Ketamina y esketamina en neurología y psiquiatría: una visión general.

19 de mayo de 2026

El artículo revisa el creciente interés por la ketamina y la esketamina como tratamientos innovadores en neurología y psiquiatría. La ketamina, originalmente utilizada como anestésico; estas sustancias han despertado gran atención por su rápida acción antidepresiva, especialmente en personas con depresión resistente a los tratamientos habituales. A diferencia de los antidepresivos clásicos, que pueden tardar semanas en hacer efecto, la ketamina puede producir mejorías en pocas horas o días. (Cureus)

Ambos fármacos actúan sobre el sistema glutamatérgico, relacionado con la plasticidad neuronal y la comunicación entre neuronas. Además de la depresión, se analizan posibles aplicaciones en trastornos de ansiedad, ideación suicida, dolor crónico y algunas enfermedades neurológicas. La esketamina, administrada en forma de espray nasal, ya cuenta con aprobación en varios países para el tratamiento de la depresión resistente.

Sin embargo, el artículo también subraya limitaciones y riesgos. Entre los efectos secundarios destacan la disociación, el aumento de la presión arterial, mareos o experiencias perceptivas intensas. También existe preocupación por el posible abuso y la necesidad de supervisión médica estricta.

Los autores concluyen que estos tratamientos representan un avance importante y dibujan un panorama esperanzador pero prudente: la ketamina y la esketamina representan un paso hacia una psiquiatría más intervencionista y eficaz, aunque todavía en desarrollo.

Por Alfredo Calcedo 3 de julio de 2026
La nueva versión del Real Decreto de Formación Sanitaria introduce cambios relevantes en la relación laboral especial de los residentes. El texto incorpora el derecho a conocer con antelación suficiente la distribución de la jornada, con el objetivo de facilitar la planificación personal y la conciliación. También regula el régimen de incompatibilidades, permitiendo actividades literarias, artísticas, científicas o técnicas siempre que no tengan carácter profesional, no interfieran en la formación y cuenten con autorización. Uno de los puntos centrales es la jornada laboral: se fijan descansos mínimos, se limita la guardia a 17 horas y se establece, con carácter general, un máximo de cuatro guardias mensuales o 68 horas, aunque podrá añadirse una guardia excepcional con garantías. Además, la jornada total no deberá superar las 45 horas semanales de promedio trimestral. La norma también actualiza las retribuciones, garantiza complementos en situaciones como incapacidad temporal o nacimiento y cuidado de menor, e introduce evaluaciones bienales de riesgos psicosociales para proteger la salud de los residentes.
Por Alfredo Calcedo 3 de julio de 2026
La noticia recoge la reclamación de un trabajador guipuzcoano que solicitó a la Seguridad Social una incapacidad permanente tras romper con su pareja que le provocó un trastorno adaptativo mixto con ansiedad y depresión. El hombre, técnico comercial durante más de veinte años, alegaba que la situación le generaba tristeza, rabia y frustración, afectando a su concentración, organización y capacidad para afrontar las exigencias de su profesión. Tras ser despedido por ineptitud sobrevenida en mayo de 2025, pidió una pensión calculada sobre una base reguladora de 3.673 euros mensuales. Sin embargo, tanto el INSS como los tribunales rechazaron su petición. El TSJ del País Vasco entendió que, aunque existía malestar psicológico, no se habían visto afectadas sus capacidades superiores, cognitivas o volitivas. La sentencia recuerda que para reconocer una incapacidad permanente no basta el sufrimiento ni el diagnóstico, sino una limitación laboral objetiva, grave y duradera. ( diariovasco y larazon.es)
Por Alfredo Calcedo 3 de julio de 2026
El estudio analiza la posible relación entre las conmociones cerebrales documentadas y los arrestos policiales en jugadores de fútbol americano. Parte de una premisa conocida: las lesiones en la cabeza pueden afectar a la regulación neuroconductual y asociarse con mayor impulsividad o agresividad. Para explorarlo, los autores utilizaron datos públicos de 6.201 jugadores que disputaron al menos un partido entre 2010 y 2020, cruzando las conmociones registradas en ese periodo con arrestos ocurridos entre 2010 y 2024. En los análisis iniciales, los jugadores con antecedentes documentados de conmoción cerebral presentaban más probabilidades de haber sido arrestados que quienes no tenían ese historial. En el caso de arrestos violentos, la tendencia fue similar, aunque sin alcanzar significación estadística. Los autores subrayan que se trata de una evidencia preliminar y la asociación no permite establecer causalidad. Aun así, los resultados justifican seguir investigando esta relación. Comentado en PsyPost