¿Qué se considera "demasiado triste"? patologización del duelo

10 de abril de 2026

Artículo de opinión que analiza como los profesionales distinguen el duelo de la depresión; cuándo la tristeza deja de ser una respuesta natural ante la pérdida, para convertirse en un trastorno psiquiátrico

El artículo recorre la evolución de las clasificaciones diagnósticas y muestra cómo el duelo ha pasado progresivamente de ser entendido como una experiencia universal a ser, en ciertos casos, objeto de medicalización. La evolución del DSM eliminó la exclusión por duelo en 2013, introdujo el trastorno de duelo prolongado en el DSM-5-TR con umbral de adulto de > 12 meses, y contrasta con la definición de ≥6 meses de la CIE-11. Esta delimitación no es neutral: implica decidir cuánto sufrimiento es aceptable antes de ser etiquetado como enfermedad.

Se señala la dificultad de trazar una frontera clara entre duelo y depresión. Aunque comparten síntomas, el duelo conserva rasgos diferenciales: una tristeza intermitente ligada al recuerdo del fallecido, la preservación de la autoestima y la capacidad de experimentar emociones positivas. En contraste, la depresión se presenta como un estado generalizado de ánimo bajo, inutilidad y autodesprecio. Esta distinción, aunque clínicamente útil, revela la fragilidad de las categorías diagnósticas.

La atención multimodal —psicoterapia, grupos de duelo, reimplicación social y uso sensato de los antidepresivos— puede restaurar el apetito, la actividad y la conexión relacional cuando el duelo se vuelve incapacitante o clínicamente indistinguible de la depresión.

El artículo también introduce una dimensión cultural: no todo duelo intenso es patológico, y su expresión varía según contextos sociales, religiosos y personales. Las clasificaciones modernas intentan reconocer esta variabilidad, pero siguen operando bajo criterios estandarizados que pueden simplificar experiencias complejas.

En última instancia, el texto advierte sobre el riesgo de patologizar el sufrimiento humano. Convertir el duelo en diagnóstico puede facilitar el acceso a tratamiento, pero también puede reducir la riqueza de una experiencia profundamente humana a un conjunto de síntomas. Así, la pregunta “¿cuán triste es demasiado triste?” queda abierta, no como un problema puramente médico, sino como un dilema ético y cultural sobre los límites de la psiquiatría.

Por Alfredo Calcedo 9 de julio de 2026
El estudio analiza si la prescripción de fármacos sedantes tras el alta hospitalaria se asocia con un mayor riesgo de caídas y otros eventos adversos en personas mayores. Para ello, los autores realizaron un amplio estudio poblacional en Ontario, Canadá, con más de 1,86 millones de adultos de 66 años o más dados de alta vivos entre 2003 y 2023. Se evaluó si habían retirado una receta de sedantes —benzodiacepinas, antidepresivos sedantes o antipsicóticos— durante los siete días posteriores al alta, y se observaron los eventos ocurridos en los 30 días siguientes. El 13,2% de los pacientes recibió una prescripción sedante tras el alta, y casi un tercio de ellos no había usado estos fármacos antes del ingreso. Durante el seguimiento se registraron caídas, visitas a urgencias, reingresos hospitalarios y fallecimientos. Los resultados mostraron que quienes iniciaban un sedante presentaban un riesgo mayor de caídas, aproximadamente un 20% superior, así como más visitas a urgencias, readmisiones y mortalidad a corto plazo. Aunque el incremento absoluto del riesgo fue modesto, los autores subrayan su importancia clínica y social, especialmente por la frecuencia de hospitalizaciones en personas mayores. El trabajo invita a revisar con prudencia la indicación de sedantes al alta, valorar alternativas y reforzar la conciliación y seguimiento farmacológico.
Por Alfredo Calcedo 9 de julio de 2026
La angiogénesis, el proceso de formación de nuevos vasos sanguíneos a partir de vasos preexistentes, puede desempeñar un papel crítico en los procesos de deterioro cognitivo y con la demencia, ya que se ha sugerido que la disfunción vascular es uno de los eventos patológicos más tempranos durante el desarrollo de la enfermedad de Alzheimer (EA) a partir del envejecimiento normal El objetivo de este estudio fue identificar que marcadores sanguíneos de angiogénesis podían asociarse a una mejor o peor función cognitiva. Los autores analizaron a personas mayores con riesgo elevado de demencia, incluyendo participantes con deterioro cognitivo leve, depresión mayor remitida o ambas condiciones. El objetivo fue identificar si determinados marcadores sanguíneos relacionados con la angiogénesis se asociaban con el rendimiento cognitivo. Para ello estudiaron 19 biomarcadores y los relacionaron con medidas cognitivas, teniendo en cuenta variables como la edad, el nivel educativo, el riesgo cardiovascular, el diagnóstico clínico y el estado APOE ε4. El resultado más destacado fue la asociación entre niveles más altos de angiogenina y mejor funcionamiento cognitivo. Esta relación se mantuvo incluso después de ajustar por otros factores clínicos y biológicos, lo que sugiere que no se trata simplemente de una asociación secundaria. Además, el vínculo apareció tanto en personas con depresión mayor remitida como en aquellas con deterioro cognitivo leve. En conjunto, el trabajo señala a la angiogenina como un posible biomarcador protector y abre una vía de investigación sobre los mecanismos vasculares implicados en la cognición de personas mayores vulnerables a la demencia.
Por Alfredo Calcedo 9 de julio de 2026
El paracetamol (acetaminofén) es el analgésico y antipirético de primera línea recomendado a nivel mundial durante el embarazo. Estudios observacionales han reportado asociaciones con un mayor riesgo de trastorno del espectro autista (TEA) y trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) en la descendencia, lo que genera preocupación pública y clínica; sin embargo, estos hallazgos pueden estar considerablemente sesgados por factores familiares no medidos. El objetivo de este estudio de cohorte poblacional, es evaluar la asociación entre la exposición prenatal al paracetamol y el riesgo de TEA y TDAH en la descendencia mediante un diseño de estudio con emparejamiento de hermanos para controlar los factores de confusión familiares. Resultados: las cohortes finales comprendieron 124.333 niños para el análisis de TEA (edad media 9,3 años) y 97.285 para el análisis de TDAH (edad media 7,6 años). En los análisis emparejados por hermanos, la exposición prenatal al paracetamol no se asoció con el riesgo de TEA ni de TDAH. Conclusiones y relevancia : En este estudio de cohorte poblacional, un análisis comparativo entre hermanos no halló evidencia de asociación entre la exposición prenatal al paracetamol y el riesgo de TEA o TDAH en la descendencia. Las señales positivas observadas en estudios convencionales probablemente se deban a factores de confusión familiares residuales. Estos hallazgos brindan una importante tranquilidad con respecto a la seguridad del uso indicado de paracetamol durante el embarazo. Un comentario sobre paracetamol y autismo.