Estrategias de neuromodulación en el tratamiento de la esquizofrenia

17 de abril de 2026

La esquizofrenia afecta al 1% de la población mundial y es difícil de tratar.

Hasta el 30% de las personas con esquizofrenia no responden al tratamiento con antipsicóticos a dosis terapéuticas y duración adecuada. La clozapina se usa en estos casos de esquizofrenia resistente, pero tiene efectos secundarios importantes y no siempre funciona. Por eso, surgen alternativas como la neuromodulación, que busca estimular el cerebro para mejorar los síntomas.

El campo de la neuromodulación ha evolucionado y crecido enormemente en los últimos 20 años. La nueva generación de intervenciones promete menos efectos adversos y un enfoque no invasivo, lo que aumenta la escala en la que estas intervenciones pueden ofrecerse tanto en hospitales como en centros comunitarios. En esta revisión, los autores exploran el panorama actual de la neuromodulación invasiva y no invasiva para pacientes con esquizofrenia.

Terapias convulsivas

Terapia electroconvulsiva
La terapia electroconvulsiva (ECT) se usa desde hace décadas y sigue siendo una opción importante, sobre todo en casos resistentes. Puede mejorar los síntomas cuando los medicamentos no funcionan, e incluso ayudar en el mantenimiento a largo plazo. Aunque existe preocupación por efectos en la memoria, muchos estudios muestran estabilidad o mejora cognitiva. Sin embargo, su uso sigue siendo limitado en algunos países.

Terapia de convulsiones magnéticas
La terapia de convulsiones magnéticas (MST) es más reciente y utiliza estimulación magnética para inducir convulsiones de forma más precisa. Esto permite reducir efectos secundarios, especialmente los cognitivos. Los primeros estudios muestran resultados prometedores, aunque aún se necesita más investigación.

Enfoques quirúrgicos

Estimulación cerebral profunda

La estimulación cerebral profunda es una técnica quirúrgica que actúa sobre áreas específicas del cerebro. Ha mostrado mejoras en algunos pacientes con esquizofrenia resistente, especialmente en síntomas positivos. Aunque tiene riesgos, estos son relativamente bajos. En el futuro, se espera que tratamientos más personalizados mejoren su eficacia y seguridad.

Estimulación cerebral no invasiva

Estimulación magnética transcraneal
La estimulación magnética transcraneal (TMS) es una técnica no invasiva que modula la actividad cerebral mediante impulsos magnéticos. Puede aumentar o disminuir la actividad según la frecuencia usada. En esquizofrenia, se ha estudiado para tratar alucinaciones, síntomas negativos y problemas cognitivos. Algunos resultados muestran mejorías, especialmente al dirigir la estimulación a áreas específicas del cerebro, como la corteza prefrontal. Sin embargo, los efectos son variables y menos consistentes que en la depresión, por lo que aún se necesita más investigación.

Estimulación eléctrica transcraneal
La estimulación eléctrica transcraneal (TES) utiliza corrientes débiles para modificar la actividad neuronal. Una de sus formas, la tDCS, ha mostrado reducir alucinaciones y algunos síntomas negativos, aunque los resultados son mixtos. Otras técnicas como tACS o estimulación con ruido también presentan potencial, pero todavía cuentan con poca evidencia. En general, estas estrategias son prometedoras, pero requieren más estudios para confirmar su eficacia.

Direcciones futuras

El futuro apunta a tratamientos más personalizados, basados en las características individuales del cerebro. Nuevas tecnologías y el uso de neuroimagen podrían mejorar la precisión de estas técnicas. También se espera combinarlas con otros tratamientos para lograr mejores resultados en la esquizofrenia.

