aspirina alivia el dolor físico sería un gran avance. ( nessays.com )
Por Alfredo Calcedo 23 de julio de 2026
En 2025, 565 personas recibieron la eutanasia en España, un 32,6% más que el año anterior, mientras que las solicitudes aumentaron un 38,2%, hasta alcanzar 1.284. Aunque la prestación crece desde la aprobación de la ley, representa solo el 0,13% de las muertes del país, muy por debajo de Países Bajos, Canadá o Bélgica. Persisten grandes desigualdades territoriales: Cataluña registró la mayor tasa de solicitudes, doce veces superior a la de Murcia. Derecho a Morir Dignamente atribuye estas diferencias a la información disponible, la formación de los médicos y la actuación de las comisiones autonómicas. Además, 374 solicitantes fallecieron antes de recibir la prestación y 157 peticiones fueron denegadas. Sanidad prepara un protocolo para acortar los plazos en casos urgentes, aunque su aprobación está pendiente. También preocupa la judicialización promovida por familiares, tras casos en los que la eutanasia se retrasó durante meses. El Gobierno defiende que tras 5 años de su entrada en vigor, la ley funciona con garantías, pero reconoce que aún debe mejorar la equidad y reducir los obstáculos. El Pais.