Imágenes mentales intrusivas que se asemejan a la psicosis en un paciente con TOC.
El artículo presenta un caso de trastorno obsesivo-compulsivo en el que las obsesiones adoptaban la forma de imágenes mentales extremadamente vívidas, hasta el punto de parecer experiencias psicóticas. El paciente describía escenas intrusivas, no deseadas y angustiosas que aparecían repetidamente en su mente. Su intensidad y claridad podían confundirse con alucinaciones, planteando inicialmente dudas sobre la presencia de un trastorno psicótico.
Sin embargo, una exploración psicopatológica detallada permitió establecer diferencias fundamentales. El paciente reconocía que las imágenes procedían de su propia mente, conservaba conciencia de su carácter irracional, intentaba resistirse a ellas y experimentaba un intenso malestar. Además, estas experiencias estaban vinculadas a temores obsesivos y a rituales mentales destinados a neutralizarlas. No existía la convicción firme ni la atribución externa características de las alucinaciones o los delirios.
El caso subraya que el contenido extraño o la viveza de una experiencia no bastan para diagnosticar psicosis. Es necesario valorar cuidadosamente su origen subjetivo, el grado de insight, la resistencia, la certeza con la que se mantiene y su relación con las compulsiones. Una clasificación errónea podría conducir a tratamientos centrados innecesariamente en antipsicóticos y retrasar el abordaje específico del trastorno obsesivo-compulsivo, basado en fármacos serotoninérgicos y terapia cognitivo-conductual con exposición y prevención de respuesta. (cureus.com)




