¿Por qué las mujeres desean menos sexo que los hombres?
A lo largo del tiempo, la idea de que las mujeres desean menos sexo que los hombres ha circulado como una verdad casi natural, atribuida a hormonas, biología o instinto. Sin embargo, el nuevo trabajo de un grupo de investigadores de la Universidad de Toronto Mississauga propone un giro profundo a esta historia. Según esta revisión de más de 300 estudios, la llamada “brecha de libido” no nace del cuerpo, sino de la experiencia.
El equipo se adentra especialmente en la etapa de los 17 a 18 años, un momento vital marcado por primeros amores, primeras relaciones sexuales y una gran plasticidad cerebral. Es en esa fase temprana donde, según sus hallazgos, se siembran las asociaciones duraderas que moldearán el deseo adulto.
El estudio describe cómo las mujeres jóvenes tienen más probabilidades de experimentar una serie de vivencias negativas durante su primera relación sexual. En comparación con los hombres, las mujeres tienden a describir sus primeros encuentros sexuales como dolorosos en lugar de placenteros y a sentirse inseguras con respecto a su cuerpo. También tienen más probabilidades de sufrir consecuencias sociales, como la pérdida de amistades.
Además, las mujeres se enfrentan a mayores riesgos físicos durante el inicio de su actividad sexual, como infecciones de transmisión sexual, embarazo, aborto espontáneo y complicaciones obstétricas. En conjunto, los investigadores describen estas presiones superpuestas como una "tormenta perfecta" que puede influir en cómo algunas mujeres asocian el sexo con incomodidad, ansiedad o riesgo, en lugar de placer.
El estudio sostiene que estas experiencias iniciales, más que la biología, podrían explicar por qué alrededor del 55 % de las mujeres refieren dificultades con el deseo sexual en la adultez.
Así, los autores plantean una invitación a replantear el problema: en lugar de medicalizar el bajo deseo femenino, proponen verlo como una cuestión de desarrollo y educación sexual, donde intervenciones tempranas podrían transformar, a la larga, la forma en que las mujeres viven su propia sexualidad.
Comentado en Newsweek





