“Subtipo inflamatorio” de depresión mayor

15 de junio de 2026

La depresión mayor suele considerarse un trastorno heterogéneo y cada vez existen más evidencias de que una proporción significativa de pacientes presenta una forma específica de la enfermedad impulsada por la inflamación crónica. El autor de este artículo propone reconocer formalmente un subtipo inflamatorio de la depresión, con características biológicas, clínicas y terapéuticas propias.

La investigación acumulada muestra que los procesos inflamatorios pueden alterar sistemas de neurotransmisión y circuitos cerebrales implicados en el estado de ánimo, la motivación y la recompensa. Los pacientes con niveles elevados de marcadores inflamatorios, como la proteína C reactiva (PCR), la interleucina-6 o el TNF-α, tienden a presentar síntomas característicos, entre ellos anhedonia, fatiga intensa, enlentecimiento psicomotor y otros rasgos que recuerdan a la denominada “conducta de enfermedad”.

Además, este grupo parece responder de forma diferente a los tratamientos convencionales. Los antidepresivos habituales pueden resultar menos eficaces, mientras que intervenciones como la ketamina, la terapia electroconvulsiva o los tratamientos dirigidos a la inflamación podrían ofrecer mejores resultados en determinados pacientes.

El autor propone que futuros ensayos clínicos seleccionen a los participantes utilizando biomarcadores inflamatorios, lo que permitiría desarrollar terapias más precisas. También plantea que la inflamación podría incorporarse como especificador diagnóstico en futuras clasificaciones psiquiátricas. En conjunto, este enfoque representa un paso hacia una psiquiatría de precisión, donde la depresión deje de entenderse como una entidad única y pase a abordarse según los mecanismos biológicos que la sustentan. (Am J Psych)

Por Alfredo Calcedo 15 de junio de 2026
La estimulación magnética transcraneal repetitiva (rTMS) se ha consolidado como una opción eficaz y segura para el tratamiento del trastorno depresivo mayor, especialmente en aquellos pacientes que no han respondido adecuadamente a los tratamientos convencionales. Esta guía clínica revisa los fundamentos de la técnica y muestra cómo ha evolucionado desde sus primeros ensayos hasta convertirse en una herramienta terapéutica cada vez más utilizada en la práctica psiquiátrica. La rTMS utiliza pulsos magnéticos aplicados sobre regiones específicas de la corteza cerebral implicadas en la regulación del estado de ánimo. Estos estímulos modifican la actividad de las redes neuronales relacionadas con la depresión, favoreciendo cambios en la conectividad cerebral y en la plasticidad neuronal. El procedimiento es ambulatorio, no requiere anestesia y suele ser bien tolerado por los pacientes. Los efectos adversos más frecuentes son leves, como molestias en el cuero cabelludo o cefaleas transitorias, mientras que las complicaciones graves son muy poco frecuentes. El artículo destaca la existencia de diversos protocolos de estimulación, incluyendo técnicas más recientes como la estimulación theta burst, que permiten acortar significativamente la duración de las sesiones sin perder eficacia. También se revisan los avances en la personalización del tratamiento y en los métodos de localización cerebral que buscan optimizar los resultados clínicos. En conjunto, la guía presenta la rTMS como una intervención basada en la evidencia, en constante evolución, que amplía las opciones terapéuticas disponibles para las personas con depresión resistente y refuerza el papel de la neuromodulación en la psiquiatría moderna. ( Am J Psych )
Por Alfredo Calcedo 15 de junio de 2026
Aproximadamente un tercio de las personas con trastorno depresivo mayor presentan inflamación sistémica de bajo grado, según lo indica el nivel sérico de proteína C reactiva (PCR). Los niveles elevados de PCR (>3 mg/L) son un factor de riesgo cardiovascular. En este ensayo controlado aleatorizado los investigadores evalúan si los participantes con trastorno depresivo mayor que tienen niveles elevados de PCR sérica (≥3 mg/L), en comparación con aquellos sin niveles elevados de PCR (≤1,5 mg/L), muestran un mayor aumento en los síntomas anhedónicos (dificultad para experimentar placer) tras provocar un estímulo inflamatorio con lipopolisacáridos (método fiable para inducir una inflamación transitoria, periférica y del SNC). Los resultados mostraron que las personas con niveles elevados de inflamación previa reaccionaron de forma más intensa al desafío inflamatorio. En este grupo se observó un aumento significativo de la anhedonia y de la interleucina-6 (IL-6), una citocina proinflamatoria relacionada con la respuesta inmune. En cambio, quienes presentaban niveles bajos de inflamación mostraron cambios mucho más modestos. Estos hallazgos sugieren que algunos pacientes con depresión podrían estar biológicamente sensibilizados a los procesos inflamatorios, lo que favorecería la aparición o el agravamiento de síntomas como la pérdida de interés y placer. El estudio refuerza la idea de que la inflamación no afecta por igual a todas las personas con depresión y abre la puerta al desarrollo de tratamientos más personalizados dirigidos a aquellos pacientes con un perfil inflamatorio elevado. Editorial sobre este artículo En esta editorial, el psiquiatra Michael Treadway analiza este ensayo clínico que aporta una de las evidencias más sólidas hasta la fecha sobre la relación entre inflamación y anhedonia, uno de los síntomas más incapacitantes de la depresión. La anhedonia se caracteriza por la pérdida de interés, motivación o capacidad para experimentar placer. Esta conexión entre inflamación y pérdida de placer refuerza la hipótesis de un subtipo inflamatorio de depresión. Reconocer esta heterogeneidad podría facilitar el desarrollo de tratamientos más personalizados, dirigidos específicamente a aquellos pacientes cuya enfermedad está estrechamente vinculada a alteraciones inmunológicas.
Por Alfredo Calcedo 12 de junio de 2026
El maltrato hacia las mujeres mayores se está convirtiendo en una realidad cada vez más visible y preocupante. En Cataluña, los casos detectados aumentaron un 65% entre 2018 y 2025, pasando de 714 a 1.077 víctimas registradas. Este incremento se puso de manifiesto durante una jornada organizada por la Fundación Hospitalarias para analizar la violencia que sufren las mujeres en situaciones de especial vulnerabilidad. ( Geriatricarea ) Las expertas advierten de que muchas de estas situaciones permanecen ocultas durante años. La dependencia económica, física o emocional, el miedo, la vergüenza y el aislamiento dificultan que las víctimas denuncien o pidan ayuda. Además, la violencia psicológica es la forma más frecuente de maltrato, seguida del abandono, el abuso económico y la negligencia. ( Cruz Roja ) El problema afecta especialmente a mujeres de edad avanzada, que a menudo sufren una doble vulnerabilidad por razón de género y edad. Los profesionales reclaman más recursos, mayor sensibilización social y mecanismos de detección temprana para romper el silencio que rodea a estas situaciones y garantizar una vejez digna, segura y libre de violencia.