El aceite de oliva virgen protege la función cognitiva a través de la microbiota intestinal
A lo largo de la última década, la investigación ha destacado el papel central de la microbiota intestinal como mediadora entre la alimentación y la salud cerebral. En este contexto, el aceite de oliva —y especialmente su versión virgen— aparece como un elemento clave de la dieta mediterránea con beneficios potenciales sobre la composición microbiana y la función cognitiva.
Este estudio se propuso explorar cómo el consumo total y diferenciado de tipos de aceite de oliva se relaciona con la microbiota intestinal y con cambios cognitivos en adultos mayores.
En este estudio de cohorte prospectiva, participaron 656 personas de entre 55 y 75 años, con sobrepeso u obesidad y síndrome metabólico. Los investigadores recogieron muestras fecales y cuestionarios dietéticos al inicio, junto con una completa evaluación neuropsicológica repetida tras dos años de seguimiento.
Los análisis multivariables revelaron que una mayor ingesta de aceite de oliva virgen se asociaba con mejoras cognitivas a lo largo del periodo estudiado y con una estructura microbiana más diversa al inicio. En contraste, el consumo elevado de aceite de oliva común se vinculó con menor diversidad alfa de las comunidades bacterianas y un declive cognitivo más acelerado. El análisis sugirió que ciertos taxones —en particular Adlercreutzia— podrían ejercer un papel mediador entre el consumo de aceite virgen y la evolución cognitiva favorable.
En conjunto, los hallazgos apuntan a que el aceite de oliva virgen podría contribuir a la preservación cognitiva mediante efectos beneficiosos sobre la microbiota intestinal, abriendo nuevas vías para estrategias dietéticas orientadas al envejecimiento saludable.
Comentado en Geriatracarea





