El papel de la glicina en la mejora del sueño:

19 de diciembre de 2025

La glicina, el aminoácido más pequeño y presente de forma natural en el organismo y en numerosos alimentos, ha captado el interés como un prometedor somnífero, con creciente evidencia clínica que respalda su eficacia. Este artículo examina los mecanismos de acción de la glicina para promover el sueño, revisa estudios clínicos que demuestran sus beneficios y ofrece orientación práctica para profesionales de la salud que consideran la suplementación con glicina en pacientes con dificultades para dormir. Las investigaciones demuestran que la glicina actúa a través de múltiples vías, como la termorregulación, la modulación de neurotransmisores y el apoyo al ritmo circadiano.

Mecanismos Fundamentales

1.    Regulación de la temperatura

Para inducir el sueño, el cuerpo necesita bajar la temperatura central, un proceso facilitado al aumentar el flujo sanguíneo a extremidades como manos y pies. La glicina potencia esta vasodilatación periférica antes de dormir, acelerando la bajada de temperatura corporal central y favoreciendo así la inducción del sueño. Algunos estudios muestran que, tras la ingesta de glicina, se detecta un aumento de temperatura en manos y pies en apenas 30 minutos, acompañada de una sensación subjetiva de somnolencia.

2. Neurotransmisor y Neuromodulador

Actuando como neurotransmisor inhibidor en el tronco encefálico y la médula espinal, la glicina modera la actividad neuronal sin causar sedación profunda. Además, interactúa con los receptores NMDA en el cerebro, modulando la excitabilidad neuronal. Estos efectos podrían contribuir a mantener un estado de alerta y claridad mental al despertar, en contraste con los efectos residuales de sedantes más contundentes.

3. Apoyo al Ritmo Circadiano

La glicina podría reforzar los ritmos biológicos circadianos estabilizando los procesos celulares del reloj interno del organismo. Este efecto es útil en personas con patrones de sueño irregulares, ya sea por trabajo nocturno, viajes o rutinas variables, ayudando a restablecer y mantener una pauta de descanso más regular.

4. Preservación de la Arquitectura del Sueño

Un beneficio notable es que la glicina mejora la calidad del sueño sin alterar las fases esenciales (ligero, profundo y REM). Se preserva adecuadamente la estructura del sueño, con un aumento en la eficiencia del sueño profundo y transiciones más suaves entre fases.

Evidencia Clínica

Diversos estudios, principalmente conducidos en Japón, demostraron que 3 g de glicina antes de acostarse reducen el tiempo de latencia del sueño, mejoran la calidad percibida del descanso y elevan la eficiencia del mismo, sin efectos adversos relevantes. Además, estos estudios revelaron mejoras en la alerta y el rendimiento cognitivo al despertar, y una menor fragmentación del sueño durante la noche. La tolerabilidad es notablemente alta: los efectos secundarios son escasos y leves, con ocasional malestar digestivo, y no se han registrado somnolencia residual, dependencia ni insomnio rebote al suspender el suplemento.

Aplicación Terapéutica

La dosis óptima estudiada es de 3 g, tomada aproximadamente una hora antes de dormir, permitiendo que la glicina ejerza sus efectos termorreguladores y neuromoduladores al inicio del sueño. Dosis menores muestran beneficios, aunque en menor medida, y dosis mayores (5–6 g) no han evidenciado ventajas adicionales, pudiendo producir malestar digestivo.

En conclusión, la glicina representa una opción segura, eficaz y bien tolerada para mejorar el sueño. Actúa de forma fisiológica, respetando los procesos naturales del descanso y ofreciendo beneficios tanto inmediatos como sostenidos, sin los riesgos asociados con los hipnóticos tradicionales. Es especialmente útil para pacientes que buscan alternativas naturales o presentan efectos adversos con otros tratamientos.


