Los márgenes de la psiquiatría: Cómo comprender un mundo donde la mayoría de los diagnósticos psiquiátricos son falsos.

16 de abril de 2026

El autor de este artículo parte de una idea provocadora: ¿qué pasaría si la mayoría de los diagnósticos psiquiátricos fueran incorrectos? A primera vista, uno imaginaría un sistema caótico, lleno de tratamientos inadecuados y pacientes perjudicados. Sin embargo, la realidad no parece tan desastrosa, y esa paradoja es el punto de partida de la reflexión.

El texto sugiere que esto ocurre porque los diagnósticos psiquiátricos, en la práctica clínica, no son tan determinantes como se suele pensar. Aunque se presentan como categorías precisas —como depresión, ansiedad o esquizofrenia—, en realidad los tratamientos no dependen estrictamente de esas etiquetas. Medicamentos como los antidepresivos o terapias como la cognitivo-conductual se aplican a un amplio rango de síntomas, más que a diagnósticos específicos.

Así, el foco real del tratamiento no está en el nombre del trastorno, sino en las experiencias y síntomas concretos del paciente. Desde esta perspectiva, que un diagnóstico sea “incorrecto” pierde parte de su importancia. Lo relevante es comprender qué está viviendo la persona y cómo ayudarla a manejarlo, independientemente de cómo se clasifique su situación.

El artículo también invita a cuestionar qué significa exactamente que un diagnóstico sea “falso”. En psiquiatría, las categorías no funcionan como en otras áreas de la medicina, donde existen marcadores biológicos claros. Más bien, son construcciones útiles pero imperfectas, que intentan organizar experiencias humanas complejas.

En definitiva, el texto propone una mirada más flexible: los diagnósticos pueden ser herramientas prácticas, pero no deben confundirse con verdades absolutas. Comprender el sufrimiento humano requiere ir más allá de las etiquetas y centrarse en la vivencia individual. De este modo, la psiquiatría puede seguir funcionando razonablemente bien, incluso si sus categorías son, en muchos casos, inexactas.

Por Alfredo Calcedo 15 de julio de 2026
Artículo de opinión que cuestiona la existencia de una verdadera “epidemia de autismo”. Aunque los diagnósticos han aumentado de forma muy notable durante las últimas décadas (aumento de casi cinco veces en la prevalencia del autismo entre 2000 y 2022, de 67 a 322 casos por cada 10.000 niños), el autor sostiene que este crecimiento no demuestra necesariamente que haya más niños con autismo grave. Podría explicarse, sobre todo, por la ampliación de los criterios diagnósticos y por una mayor identificación de casos leves. Los datos analizados muestran que, entre 2000 y 2016, aumentaron especialmente los diagnósticos en niños sin deterioro funcional significativo. En cambio, los casos moderados o graves disminuyeron durante ese mismo periodo. Esto hace improbable que el incremento global responda a una nueva causa ambiental, ya que, en ese caso, cabría esperar un aumento en todos los niveles de gravedad. El texto también critica que algunas investigaciones utilicen cuestionarios respondidos por los padres como sustitutos de una evaluación clínica completa. Rasgos como preferir estar solo, tener dificultades para hacer amigos o ser considerado “raro” pueden relacionarse con el autismo, pero no constituyen por sí mismos un diagnóstico. Según el autor, la aparente epidemia refleja una tendencia cultural e institucional hacia el sobrediagnóstico de dificultades infantiles comunes. Por ello, propone evitar discursos alarmistas, utilizar criterios psiquiátricos más consistentes y concentrar los recursos sanitarios en problemas de salud claramente demostrados. ( humanprogress.org )
Por Alfredo Calcedo 15 de julio de 2026
El Tribunal Supremo ha declarado ilegal que una empresa reduzca los incentivos económicos de sus trabajadores por ausencias relacionadas con una enfermedad o con el cuidado de familiares. El caso analizado afectaba a un sistema de retribución variable que premiaba la asistencia al trabajo y descontaba determinadas faltas justificadas. El tribunal reconoce que las empresas pueden adoptar medidas para combatir el absentismo, pero advierte de que no pueden hacerlo vulnerando los derechos fundamentales. Penalizar económicamente las bajas médicas supone tratar peor a quienes se ausentan por razones de salud y puede constituir una discriminación por enfermedad. Además, descontar los permisos destinados al cuidado de hijos o familiares puede provocar una discriminación indirecta hacia las mujeres, ya que siguen asumiendo mayoritariamente estas responsabilidades. Por ello, el Supremo considera que los sistemas de incentivos deben excluir del cómputo estas ausencias protegidas y respetar las leyes sobre igualdad de trato y conciliación familiar. La resolución corresponde a la Sentencia del Tribunal Supremo 522/2026, de 29 de mayo. ( abogadostameram.es )
Por Alfredo Calcedo 15 de julio de 2026
Según ha informado la subdelegación del Gobierno en Sevilla, un joven de 26 años, con graves trastornos psiquiátricos, ha matado en la madrugada de este lunes a sus dos compañeros de celda , en un caso por asfixia y en el otro a golpes. El hombre era un preso preventivo que había sido acusado previamente de un intento de homicidio. El sindicato ACAIP-UGT ha subrayado la profesionalidad demostrada por los funcionarios que intervinieron en una situación de enorme impacto emocional y denuncia que existe un déficit de personal sanitario penitenciario, con más del 75% de las plazas médicas vacantes y apenas 129 médicos para atender a más de 50.000 internos en toda España. ( El Mundo )