Consumo de sustancias por parte de la madre, riesgo de maltrato infantil y políticas de bienestar infantil

1 de junio de 2026

El artículo analiza una realidad compleja y dolorosa: el impacto que puede tener el consumo de sustancias por parte de una madre en la seguridad y el desarrollo de sus hijos. Los autores revisan estudios clínicos, epidemiológicos y políticas de protección infantil para explorar cómo el abuso de alcohol u otras drogas dentro del entorno familiar puede aumentar el riesgo de maltrato, negligencia, abandono y experiencias traumáticas durante la infancia. Según la revisión, estos niños presentan con mayor frecuencia problemas emocionales, trastornos mentales, dificultades de conducta y consecuencias físicas que pueden mantenerse durante años.

El texto también cuestiona algunas prácticas de los sistemas de protección de menores, especialmente cuando la reunificación familiar se produce sin que exista una recuperación estable y verificable de los problemas que originaron la separación. Los autores señalan que el deseo de preservar la unidad familiar es importante, pero no debe prevalecer sobre la seguridad y el bienestar del menor. En algunos casos, el retorno prematuro al hogar puede exponer al niño a nuevas situaciones de riesgo y reactivar experiencias traumáticas previas.

Como propuesta, el trabajo defiende un enfoque centrado en el niño, basado en la igualdad y en criterios objetivos de responsabilidad y cambio conductual sostenido. La prioridad, concluyen, debería ser garantizar entornos seguros, estables y protectores, teniendo en cuenta tanto la voz del menor como sus necesidades a largo plazo. (cureus.com)

Por Alfredo Calcedo 16 de julio de 2026
Estudio cualitativo (entrevista a conductores medicados) y cuantitativo (encuestas online) sobre el uso de medicamentos y la conducción de vehículos desde el punto de vista del paciente. Resultados: Solo un 25% de los conductores habituales no han tomado medicación que puede interferir con la conducción en los últimos 3 años. Entre los conductores que toman medicación, un 45% declara que conduce bajo los efectos de los fármacos. El conductor medicado que conduce bajo los efectos fármacos es un individuo de mayor edad (el 41% es mayor de 55 años), tiene más antigüedad en el carnet de conducir (un 64% + de 20 años), ha sufrido más siniestros (47%) y tiene un uso del coche más diario (73%). La conducción en condiciones climáticas adversas, de noche o conducir con sueño genera mucha mayor precaución que la ingesta de medicación. Solo un 26% extrema la precaución ante la toma de medicamentos. El consumo de medicamentos se sitúa en un nivel de riesgo medio, por detrás de los riesgos más interiorizados por los conductores: consumo de sustancias, exceso de velocidad y cansancio o falta de sueño. A pesar de que un 83% de la población y un 79% de los conductores medicados son conscientes del riesgo de la medicación en la conducción, esto no se traduce en una acción preventiva real. Esta actitud evidencia una sensación de “falso control”
Por Alfredo Calcedo 16 de julio de 2026
La estimulación magnética transcraneal profunda (Deep TMS) podría ofrecer una nueva vía terapéutica para las personas que padecen simultáneamente trastorno de estrés postraumático (TEPT) y depresión mayor. Un amplio estudio retrospectivo realizado en condiciones clínicas reales analizó a 462 pacientes tratados en 11 centros, todos ellos con ambos diagnósticos y que habían recibido al menos 20 sesiones mediante bobinas H1 o H7. Los resultados mostraron una mejoría notable. El 83,5 % de los pacientes presentó una respuesta en los síntomas del TEPT, definida como una reducción mínima del 50 %. En conjunto, las puntuaciones de la escala PCL-5 disminuyeron una media del 52 %. También se observaron beneficios importantes en la depresión: el 66,6 % respondió al tratamiento, el 27,3 % alcanzó la remisión y las puntuaciones del cuestionario PHQ-9 se redujeron aproximadamente un 50 %. Estos datos resultan especialmente relevantes porque la coexistencia de TEPT y depresión suele asociarse con síntomas más graves, mayor riesgo de suicidio, deterioro funcional y peor respuesta terapéutica. Sin embargo, los hallazgos deben interpretarse con cautela. Se trata de resultados preliminares, todavía pendientes de revisión por pares, y la Deep TMS no cuenta actualmente con autorización de la FDA para tratar el TEPT ni la combinación de TEPT y depresión. ( psychiatrictimes.com )
Por Alfredo Calcedo 16 de julio de 2026
Artículo de opinión sobre la relación paradójica entre el cáncer y la enfermedad de Alzheimer. Aunque ambas enfermedades comparten importantes factores de riesgo, principalmente el envejecimiento, los estudios muestran que las personas con cáncer presentan entre un 25 y un 35 % menos de riesgo de desarrollar Alzheimer. A la inversa, quienes padecen Alzheimer tienen la mitad de probabilidades de ser diagnosticados de cáncer. Esta asociación no parece explicarse únicamente por sesgos diagnósticos, menor supervivencia o diferencias en la atención médica. Incluso los estudios neuropatológicos indican que las personas con antecedentes de cáncer suelen presentar menos placas de beta-amiloide y ovillos de proteína tau en el cerebro. La explicación podría encontrarse en procesos biológicos que actúan en direcciones opuestas. El cáncer representa una proliferación celular descontrolada, mientras que el Alzheimer se caracteriza por una muerte neuronal excesiva. En el cáncer, las células evitan los mecanismos que frenan su crecimiento y escapan del sistema inmunitario; en el Alzheimer, aumentan la supresión celular, la inflamación y la activación inmunitaria. Proteínas relacionadas con el Alzheimer, como la beta-amiloide, la tau o la APOE4, también podrían ejercer efectos antitumorales. Comprender estos mecanismos de protección recíproca permitiría descubrir nuevos tratamientos. Unir la investigación oncológica y la neurodegenerativa ofrece así una oportunidad todavía poco explorada para combatir dos de las enfermedades más temidas de nuestro tiempo. ( nature.com )