Equilibrio entre el bienestar materno y fetal: problemas éticos en el manejo de la psicosis aguda durante el embarazo

14 de mayo de 2025

El embarazo suele ser una etapa de bienestar y felicidad para la mayoría de las mujeres, sin embargo, para algunas es un momento de mayor vulnerabilidad a las enfermedades psiquiátricas. Las mujeres con antecedentes psiquiátricos son más vulnerables a los síntomas del estado de ánimo y la psicosis durante el periparto y el posparto. Estos tienen efectos perjudiciales tanto para la madre como para el hijo. El riesgo materno de suicidio, las conductas autolesivas y la psicosis es mayor en comparación con la población general. Esto representa una emergencia psiquiátrica y obstétrica, con desafíos clínicos y éticos implícitos. En este artículo se presenta el caso de una paciente con 33 semanas de embarazo y antecedentes psiquiátricos de trastorno bipolar I, quien fue detenida por la policía tras agredir a transeúntes en la calle. Proporcionó un nombre falso y tenía un supuesto historial de más de 19 hospitalizaciones en el último año. Inicialmente presentó catatonia, y posteriormente se observó que era agresiva y desorganizada. Intentó autoabortarse golpeándose, tirándose al suelo y poniéndose loción vaginal para facilitar la salida del bebé. La paciente recibió tratamiento con haloperidol, clozapina y fluoxetina. Este caso presenta las implicaciones éticas del tratamiento de mujeres embarazadas con psicosis aguda y el equilibrio entre beneficencia, no maleficencia, autonomía y justicia en un entorno hospitalario. Estos dilemas éticos surgen cuando las obligaciones del médico con la madre y el feto divergen.

Si bien los informes de casos y la experiencia clínica ofrecen información valiosa, la ausencia de directrices estandarizadas y basadas en la evidencia resalta la urgente necesidad de recomendaciones actualizadas y adaptadas a esta población. Una revisión sistemática de los protocolos de tratamiento actuales, junto con una mayor investigación sobre los factores de riesgo y las estrategias terapéuticas, sería valiosa para mejorar los resultados tanto para la madre como para el niño. Fortalecer la colaboración entre los equipos obstétricos y psiquiátricos sigue siendo crucial para optimizar la atención durante el período perinatal.

Por Alfredo Calcedo 20 de febrero de 2026
El artículo, publicado en Psychiatric News, expone una creciente preocupación debido a que cada vez hay más pruebas que vinculan el uso de gabapentina con un mayor riesgo de deterioro cognitivo y demencia . A pesar de que las prescripciones de este fármaco se han duplicado en los últimos años, investigaciones actuales sugieren que su perfil de seguridad neurológica requiere una reevaluación exhaustiva. Se comenta el estudio de la Universidad Case Western Reserve (Cleveland, Ohio, USA) : en pacientes con dolor lumbar crónico que recibieron seis o más prescripciones de gabapentina, se observó un incremento del 29% en el riesgo de demencia y un alarmante 85% en el riesgo de deterioro cognitivo leve, en los 10 años siguientes. El aumento del riesgo no se limitó a la población geriátrica; los adultos de entre 35 y 49 años presentaron más del doble de riesgo de demencia y el triple de riesgo de deterioro cognitivo leve en comparación con aquellos que no consumían el fármaco. En un estudio retrospectivo publicado en Frontiers in Pharmacology en 2022, Oh y sus colegas, hallaron que los usuarios de gabapentina tienen entre 1.5 y 1.9 veces más probabilidades de manifestar declive cognitivo tras solo un año de tratamiento. El mecanismo subyacente propuesto se relaciona con la unión del fármaco a las subunidades de los canales de calcio que regulan la señalización neuronal, lo que podría alterar la sinaptogénesis o la plasticidad cerebral, aunque los procesos exactos aún están bajo investigación. En conclusión, el artículo hace un llamado a la precaución clínica. Ante la evidencia de riesgos elevados tanto en poblaciones jóvenes como mayores, se insta a los profesionales de la salud a sopesar cuidadosamente los beneficios terapéuticos de la gabapentina frente a sus potenciales efectos adversos en la integridad cognitiva de los pacientes.
Por Alfredo Calcedo 20 de febrero de 2026
El artículo explora la posibilidad de que los antidepresivos ISRS reduzcan la intensidad del amor romántico. Para examinar esta hipótesis, los investigadores recurrieron a una amplia base de datos, el Romantic Love Survey 2022, que recoge experiencias de miles de personas enamoradas. A partir de esa fuente, seleccionaron a 810 jóvenes de 33 países, todos ellos en las primeras etapas del enamoramiento y con puntuaciones muy altas en una escala diseñada para medir la pasión amorosa. El estudio buscaba una respuesta sencilla: ¿tomar ISRS afecta al modo en que una persona vive el amor? Para ello, analizó si quienes estaban tomando estos medicamentos diferían de quienes no lo hacían en aspectos como la intensidad del amor, la frecuencia con que pensaban en su pareja, el compromiso emocional o la actividad sexual. También se tuvieron en cuenta variables como el sexo biológico y la presencia de problemas de salud mental. Los resultados no encontraron ninguna relación entre el uso de ISRS y los rasgos fundamentales del amor romántico: La intensidad del enamoramiento, la presencia de pensamientos obsesivos acerca de la persona amada (porcentaje de horas de vigilia), el compromiso y la frecuencia sexual parecían mantenerse igual, independientemente del tratamiento con antidepresivos. Solo dos factores —ser hombre o mujer y el padecimiento de problemas de salud mental— se relacionaron con el uso de ISRS, algo esperable dado su patrón de prescripción clínica. El artículo sitúa estos hallazgos dentro de un debate más amplio sobre la biología del amor. Frente a las teorías que atribuían el enamoramiento a un único sistema basado en la serotonina, los autores subrayan que hoy se sabe que intervienen numerosos mecanismos biológicos. Por eso, que los ISRS no alteren la experiencia de amar resulta coherente con la ciencia actual. Como conclusión práctica, el estudio ofrece un mensaje tranquilizador: tomar ISRS no “apaga” el amor. Esta evidencia puede ayudar a reducir el temor de quienes necesitan tratamiento, pero dudan por miedo a perder la intensidad emocional de sus relaciones.
Por Alfredo Calcedo 20 de febrero de 2026
La evidencia que vincula el café y el té con la salud cognitiva sigue sin ser concluyente y la mayoría de los estudios no logran diferenciar el café con cafeína del descafeinado. El objetivo de este estudio es investigar las asociaciones del consumo de café y té con el riesgo de demencia y la función cognitiva. Resultados: En este estudio de cohorte prospectivo de 131 821 personas de dos cohortes con un seguimiento de hasta 43 años, se documentaron 11 033 casos de demencia. Un mayor consumo de café con cafeína se asoció significativamente con un menor riesgo de demencia. El consumo de café descafeinado no se asoció significativamente con el riesgo de demencia. Las diferencias asociadas más pronunciadas se observaron con la ingesta de aproximadamente 2 a 3 tazas por día de café con cafeína o 1 a 2 tazas por día de té. Conclusiones y relevancia Un mayor consumo de café y té con cafeína se asoció con un menor riesgo de demencia y una función cognitiva ligeramente mejor, siendo la asociación más pronunciada en niveles de ingesta moderados.