¿Podemos predecir la violencia de género? Una nueva investigación sugiere que no.

3 de marzo de 2026

La prevención del homicidio en el ámbito doméstico se ha erigido históricamente sobre la premisa de que es posible identificar señales de alerta inequívocas antes de que ocurra una tragedia. Sin embargo, una investigación reciente de la Universidad de Swinburne desafía esta idea, sugiriendo que la capacidad de los sistemas actuales para predecir con exactitud estos eventos letales es, en la práctica, inexistente. A través del análisis de casi 40.000 informes de violencia familiar registrados por la Policía de Victoria (Australia), el estudio arroja una conclusión inquietante: el homicidio es un evento tan estadísticamente infrecuente que los modelos de riesgo actuales resultan ineficaces para señalar quién se convertirá en perpetrador o víctima.

Desde una perspectiva académica, el fenómeno se describe como el problema de la "baja tasa base". El estudio revela que más del 99% de las personas que presentan múltiples factores de riesgo —aquellos indicadores que los protocolos policiales y las agencias de servicios sociales utilizan para priorizar casos "de alto riesgo"— nunca llegan a cometer un homicidio. Esta desconexión entre los factores de riesgo conocidos (como el control coercitivo, el historial de violencia o el desempleo) y el desenlace fatal complica la gestión de recursos. Si bien estos indicadores son útiles para identificar situaciones de abuso grave que requieren intervención, carecen de la especificidad necesaria para funcionar como herramientas de predicción de muerte.

La narrativa del estudio subraya una paradoja institucional: aunque el gobierno australiano y diversas organizaciones internacionales han fijado objetivos ambiciosos para reducir los feminicidios y homicidios familiares, las herramientas técnicas disponibles no están diseñadas para la prevención letal individualizada, sino para la gestión general del daño. La investigación advierte que confiar ciegamente en las evaluaciones de riesgo para "predecir" la muerte puede generar una falsa sensación de seguridad o, por el contrario, una saturación del sistema con falsos positivos que impide atender casos donde el peligro es inminente pero no se ajusta al perfil estándar.

En conclusión, el artículo sostiene que, si bien la reducción de la violencia es un imperativo ético y social, debemos reconocer las limitaciones de la ciencia forense y psicológica actual.

La evidencia sugiere que, si bien la predicción del homicidio doméstico no es posible, la prevención sí lo es. La mejor manera de avanzar es no crear la falsa expectativa de que algún día sabremos quién matará. En cambio, la estrategia debe evolucionar desde la búsqueda de una "fórmula predictiva" hacia un fortalecimiento sistémico de la protección de las víctimas, entendiendo que el riesgo cero es inalcanzable mediante algoritmos o protocolos de evaluación estáticos.

Por Alfredo Calcedo 17 de julio de 2026
La decisión del Gobierno de retirar a Antonio Vallejo-Nájera la Gran Cruz de la Sanidad ha reabierto el debate sobre una de las etapas más oscuras de la psiquiatría española. Médico militar, catedrático y figura influyente del franquismo, Vallejo-Nájera puso su prestigio científico al servicio de una ideología que presentaba al adversario político como un ser biológica y moralmente inferior. En sus obras defendió una eugenesia basada en la “Hispanidad” y consideró que las ideas democráticas y marxistas contaminaban la supuesta pureza de la raza. Durante la Guerra Civil dirigió investigaciones con prisioneros republicanos para buscar las llamadas “raíces biopsíquicas del marxismo” y demostrar que sus seguidores eran enfermos mentales. Estos estudios, realizados en cárceles y campos de concentración, pretendían ofrecer una justificación científica a la represión. Su pensamiento tuvo además un marcado componente misógino. Atribuyó la participación política de las mujeres republicanas a desequilibrios mentales, debilidad psicológica y desviaciones sexuales, llegando a calificarlas como “revolucionarias natas”. Sus teorías también contribuyeron a legitimar la separación de los hijos de las presas republicanas. Así, la psiquiatría fue utilizada para transformar al vencido como enfermo, justificar su exclusión y presentar la represión franquista como una supuesta regeneración nacional. ( redaccionmedica.com )
Por Alfredo Calcedo 17 de julio de 2026
El uso de la contención mecánica en los hospitales psiquiátricos podría aumentar a corto plazo el riesgo de tromboembolismo venoso, que incluye la trombosis venosa profunda y la embolia pulmonar. Para estudiar esta relación, los investigadores analizaron los registros de todos los hospitales psiquiátricos de Dinamarca entre 2000 y 2022. El estudio incluyó a 24.423 pacientes adultos sometidos a contención mecánica o química. Durante los 30 días posteriores, se produjeron 3,5 casos de tromboembolismo por cada 1.000 pacientes sometidos a contención mecánica, frente a 1,7 casos por cada 1.000 entre quienes recibieron contención química. Esto supone aproximadamente el doble de riesgo, aunque la diferencia absoluta fue pequeña: se estimó un episodio adicional por cada 548 pacientes inmovilizados mecánicamente. Un segundo análisis comparó distintos periodos de riesgo dentro de los mismos pacientes. En los 14 días posteriores a la contención mecánica, la tasa de tromboembolismo fue unas cuatro veces y media superior a la observada durante los periodos de referencia. Conclusiones: La sujeción mecánica se asoció con un mayor riesgo de tromboembolismo venoso (TEV). Si bien el riesgo absoluto fue bajo, estos hallazgos resaltan la importancia de las estrategias preventivas para reducir el riesgo de TEV en pacientes expuestos a sujeción mecánica. ( BMJ) Editorial relacionada : El riesgo de tromboembolismo venoso tras la contención química parece similar al de otros pacientes hospitalizados, mientras que la contención mecánica podría elevarlo aún más. Aunque esta última se reserva como medida de seguridad excepcional, faltan pruebas sólidas de que produzca beneficios clínicos. Por ello, resulta prioritario reducir su uso y evaluar alternativas, vigilando que no desplacen el riesgo hacia la contención química. También se necesitan mejores métodos de prevención y tromboprofilaxis adaptados a los pacientes psiquiátricos.
Por Alfredo Calcedo 17 de julio de 2026
La hija de una mujer de 72 años ha presentado una reclamación contra el Hospital de Fuenlabrada después de que, según denuncia, una psiquiatra planteara a su madre la posibilidad de solicitar la eutanasia. La paciente, con una discapacidad reconocida del 92%, había ingresado tras varios intentos de suicidio y atravesaba una situación de intenso sufrimiento psíquico. La familia considera que mencionar la eutanasia en ese contexto fue inadecuado. La hija sostiene que su madre acudió al hospital para recuperar las ganas de vivir, no para conocer una vía legal para morir. Tras pedir explicaciones, la psiquiatra habría defendido que se trataba de una alternativa reconocida como derecho, postura que también habría respaldado el responsable del servicio. La reclamación solicita investigar tanto esta actuación como la atención psiquiátrica recibida durante años. El hospital, por su parte, niega que se ofreciera la eutanasia en los términos descritos y afirma que únicamente fue mencionada dentro de una intervención terapéutica destinada a reducir riesgos y garantizar la seguridad de la paciente. ( El Mundo )