Síndrome de piernas inquietas secundario a psicofármacos
El síndrome de piernas inquietas puede aparecer como efecto secundario del tratamiento psicofarmacológico, aunque los datos disponibles han sido contradictorios. Este estudio analizó la experiencia real de 99 hospitales psiquiátricos de Alemania, Austria y Suiza entre 2001 y 2016. Entre 340.099 pacientes ingresados y tratados con psicofármacos, se identificaron 67 casos graves de nueva aparición, lo que representa una frecuencia muy baja, del 0,02 %.
Más del 80 % de los episodios se relacionaron con dos medicamentos: la mirtazapina, implicada en 39 casos, y la quetiapina, en 16. Los síntomas surgieron generalmente con dosis bajas y, con frecuencia, durante el primer o segundo día tras iniciar el tratamiento o modificar la dosis. Los casos fueron más habituales en pacientes con trastornos depresivos, sin diferencias relevantes entre hombres y mujeres.
Los autores plantean que el bloqueo de los receptores de histamina, común a ambos fármacos en dosis bajas, podría desempeñar un papel fundamental en este efecto adverso.





