Los recuerdos cambian cada vez que los evocamos

6 de marzo de 2026

A diferencia de lo que solemos imaginar, la memoria no funciona como una biblioteca inmóvil en la que los recuerdos duermen preservados, ni la memoria accede a los recuerdos como a un archivo que se abre intacto cada vez que lo consultamos. Recordar es un proceso activo y dinámico, que implica reconstruir y transformar los recuerdos.

Cuando evocamos un episodio, este entra en un estado transitorio de inestabilidad, una etapa delicada en la que puede modificarse, enriquecerse o incluso distorsionarse antes de consolidarse de nuevo. A este fenómeno lo conocemos como reconsolidación, y explica por qué un diálogo del pasado puede terminar adornado con gestos inexistentes o por qué una situación antaño vergonzosa hoy se recuerda con cierta ternura o humor.

El artículo describe cómo este proceso no opera con la misma fuerza sobre todos los recuerdos. Los recuerdos más recientes y frágiles se vuelven vulnerables con apenas unos minutos de evocación, mientras que los más antiguos o sólidos necesitan un periodo más largo para entrar en ese estado maleable. Sin embargo, ninguno es completamente inmune al cambio: tanto los recuerdos nuevos como los remotos pueden fortalecerse, debilitarse o transformarse.

En el plano neurobiológico, la evocación implica reactivar las redes neuronales que alojan el recuerdo. Durante un breve instante, las sinapsis se flexibilizan, permitiendo que la información pueda reorganizarse antes de estabilizarse otra vez. Es como si el cerebro abriera provisionalmente la puerta de un cuarto cerrado, dejara entrar aire fresco —o polvo— y luego volviera a cerrarla, modificando inevitablemente el interior.

Desde esta perspectiva, la memoria resulta ser un mecanismo adaptativo más que un registro fiel. La actualización constante permite al cerebro integrar información nueva, reinterpretar el pasado y ajustar la experiencia a las necesidades presentes. Así, cada recuerdo es una versión “actualizada” de sí mismo, más cercana a un relato que a una fotografía.

El artículo concluye que esta fragilidad no es un defecto, sino un rasgo esencial de nuestra especie. Recordamos cambiando, y cambiamos mientras recordamos. En esa danza se construye nuestra identidad, hecha no de certezas estáticas, sino de memorias vivas en perpetua transformación.

Por Alfredo Calcedo 4 de junio de 2026
El debate sobre si los psicópatas pueden curarse sigue abierto. El artículo parte de la historia de M. E. Thomas, una mujer que se define como “psicópata recuperada”. Aunque reconoce que sigue sin experimentar una empatía profunda hacia los demás, asegura haber construido una vida basada en una norma inquebrantable: no manipular. Para ella, la recuperación no consiste en cambiar quién es, sino en controlar sus impulsos y actuar de manera distinta. Los especialistas explican que la psicopatía se caracteriza por la falta de conexión emocional, la ausencia de culpa y el uso instrumental de la mentira y la manipulación. Muchos expertos se muestran escépticos ante la posibilidad de una curación completa, especialmente porque quienes presentan estos rasgos suelen tener poca motivación para cambiar. Sin embargo, algunas investigaciones apuntan a que ciertos comportamientos pueden modificarse. Los tratamientos se centran en mejorar el autocontrol, reducir la reincidencia delictiva y fomentar conductas prosociales. Otros investigadores sostienen que actuar repetidamente de forma generosa y responsable podría acabar generando nuevas emociones y creencias. Así, más que una cura definitiva, la psicopatía parece admitir procesos de adaptación y cambio parcial. ( El País )
Por Alfredo Calcedo 4 de junio de 2026
Artículo publicado en El País sobre el caso de Isaac, un joven con esquizofrenia ingresado en una unidad de psiquiatría de Barcelona, que expone con crudeza las debilidades del sistema de control de las apuestas online. Durante un brote psicótico llegó a perder 20.000 euros desde su teléfono móvil mientras permanecía hospitalizado. En los meses anteriores ya había gastado otros 30.000 euros en distintas plataformas de juego, convencido, entre otras ideas delirantes, de que podría comprar un avión para escapar del centro. La historia ha reabierto el debate sobre hasta qué punto las empresas de juego cumplen realmente con las obligaciones de protección de los usuarios vulnerables. Aunque la normativa española obliga a detectar comportamientos de riesgo, expertos y juristas denuncian que los mecanismos actuales son ambiguos y dependen en gran medida de cada operador. El artículo analiza también las causas de la adicción al juego. Algunos especialistas subrayan el peso de los trastornos mentales, la historia personal y las distorsiones cognitivas. Otros ponen el foco en el propio diseño de las plataformas: la rapidez de las apuestas, la disponibilidad permanente y las recompensas impredecibles, elementos pensados para mantener al usuario conectado. En un contexto donde el número de jugadores online sigue creciendo, especialmente entre los jóvenes, el caso de Isaac se convierte en un símbolo de una pregunta incómoda: si las herramientas de juego responsable son suficientes o si las personas más vulnerables continúan quedando expuestas a un sistema que obtiene beneficios precisamente de que sigan jugando. ( El País )
Por Alfredo Calcedo 4 de junio de 2026
El artículo revisa el papel de la psicoterapia en la prevención de recaídas en la esquizofrenia, un trastorno que suele caracterizarse por episodios repetidos de descompensación clínica. Los autores señalan que, aunque los tratamientos farmacológicos siguen siendo la base del manejo de la enfermedad, la psicoterapia puede desempeñar una función complementaria importante para reducir el riesgo de nuevos episodios y mejorar la estabilidad a largo plazo. ( psychiatrictimes.com ) El texto recuerda que algunas formas antiguas de psicoterapia psicodinámica, centradas en interpretaciones profundas o en la búsqueda de conflictos inconscientes, podían resultar poco útiles e incluso desestabilizadoras en pacientes con psicosis activa. En cambio, los enfoques actuales son más estructurados, realistas y orientados al apoyo. Entre ellos destacan la terapia cognitivo-conductual, las intervenciones familiares, la psicoeducación y las terapias de apoyo, que ayudan a reconocer señales tempranas de recaída, mejorar la adherencia al tratamiento y fortalecer las habilidades de afrontamiento. En última instancia, un tratamiento eficaz requiere reconocer que los pacientes con esquizofrenia no son simplemente un conjunto de síntomas, sino individuos que intentan mantener su identidad, dignidad y conexión a pesar de una enfermedad mental grave. En esta forma equilibrada, la psicoterapia puede ayudar a reducir las recaídas no solo mejorando la adherencia y las estrategias de afrontamiento, sino también fomentando la comprensión, la conexión y la esperanza. ( psychiatrictimes.com )