En defensa del litio
El artículo presenta al litio como el “rey” histórico en el tratamiento del trastorno bipolar. Los autores explican que, aunque han aparecido muchos medicamentos nuevos, ninguno ha logrado sustituir realmente al litio en eficacia. El litio sigue siendo el único capaz no solo de tratar episodios de manía y depresión, sino también de prevenir recaídas a largo plazo. Por eso lo consideran un auténtico estabilizador del estado de ánimo.
El litio es un medicamento antiguo que ha sobrevivido a décadas de críticas, dudas y competencia farmacológica. Aun así, los autores lamentan que su uso haya disminuido en la práctica clínica actual. Consideran sorprendente que muchos psiquiatras recurran menos a él, pese a la abundante evidencia científica acumulada durante más de setenta años.
También destacan que el litio posee propiedades especiales más allá de estabilizar el ánimo, como efectos antisuicidas y neuroprotectores. Reconocen que existen preocupaciones sobre su seguridad y la necesidad de controles médicos, pero sostienen que, utilizado con criterio y seguimiento adecuado, sus beneficios continúan siendo extraordinarios. En definitiva, el artículo defiende que el litio sigue siendo una herramienta esencial en psiquiatría y merece recuperar el lugar central que tuvo durante décadas. (Cambridge University Press & Assessment)





