La memoria no está sólo en el cerebro

20 de noviembre de 2024

El aprendizaje y la memoria son funciones asociadas únicamente con el cerebro y las células cerebrales, sin embargo, este estudio publicado en Nature Communications muestra que otras células del cuerpo también pueden aprender y formar recuerdos.

La investigación se centró en determinar si células no cerebrales tenían memoria tomando prestado una propiedad neurológica establecida desde hace mucho tiempo, el efecto espaciado, que muestra que tendemos a retener mejor la información cuando se estudia en intervalos espaciados en lugar de en una única sesión intensiva, lo que se conoce como empollar para un examen.

En la investigación, los científicos replicaron el aprendizaje a lo largo del tiempo estudiando dos tipos de células humanas no cerebrales en un laboratorio (una de tejido nervioso y otra de tejido renal) y exponiéndolas a diferentes patrones de señales químicas, de la misma manera que las células cerebrales se exponen a patrones de neurotransmisores cuando aprendemos información nueva.

Expusieron a estas células no cerebrales a pulsos espaciados de señales químicas y analizaron su respuesta, encontrando que, al igual que las neuronas, estas células podían "recordar" y responder de forma diferente cuando los estímulos se aplicaban de manera intermitente en vez de continua. Las células no cerebrales activaron un "gen de la memoria", el mismo gen que activan las células cerebrales cuando detectan un patrón en la información y reestructuran sus conexiones para formar recuerdos.

Comentado en National Geographic

Por Alfredo Calcedo 3 de febrero de 2026
El artículo presenta un marco de recomendaciones clínicas para la introducción segura y efectiva del anticuerpo monoclonal lecanemab en la práctica asistencia l británica, tras su aprobación regulatoria en agosto de 2024 para el tratamiento de deterioro cognitivo leve (MCI) y demencia leve por enfermedad de Alzheimer (EA) en adultos que son no portadores o heterocigotos para el gen APOE4. Lecanemab es un anticuerpo monoclonal antiamiloide de inmunoglobulina gamma 1 humanizado, dirigido a formas agregadas de β-amiloide, especialmente protofibrilos, que se ha demostrado que reduce moderadamente la progresión clínica y la carga amiloide cerebral en ensayos controlados. Sin embargo, su implementación clínica conlleva desafíos significativos debido a efectos adversos potenciales, tales como anomalías relacionadas con la imagen amiloide (ARIA) y reacciones asociadas a la infusión (IRRs), que requieren una monitorización cuidadosa. Las recomendaciones surgieron de un consenso entre neurólogos, psiquiatras y geriatras del Reino Unido, integrando además aportes de atención primaria, farmacia y radiología. El documento enfatiza un enfoque progresivo y prudente, inicialmente en entornos especializados, debido a que los criterios de inclusión utilizados en los ensayos clínicos no pueden extrapolarse sin adaptación directa a la práctica habitual. El texto detalla criterios de elegibilidad basados en evidencia empírica: diagnóstico clínico de MCI o demencia leve por EA confirmado por biomarcadores de amiloide (PET o análisis de LCR), estado cognitivo compatible con estas fases y ausencia de comorbilidades que contraindiquen el tratamiento. Se recomienda que la evaluación inicial se realice en atención primaria con exclusión de causas reversibles de deterioro cognitivo, seguida de confirmación en servicios de memoria especializados y una decisión colegiada de un equipo multidisciplinar. La administración de lecanemab se realiza mediante infusiones intravenosas cada dos semanas con evaluación por resonancia magnética (IRM) antes de dosis clave para detectar anomalías en las imágenes relacionadas con amiloide (ARIA). El manejo de eventos adversos y la interpretación de imágenes requieren profesionales entrenados y protocolos bien definidos, subrayando la importancia de coordinación entre neuroradiólogos, servicios de urgencias y clínicos. El documento aborda también consideraciones prácticas, como la necesidad de alertar otros servicios sobre el historial de tratamiento de los pacientes, así como estrategias para integración de terapias en estructuras asistenciales existentes. Aunque se reconoce la falta de financiación pública en el NHS, se resalta la oportunidad que representa lecanemab para mejorar los servicios de demencia en general.
Por Alfredo Calcedo 3 de febrero de 2026
Entre los años 2017 y mayo de 2022, indica la resolución judicial, el trabajador accedió de forma reiterada y sin justificación asistencial a datos médicos y de salud correspondientes a cuatro familiares de su esposa: su cuñado, la esposa de éste y los dos hijos del matrimonio. Dichos accesos se produjeron sin el conocimiento ni la autorización de los afectados, con quienes, además, el acusado había roto relaciones familiares desde el año 2017, señala la sentencia.
Por Alfredo Calcedo 3 de febrero de 2026
Este artículo publicado en Psychiatric Times, aborda uno de los problemas dentro del ámbito de la salud mental contemporánea: la violencia sistemática que enfrentan los profesionales en las unidades de hospitalización psiquiátrica . El autor desmantela la narrativa institucional que clasifica estas agresiones como un riesgo inherente e inevitable de la profesión, argumentando que tal perspectiva es el resultado de un descuido sistémico y una complacencia cultural alarmante. Según la Oficina de Estadísticas Laborales de EE. UU., los trabajadores de la salud y la asistencia social tienen cinco veces más probabilidades de sufrir lesiones por violencia laboral que el resto de los trabajadores La psiquiatría hospitalaria se ocupa de individuos en su etapa más grave, donde la agudeza y la imprevisibilidad definen el trabajo.El texto subraya que la mayor dificultad de este trabajo no radica en la complejidad clínica o el papeleo, sino en la exposición crónica a la violencia, la cual ha sido normalizada en la cultura institucional como “vocación de servicio”. El artículo denuncia la idea de que reportar las agresiones es inútil o que podría acarrear represalias. Hay una cultura del silencio que no solo perpetúa el riesgo físico, sino que erosiona la salud mental del clínico, llevándolo al agotamiento (burnout) y, eventualmente, al abandono de la práctica. El autor enfatiza que cuando el sistema falla en proteger a sus trabajadores, los pacientes también pierden, ya que la calidad del cuidado disminuye drásticamente en entornos dominados por el miedo. La conclusión es que la violencia en psiquiatría no es "parte del trabajo"; es el síntoma de un fallo de liderazgo y una negligencia estructural que debe ser confrontada de inmediato para rescatar la dignidad y la seguridad tanto de quienes brindan el cuidado como de quienes lo reciben.