Seguridad de la ketamina: lo que los psiquiatras deben saber sobre la monitorización, la neurotoxicidad y las medidas de seguridad clínicas.
El artículo analiza las principales cuestiones de seguridad relacionadas con el uso de la ketamina en psiquiatría en un momento en que su empleo para la depresión resistente y otras patologías continúa expandiéndose. El psiquiatra Benjamin Brody destaca que, aunque la ketamina ha demostrado una notable eficacia y rapidez de acción, su utilización debe ir acompañada de protocolos rigurosos de selección y monitorización de pacientes.
Uno de los aspectos más debatidos es el posible riesgo de neurotoxicidad. Los expertos señalan que gran parte de las preocupaciones proceden de estudios en animales o de personas que consumen dosis elevadas de forma recreativa. En cambio, las dosis subanestésicas utilizadas en psiquiatría parecen presentar un perfil de seguridad más favorable, aunque todavía faltan datos sólidos sobre los efectos de tratamientos prolongados durante años.
El texto también subraya la importancia de vigilar la presión arterial, la frecuencia cardiaca, los síntomas disociativos, el riesgo de abuso y posibles problemas urinarios o hepáticos en tratamientos repetidos. Asimismo, insiste en la necesidad de informar adecuadamente a los pacientes sobre beneficios y riesgos, establecer criterios claros de seguimiento y evitar modelos de atención con escasa supervisión clínica.
En definitiva, el mensaje central es que la ketamina sigue siendo una herramienta terapéutica prometedora y valiosa, pero su uso debe desarrollarse dentro de “guardarraíles clínicos” bien definidos que garanticen una práctica segura, responsable y basada en la evidencia disponible. (Psychiatric Times)





