La violencia en psiquiatría y la necesidad de no normalizarla como parte del trabajo clínico.
Este artículo publicado en Psychiatric Times, aborda uno de los problemas dentro del ámbito de la salud mental contemporánea: la violencia sistemática que enfrentan los profesionales en las unidades de hospitalización psiquiátrica. El autor desmantela la narrativa institucional que clasifica estas agresiones como un riesgo inherente e inevitable de la profesión, argumentando que tal perspectiva es el resultado de un descuido sistémico y una complacencia cultural alarmante.
Según la Oficina de Estadísticas Laborales de EE. UU., los trabajadores de la salud y la asistencia social tienen cinco veces más probabilidades de sufrir lesiones por violencia laboral que el resto de los trabajadores
La psiquiatría hospitalaria se ocupa de individuos en su etapa más grave, donde la agudeza y la imprevisibilidad definen el trabajo.El texto subraya que la mayor dificultad de este trabajo no radica en la complejidad clínica o el papeleo, sino en la exposición crónica a la violencia, la cual ha sido normalizada en la cultura institucional como “vocación de servicio”.
El artículo denuncia la idea de que reportar las agresiones es inútil o que podría acarrear represalias.
Hay una cultura del silencio que no solo perpetúa el riesgo físico, sino que erosiona la salud mental del clínico, llevándolo al agotamiento (burnout) y, eventualmente, al abandono de la práctica. El autor enfatiza que cuando el sistema falla en proteger a sus trabajadores, los pacientes también pierden, ya que la calidad del cuidado disminuye drásticamente en entornos dominados por el miedo.
La conclusión es que la violencia en psiquiatría no es "parte del trabajo"; es el síntoma de un fallo de liderazgo y una negligencia estructural que debe ser confrontada de inmediato para rescatar la dignidad y la seguridad tanto de quienes brindan el cuidado como de quienes lo reciben.





