Costo-efectividad de pregabalina, duloxetina vs. amitriptilina para la fibromialgia moderada a grave

24 de febrero de 2026

Se estima que la fibromialgia (FM) afecta al 2-6 % de la población adulta. El costo promedio anual de la atención médica en Estados Unidos para pacientes con FM es casi tres veces mayor que el de personas de la misma edad y sexo sin la afección (9573 USD frente a 3291 USD). En un período de un año, los pacientes con FM consultan a sus médicos cuatro veces más, visitan el doble de centros ambulatorios y acuden a urgencias cuatro veces más que los pacientes sin la afección. Las pérdidas de productividad asociadas con un diagnóstico de FM superan el 1 % del producto interno bruto, lo que pone de relieve la importancia de asignar recursos a terapias que ofrezcan el mayor beneficio para la salud por dólar.

Aunque existe evidencia de la efectividad de la amitriptilina, los estudios farmacoeconómicos que comparan el fármaco con terapias para la FM aprobadas por la FDA tienen un alcance limitado.

Para abordar esta brecha de evidencia, los autores comparan la relación costo-efectividad de la amitriptilina con pregabalina, duloxetina y milnaciprán para la FM moderada a grave desde una perspectiva social y de un pagador de atención médica de EE. UU.

Mediante el modelo de transición de estados de cohorte de Markov, se estiman los costos a lo largo de la vida y los años de vida ajustados por calidad (AVAC) para cada estrategia farmacológica investigada.

Resultados: En este modelo analítico de decisión, la duloxetina 120 mg y la pregabalina 450 mg resultaron más eficaces y menos costosas que la amitriptilina desde una perspectiva social. Otras estrategias evaluadas, como regímenes con dosis más bajas de duloxetina, pregabalina y milnaciprán, se caracterizaron por la amitriptilina.

Significado: Estos hallazgos sugieren que mientras que la mayoría de las otras opciones brindaron un valor inferior, la duloxetina 120 mg y la pregabalina 450 mg ofrecieron mayores beneficios para la salud a costos menores que la amitriptilina en la fibromialgia moderada a severa cuando se consideraron los costos sociales.

Por Alfredo Calcedo 10 de julio de 2026
El artículo plantea que, pese a los avances diagnósticos introducidos por la CIE-11 y el DSM-5, el trastorno de personalidad sigue siendo difícil de manejar porque carece de una teoría general que oriente de forma clara la evaluación y el tratamiento. El autor de este artículo propone que la teoría interpersonal puede cumplir esa función, al situar el núcleo del trastorno no solo en los rasgos internos, sino en la forma rígida, extrema y disfuncional en que una persona se relaciona con los demás. La teoría interpersonal se basa en cómo los humanos (y otras formas animales) afrontan el reto de relacionarse entre sí, buscando un equilibrio entre (a) la afiliación y (b) la dominancia (es decir, el deseo de relacionarse con los demás, pero también de controlarlos). Esto genera una representación dimensional de la personalidad organizada en torno a estos dos ejes principales, con los extremos (los polos) del eje de «afiliación» representados por «frío (hostil)» frente a «cálido (amistoso)» y los del eje de «dominancia» por «dominante» frente a «sumiso» en un diagrama circular. Las combinaciones de estas dos dimensiones pueden agruparse para producir variantes mixtas. En el centro del modelo se situaría la flexibilidad interpersonal; en los extremos, los estilos rígidos y repetitivos que caracterizan muchos trastornos de personalidad. El autor sugiere que la teoría interpersonal podría ser una buena opción, permitiendo a los profesionales abordar este trastorno con mayor eficacia. El objetivo de este artículo es ofrecer una breve introducción a esta teoría con la esperanza de que anime a los profesionales a explorar sus implicaciones con mayor profundidad.
Por Alfredo Calcedo 10 de julio de 2026
Los autores revisan el lugar que ocupan los test de validez en el diagnóstico psiquiátrico y cuestionan varias ideas erróneas que limitan su uso clínico. Aunque estos instrumentos se han asociado tradicionalmente al ámbito forense, no deberían entenderse solo como herramientas para detectar simulación o engaño. Su utilidad principal es valorar si el paciente puede describir sus síntomas, quejas y limitaciones de forma razonablemente precisa, importante para formular un diagnóstico y planificar el tratamiento. ( Cambridge University Press & Assessmen t ) Es importante destacar que, en la práctica clínica, al interpretar las pruebas de validez, la terminología neutral, como «sobreestimación» y «bajo rendimiento», suele ser preferible —y más fácil de fundamentar— a términos como «simulación» y «engaño», que pueden evocar juicios morales y crear una barrera innecesaria para el uso de estas valiosas herramientas clínicas.
Por Alfredo Calcedo 10 de julio de 2026
Las enfermedades mentales posteriores a un infarto agudo de miocardio (IAM) son una preocupación creciente, ya que se asocian con peores resultados para los pacientes con IAM. Esta revisión sistemática y metaanálisis analiza la prevalencia y los factores de riesgo de depresión, ansiedad y TEPT después de un IAM, incluyendo solo estudios con diagnósticos formales de enfermedad mental (siguiendo criterios DSM). Resultados : La prevalencia combinada de depresión después de un IAM fue de 23,58%. Cuando se estratificó por tiempo desde un IAM, la prevalencia fue de 19,46% para aquellos evaluados dentro de los 3 meses y de 14,87% para aquellos evaluados después de 3 meses. La prevalencia combinada de ansiedad y TEPT fue del 11,96 % y del 10,26 %, respectivamente. Un análisis de subgrupos de prevalencia combinada adicional de depresión y ansiedad reveló tasas significativamente más altas en el sexo femenino (29,89%), en aquellos con hipertensión (25,01%), diabetes (25,01%) o hiperlipidemia (28,96%), y en fumadores (25,23%). Los resultados de la metarregresión indicaron que los antecedentes de depresión fueron un predictor significativo de la prevalencia de la depresión. Conclusiones: La prevalencia de enfermedades mentales, como la depresión, la ansiedad y el trastorno de estrés postraumático (TEPT), es notable tras un infarto agudo de miocardio (IAM). Entre los factores de riesgo identificados se encuentran el sexo femenino, la hipertensión, la diabetes mellitus, la hiperlipidemia, el tabaquismo, los antecedentes de depresión y el contexto social. Comentario sobre depresión e IAM en mujeres en Redacción Médica