Por Alfredo Calcedo 16 de julio de 2026
Estudio cualitativo (entrevista a conductores medicados) y cuantitativo (encuestas online) sobre el uso de medicamentos y la conducción de vehículos desde el punto de vista del paciente. Resultados: Solo un 25% de los conductores habituales no han tomado medicación que puede interferir con la conducción en los últimos 3 años. Entre los conductores que toman medicación, un 45% declara que conduce bajo los efectos de los fármacos. El conductor medicado que conduce bajo los efectos fármacos es un individuo de mayor edad (el 41% es mayor de 55 años), tiene más antigüedad en el carnet de conducir (un 64% + de 20 años), ha sufrido más siniestros (47%) y tiene un uso del coche más diario (73%). La conducción en condiciones climáticas adversas, de noche o conducir con sueño genera mucha mayor precaución que la ingesta de medicación. Solo un 26% extrema la precaución ante la toma de medicamentos. El consumo de medicamentos se sitúa en un nivel de riesgo medio, por detrás de los riesgos más interiorizados por los conductores: consumo de sustancias, exceso de velocidad y cansancio o falta de sueño. A pesar de que un 83% de la población y un 79% de los conductores medicados son conscientes del riesgo de la medicación en la conducción, esto no se traduce en una acción preventiva real. Esta actitud evidencia una sensación de “falso control”
Por Alfredo Calcedo 16 de julio de 2026
La estimulación magnética transcraneal profunda (Deep TMS) podría ofrecer una nueva vía terapéutica para las personas que padecen simultáneamente trastorno de estrés postraumático (TEPT) y depresión mayor. Un amplio estudio retrospectivo realizado en condiciones clínicas reales analizó a 462 pacientes tratados en 11 centros, todos ellos con ambos diagnósticos y que habían recibido al menos 20 sesiones mediante bobinas H1 o H7. Los resultados mostraron una mejoría notable. El 83,5 % de los pacientes presentó una respuesta en los síntomas del TEPT, definida como una reducción mínima del 50 %. En conjunto, las puntuaciones de la escala PCL-5 disminuyeron una media del 52 %. También se observaron beneficios importantes en la depresión: el 66,6 % respondió al tratamiento, el 27,3 % alcanzó la remisión y las puntuaciones del cuestionario PHQ-9 se redujeron aproximadamente un 50 %. Estos datos resultan especialmente relevantes porque la coexistencia de TEPT y depresión suele asociarse con síntomas más graves, mayor riesgo de suicidio, deterioro funcional y peor respuesta terapéutica. Sin embargo, los hallazgos deben interpretarse con cautela. Se trata de resultados preliminares, todavía pendientes de revisión por pares, y la Deep TMS no cuenta actualmente con autorización de la FDA para tratar el TEPT ni la combinación de TEPT y depresión. ( psychiatrictimes.com )
Por Alfredo Calcedo 16 de julio de 2026
Artículo de opinión sobre la relación paradójica entre el cáncer y la enfermedad de Alzheimer. Aunque ambas enfermedades comparten importantes factores de riesgo, principalmente el envejecimiento, los estudios muestran que las personas con cáncer presentan entre un 25 y un 35 % menos de riesgo de desarrollar Alzheimer. A la inversa, quienes padecen Alzheimer tienen la mitad de probabilidades de ser diagnosticados de cáncer. Esta asociación no parece explicarse únicamente por sesgos diagnósticos, menor supervivencia o diferencias en la atención médica. Incluso los estudios neuropatológicos indican que las personas con antecedentes de cáncer suelen presentar menos placas de beta-amiloide y ovillos de proteína tau en el cerebro. La explicación podría encontrarse en procesos biológicos que actúan en direcciones opuestas. El cáncer representa una proliferación celular descontrolada, mientras que el Alzheimer se caracteriza por una muerte neuronal excesiva. En el cáncer, las células evitan los mecanismos que frenan su crecimiento y escapan del sistema inmunitario; en el Alzheimer, aumentan la supresión celular, la inflamación y la activación inmunitaria. Proteínas relacionadas con el Alzheimer, como la beta-amiloide, la tau o la APOE4, también podrían ejercer efectos antitumorales. Comprender estos mecanismos de protección recíproca permitiría descubrir nuevos tratamientos. Unir la investigación oncológica y la neurodegenerativa ofrece así una oportunidad todavía poco explorada para combatir dos de las enfermedades más temidas de nuestro tiempo. ( nature.com )