“Las personas que sobreviven al cáncer tienen menos probabilidades de desarrollar Alzheimer; esta podría ser la razón”

10 de febrero de 2026

Diversos estudios poblacionales han señalado que quienes sobreviven a un cáncer presentan una menor probabilidad de desarrollar Alzheimer, y que, de forma inversa, las personas con Alzheimer tienen menos riesgo de padecer cáncer. Hasta fechas recientes, esta relación inversa carecía de una explicación biológica convincente.

El artículo presenta resultados de un estudio experimental en modelos animales que aporta una hipótesis para este fenómeno. En ratones genéticamente modificados para desarrollar placas amiloides —una de las características patológicas centrales del Alzheimer—, la implantación de tumores humanos de pulmón, próstata y colon detuvo la acumulación habitual de dichas placas en el cerebro. En algunos casos, esta reducción se acompañó de mejoras en el rendimiento de pruebas de memoria, lo que sugiere un efecto funcional y no meramente histológico.

El mecanismo propuesto se centra en la proteína cistatina C, liberada por los tumores al torrente sanguíneo. Según el estudio, esta proteína sería capaz de atravesar la barrera hematoencefálica y unirse a pequeños agregados de beta-amiloide en el cerebro. Al hacerlo, marcaría estos agregados para su eliminación por las microglías, las células inmunitarias residentes del sistema nervioso central. La activación del receptor Trem2 en estas células parece desempeñar un papel clave, al potenciar un estado microglial más eficiente en la limpieza de placas.

El artículo subraya que este hallazgo no implica que el cáncer sea beneficioso, sino que ilustra los compromisos biológicos que caracterizan a los sistemas vivos: procesos perjudiciales en un contexto pueden tener efectos inesperadamente protectores en otro. Finalmente, se advierte que los resultados proceden de modelos en ratones y que su extrapolación a humanos requiere cautela. No obstante, el trabajo abre una vía prometedora para el desarrollo de nuevas estrategias terapéuticas contra el Alzheimer, inspiradas en los mecanismos moleculares activados por ciertos tumores.


Por Alfredo Calcedo 12 de mayo de 2026
El artículo reflexiona sobre un problema cada vez más frecuente: cuando un sistema de inteligencia artificial causa un daño, ¿quién debe responder? El derecho clásico estaba pensado para un mundo sencillo, donde una persona tomaba decisiones y, si se equivocaba, asumía las consecuencias. Con la llegada de la IA, sobre todo la más autónoma, ese esquema empieza a fallar. Aunque solemos decir “se ha equivocado la IA”, en realidad la IA no es un sujeto jurídico: no puede ser demandada ni tiene responsabilidad propia. Detrás de cada sistema hay muchos actores —desarrolladores, proveedores, empresas que lo integran y usuarios profesionales— y resulta difícil señalar a uno solo cuando ocurre un perjuicio, especialmente si no hay una culpa clara. La Unión Europea es consciente del problema e intenta adaptarse a esta nueva realidad mediante normas como el AI Act y futuras directivas sobre responsabilidad. Estas medidas buscan facilitar que las víctimas puedan reclamar daños, obligando a las empresas a documentar cómo funcionan sus sistemas y a demostrar que actuaron con diligencia Uno de los puntos centrales es que las empresas ya no pueden escudarse diciendo que “la IA se equivocó”. Si una compañía utiliza inteligencia artificial para contratar personal, conceder créditos o tomar decisiones médicas, también asume responsabilidad sobre sus resultados. El artículo concluye que el derecho está cambiando: ya no importa solo quién tuvo la culpa directa, sino quién controlaba el sistema, obtenía beneficios de él y estaba en posición de evitar el daño.
Por Alfredo Calcedo 12 de mayo de 2026
Aunque las explicaciones psicosociales siguen siendo comunes, muchas personas creen que la depresión se debe a un mecanismo biológico. Estas creencias se asocian con un mayor tiempo de uso de antidepresivos, una mayor convicción de la necesidad de medicación y una menor probabilidad de que las personas intenten interrumpir su tratamiento farmacológico. Por lo tanto, informar a las personas de que no se ha demostrado que la depresión sea causada por mecanismos biológicos específicos podría reducir la percepción de la necesidad de medicación y ayudar a quienes ya no la necesitan a suspenderla con éxito. Se requiere más investigación para explorar los efectos de estas intervenciones. Journal of Affective Disorders Comentado en PsyPost
Por Alfredo Calcedo 12 de mayo de 2026
El Observatorio Aragonés de la Soledad (OAS) ha presentado la guía “Mirando la soledad” , con el objetivo de favorecer la detección temprana de situaciones de soledad no deseada y reforzar la red comunitaria de apoyo de las personas mayores que la sufren La guía está concebida como una herramienta orientada a facilitar la creación de una red comunitaria de agentes significativos o “radares” de proximidad, especialmente vinculados al territorio, como personal farmacéutico, bibliotecario, vecindario y otros recursos comunitarios. La guía está dirigida principalmente a entidades sociales interesadas en poner en marcha esta red de radares, ya que dichas entidades constituyen el canal más adecuado para su implementación y para abordar de manera eficaz los objetivos planteados. Comentado en Geriatricarea