Biomarcadores sanguíneos para la enfermedad de Alzheimer
La forma de diagnosticar la enfermedad de Alzheimer ha experimentado un cambio importante. Hasta ahora, para saber si una persona tenía las alteraciones biológicas típicas —las placas de amiloide y los ovillos de tau— era necesario realizar una punción lumbar o una tomografía por emisión de positrones, pruebas costosas y poco accesibles. Pero en mayo de 2025, la FDA autorizó por primera vez un test (test Lumipulse de Fujirebio), que mediante un simple análisis de sangre, es capaz de detectar señales claras de la enfermedad midiendo proteínas relacionadas con el amiloide y la tau. Meses después, en octubre, la compañía Roche obtuvo también la aprobación para otra prueba de sangre que mide la tau fosforilada 181, pensada para ayudar sobre todo a descartar la enfermedad en atención primaria.
Ambas pruebas están destinadas a personas con deterioro cognitivo y abren la puerta a un diagnóstico más rápido y accesible. Este tipo de diagnóstico biológico es clave para decidir si alguien puede recibir terapias antiamiloides, como lecanemab o donanemab, que buscan frenar el avance temprano del Alzheimer, aunque sus beneficios aún generan debate. Incluso quienes no quieran o no puedan recibir tratamientos podrían encontrar útil conocer su estado cerebral. En conjunto, estos análisis de sangre representan una opción más económica, sencilla y disponible, capaz de reducir desigualdades en el diagnóstico y la atención.