Por Alfredo Calcedo 20 de febrero de 2026
El artículo, publicado en Psychiatric News, expone una creciente preocupación debido a que cada vez hay más pruebas que vinculan el uso de gabapentina con un mayor riesgo de deterioro cognitivo y demencia . A pesar de que las prescripciones de este fármaco se han duplicado en los últimos años, investigaciones actuales sugieren que su perfil de seguridad neurológica requiere una reevaluación exhaustiva. Se comenta el estudio de la Universidad Case Western Reserve (Cleveland, Ohio, USA) : en pacientes con dolor lumbar crónico que recibieron seis o más prescripciones de gabapentina, se observó un incremento del 29% en el riesgo de demencia y un alarmante 85% en el riesgo de deterioro cognitivo leve, en los 10 años siguientes. El aumento del riesgo no se limitó a la población geriátrica; los adultos de entre 35 y 49 años presentaron más del doble de riesgo de demencia y el triple de riesgo de deterioro cognitivo leve en comparación con aquellos que no consumían el fármaco. En un estudio retrospectivo publicado en Frontiers in Pharmacology en 2022, Oh y sus colegas, hallaron que los usuarios de gabapentina tienen entre 1.5 y 1.9 veces más probabilidades de manifestar declive cognitivo tras solo un año de tratamiento. El mecanismo subyacente propuesto se relaciona con la unión del fármaco a las subunidades de los canales de calcio que regulan la señalización neuronal, lo que podría alterar la sinaptogénesis o la plasticidad cerebral, aunque los procesos exactos aún están bajo investigación. En conclusión, el artículo hace un llamado a la precaución clínica. Ante la evidencia de riesgos elevados tanto en poblaciones jóvenes como mayores, se insta a los profesionales de la salud a sopesar cuidadosamente los beneficios terapéuticos de la gabapentina frente a sus potenciales efectos adversos en la integridad cognitiva de los pacientes.
Por Alfredo Calcedo 20 de febrero de 2026
El artículo explora la posibilidad de que los antidepresivos ISRS reduzcan la intensidad del amor romántico. Para examinar esta hipótesis, los investigadores recurrieron a una amplia base de datos, el Romantic Love Survey 2022, que recoge experiencias de miles de personas enamoradas. A partir de esa fuente, seleccionaron a 810 jóvenes de 33 países, todos ellos en las primeras etapas del enamoramiento y con puntuaciones muy altas en una escala diseñada para medir la pasión amorosa. El estudio buscaba una respuesta sencilla: ¿tomar ISRS afecta al modo en que una persona vive el amor? Para ello, analizó si quienes estaban tomando estos medicamentos diferían de quienes no lo hacían en aspectos como la intensidad del amor, la frecuencia con que pensaban en su pareja, el compromiso emocional o la actividad sexual. También se tuvieron en cuenta variables como el sexo biológico y la presencia de problemas de salud mental. Los resultados no encontraron ninguna relación entre el uso de ISRS y los rasgos fundamentales del amor romántico: La intensidad del enamoramiento, la presencia de pensamientos obsesivos acerca de la persona amada (porcentaje de horas de vigilia), el compromiso y la frecuencia sexual parecían mantenerse igual, independientemente del tratamiento con antidepresivos. Solo dos factores —ser hombre o mujer y el padecimiento de problemas de salud mental— se relacionaron con el uso de ISRS, algo esperable dado su patrón de prescripción clínica. El artículo sitúa estos hallazgos dentro de un debate más amplio sobre la biología del amor. Frente a las teorías que atribuían el enamoramiento a un único sistema basado en la serotonina, los autores subrayan que hoy se sabe que intervienen numerosos mecanismos biológicos. Por eso, que los ISRS no alteren la experiencia de amar resulta coherente con la ciencia actual. Como conclusión práctica, el estudio ofrece un mensaje tranquilizador: tomar ISRS no “apaga” el amor. Esta evidencia puede ayudar a reducir el temor de quienes necesitan tratamiento, pero dudan por miedo a perder la intensidad emocional de sus relaciones.
Por Alfredo Calcedo 20 de febrero de 2026
La evidencia que vincula el café y el té con la salud cognitiva sigue sin ser concluyente y la mayoría de los estudios no logran diferenciar el café con cafeína del descafeinado. El objetivo de este estudio es investigar las asociaciones del consumo de café y té con el riesgo de demencia y la función cognitiva. Resultados: En este estudio de cohorte prospectivo de 131 821 personas de dos cohortes con un seguimiento de hasta 43 años, se documentaron 11 033 casos de demencia. Un mayor consumo de café con cafeína se asoció significativamente con un menor riesgo de demencia. El consumo de café descafeinado no se asoció significativamente con el riesgo de demencia. Las diferencias asociadas más pronunciadas se observaron con la ingesta de aproximadamente 2 a 3 tazas por día de café con cafeína o 1 a 2 tazas por día de té. Conclusiones y relevancia Un mayor consumo de café y té con cafeína se asoció con un menor riesgo de demencia y una función cognitiva ligeramente mejor, siendo la asociación más pronunciada en niveles de ingesta moderados.