Alternativas a la quetiapina en dosis bajas

24 de noviembre de 2025

En los últimos años, la quetiapina ha experimentado un crecimiento exponencial en su prescripción, pero no para sus indicaciones aprobadas —esquizofrenia, trastorno bipolar y depresión resistente—, sino para problemas como insomnio, ansiedad, trastornos de personalidad, TEPT y síntomas de demencia. Esta tendencia se consolidó tras una agresiva campaña de marketing de AstraZeneca en la década de 2000, que promovió el uso del fármaco para múltiples trastornos psiquiátricos. Aunque la compañía pagó multas millonarias por comercialización ilegal, el uso fuera de indicación continuó, impulsado por médicos de atención primaria y enfermería, más que por psiquiatras. Estudios en EE. UU. y Europa confirman que gran parte de las nuevas recetas son para dosis bajas, especialmente para trastornos del sueño.

El atractivo de la quetiapina en dosis reducidas radica en sus efectos sedantes, derivados de su acción sobre receptores de histamina y alfa-adrenérgicos, lo que la convierte en una opción tentadora para problemas comunes. Sin embargo, investigaciones recientes advierten que incluso dosis inferiores a 200 mg/día conllevan riesgos metabólicos, aumento de peso y alteraciones motoras. En adultos mayores, el peligro es mayor: caídas, demencia y mortalidad se incrementan significativamente frente a alternativas como trazodona o mirtazapina.

A pesar de que muchos pacientes reportan beneficios, la evidencia científica es insuficiente. De 176 estudios piloto sobre usos no aprobados, el 79 % nunca se confirmó con ensayos robustos, aunque varias guías clínicas adoptaron estas recomendaciones preliminares. Expertos como Alpert y Muskin subrayan la necesidad de prudencia: dosis bajas no garantizan seguridad y la respuesta individual es impredecible. Además, critican la tendencia a recurrir demasiado pronto a la quetiapina sin agotar opciones más seguras.

Para insomnio y ansiedad, se sugieren alternativas como trazodona, mirtazapina, paroxetina, betabloqueantes o gabapentinoides, reservando la quetiapina solo para casos específicos y bajo estrecha supervisión.


Por Alfredo Calcedo 8 de julio de 2026
El estudio analiza si las personas situadas dentro del espectro de la psicosis presentan, en la edad mediana (44-45 años), peor salud cardiometabólica que la población sin síntomas psicóticos. Para ello se utilizaron datos del British National Child Development Study, una cohorte británica seguida desde el nacimiento. A los 44-45 años se compararon 171 participantes del espectro psicótico con 2.448 controles, teniendo en cuenta múltiples indicadores de adversidad temprana. Los factores de la edad adulta relacionados con la psicosis (p. ej., tabaquismo, actividad física, dieta y exposición a antipsicóticos) no se ajustaron, ya que se conceptualizaron a priori como variables intermedias que vinculan el estado del espectro de la psicosis con los resultados cardiometabólicos Los resultados muestran que quienes habían tenido diagnósticos o tratamientos vinculados a la psicosis tenían un perfil cardiometabólico más desfavorable. Presentaban más obesidad abdominal, cifras más elevadas de hemoglobina glucosilada, menor colesterol HDL y más fibrinógeno, marcador relacionado con inflamación y riesgo cardiovascular. La asociación persistía incluso tras ajustar por adversidad infantil. El trabajo concluye que la psicosis se relaciona de forma independiente con disfunción cardiometabólica, lo que refuerza la necesidad de cribado, prevención y seguimiento físico continuado en estos pacientes.
Por Alfredo Calcedo 8 de julio de 2026
En el delirio persecutorio , la persona interpreta erróneamente a los demás como una amenaza, lo que genera una intensa sensación de inseguridad. Por ello, superar este tipo de delirios implica aprender a sentirse seguro y comprobar que no existe un peligro real en el momento presente. El artículo plantea cómo el establecer una sensación de seguridad actúa como un contrapeso frente a la percepción de amenaza, ayudando a modificar expectativas y creencias. Para lograrlo, la intervención psicológica debe presentarse como una oportunidad para recuperar seguridad y retomar actividades significativas. Es importante medir de forma repetida ese aprendizaje, asociar las señales internas y externas con interpretaciones más benignas y mantener el nuevo aprendizaje centrado en el presente y el futuro. Los experimentos conductuales permiten abandonar conductas defensivas, reinterpretar supuestas pruebas del delirio y reducir la sensación de amenaza constante. El objetivo final es que el paciente generalice esa seguridad a su vida diaria.
Por Alfredo Calcedo 8 de julio de 2026
En este ensayo aleatorizado , doble ciego y controlado con placebo, una formulación estandarizada de extracto de azafrán (UO SAF 02) mejoró significativamente los resultados relacionados con el estado de ánimo bajo en adultos con síntomas depresivos subclínicos a leves, en comparación con el placebo. Se observaron mejoras en múltiples dominios, incluyendo alteraciones del estado de ánimo, afecto, calidad del sueño y niveles de cortisol sérico, con efectos evidentes a partir del día 28 y sostenidos hasta el día 56. Estos hallazgos respaldan el potencial de UO SAF 02 como una intervención bien tolerada para la regulación del estado de ánimo en poblaciones subclínicas. Sin embargo, se requieren estudios más amplios y a largo plazo para confirmar estos resultados y evaluar con mayor profundidad su papel en la prevención de trastornos depresivos clínicamente significativos.