Consecuencias perjudiciales del uso de chatbots de inteligencia artificial (IA) entre pacientes con enfermedad mental

9 de marzo de 2026

Los chatbots de inteligencia artificial generativa podrían estar empeorando los síntomas de algunas personas que experimentan graves afecciones de salud mental. Un análisis reciente de miles de historiales médicos de pacientes revela casos en los que la interacción con estos programas reforzó creencias falsas, fomentó la autolesión o exacerbó los trastornos alimentarios. Los hallazgos se publicaron recientemente en la revista Acta Psychiatrica Scandinavica

Este estudio se llevó a cabo un estudio en la Región Central de Dinamarca con el objetivo de explorar si existían indicios de efectos nocivos asociados al uso de chatbots entre pacientes atendidos en un amplio sistema psiquiátrico. Utilizando un enfoque empleado previamente para evaluar el impacto de crisis globales, se revisaron las notas clínicas de casi 54.000 pacientes con contacto asistencial entre 2022 y 2025. Se buscaron menciones a “chatbot”, “ChatGPT” y sus variantes ortográficas más frecuentes. Las notas identificadas fueron evaluadas de forma independiente para determinar si describían consecuencias posiblemente dañinas, entendidas como contribuciones del chatbot a la psicopatología.

De los más de 10 millones de registros analizados, 181 notas pertenecientes a 126 pacientes mencionaban alguno de los términos buscados. Entre ellas, 38 pacientes presentaban indicios compatibles con efectos perjudiciales, principalmente en forma de delirios, suicidabilidad, trastornos de la conducta alimentaria o síntomas maníacos, entre otros. Los chatbots de IA tienen una tendencia inherente a validar las creencias del usuario. Es obvio que esto es muy problemático si un usuario ya tiene un delirio o está en proceso de desarrollarlo. Otros pacientes experimentaron daños completamente diferentes. El equipo encontró seis casos en los que los programas parecían agravar los pensamientos suicidas o en los que los pacientes preguntaron al software sobre métodos de autolesión. Otros cinco pacientes usaron los bots para obsesionarse con el conteo de calorías, lo que agravó sus trastornos alimentarios.

También se observaron usos potencialmente beneficiosos, como apoyo psicoeducativo o acompañamiento, aunque estas funciones no forman parte del diseño ni validación de los sistemas.

Este estudio constituye la primera evidencia sistematizada de posibles efectos adversos de chatbots de IA en la salud mental dentro de un servicio psiquiátrico, si bien con importantes limitaciones metodológicas. Aun así, subraya la necesidad de que los profesionales consideren estos riesgos y orienten a los pacientes respecto al uso prudente de estas tecnologías.

Comentado en Psypost y Muy Interesante


Por Alfredo Calcedo 23 de julio de 2026
El artículo presenta el caso de un hombre de 21 años cuya encefalitis por anticuerpos contra el receptor NMDA comenzó de una forma poco habitual: con una crisis tonicoclónica generalizada. Sin antecedentes médicos ni psiquiátricos, fue inicialmente diagnosticado de epilepsia y tratado con levetiracetam. Sin embargo, durante las semanas siguientes aparecieron nuevas convulsiones, paranoia, agitación, alucinaciones visuales y auditivas, alteraciones del lenguaje, confusión y episodios de inestabilidad autonómica. La resonancia magnética solo mostró un quiste aracnoideo incidental y un electroencefalograma breve no detectó actividad epileptiforme. El deterioro conductual fue atribuido inicialmente a los efectos adversos de la medicación o a un trastorno psiquiátrico primario, lo que condujo a un ingreso psiquiátrico involuntario y retrasó el diagnóstico. La persistencia y progresión de los síntomas, pese a retirar los fármacos, orientó finalmente hacia una encefalitis autoinmune. Un electroencefalograma prolongado mostró enlentecimiento generalizado y una nueva crisis, mientras que los anticuerpos anti-NMDA aparecieron tanto en sangre como en líquido cefalorraquídeo. El paciente recibió metilprednisolona, plasmaféresis e inmunoglobulinas, con una recuperación neurológica y psiquiátrica considerable. El caso subraya que una crisis de inicio reciente seguida de un rápido deterioro psiquiátrico debe hacer sospechar una encefalitis anti-NMDA, incluso cuando la presentación inicial parezca epiléptica. Cureus.
Por Alfredo Calcedo 23 de julio de 2026
El autor de este artículo propone entender los antidepresivos no como medicamentos que corrigen una anomalía cerebral específica, sino como analgésicos capaces de aliviar el dolor mental. Del mismo modo que la aspirina bloquea mecanismos normales del dolor físico, estos fármacos actuarían sobre las vías que generan el ánimo bajo y la depresión, respuestas defensivas que en determinadas circunstancias pueden resultar útiles, pero también volverse excesivas o desreguladas. Esta perspectiva no implica renunciar al tratamiento. El dolor, aunque cumpla una función protectora, debe aliviarse cuando causa sufrimiento. Sin embargo, administrar antidepresivos no debería sustituir la búsqueda de aquello que lo está provocando. Resulta esencial explorar los proyectos, relaciones, temores, esperanzas, experiencias y creencias de cada persona. Los antidepresivos son tan efectivos para la depresión como la aspirina para el dolor físico; es decir, moderadamente efectivos, con grandes diferencias individuales, un fuerte efecto placebo y efectos secundarios inevitables. La incapacidad de cualquier fármaco para aliviar por completo la depresión o el dolor físico resulta sumamente decepcionante. Probablemente se deba a la importancia de estas respuestas. Ninguna molécula ni región cerebral puede bloquearse para eliminar los síntomas por completo. Los sistemas de control del dolor y las emociones están interconectados de tal manera que son robustos y difíciles de bloquear. Por ahora, un mayor reconocimiento de que los antidepresivos alivian el dolor mental de la misma manera que la aspirina alivia el dolor físico sería un gran avance. ( nessays.com )
Por Alfredo Calcedo 23 de julio de 2026
En 2025, 565 personas recibieron la eutanasia en España, un 32,6% más que el año anterior, mientras que las solicitudes aumentaron un 38,2%, hasta alcanzar 1.284. Aunque la prestación crece desde la aprobación de la ley, representa solo el 0,13% de las muertes del país, muy por debajo de Países Bajos, Canadá o Bélgica. Persisten grandes desigualdades territoriales: Cataluña registró la mayor tasa de solicitudes, doce veces superior a la de Murcia. Derecho a Morir Dignamente atribuye estas diferencias a la información disponible, la formación de los médicos y la actuación de las comisiones autonómicas. Además, 374 solicitantes fallecieron antes de recibir la prestación y 157 peticiones fueron denegadas. Sanidad prepara un protocolo para acortar los plazos en casos urgentes, aunque su aprobación está pendiente. También preocupa la judicialización promovida por familiares, tras casos en los que la eutanasia se retrasó durante meses. El Gobierno defiende que tras 5 años de su entrada en vigor, la ley funciona con garantías, pero reconoce que aún debe mejorar la equidad y reducir los obstáculos. El Pais.