¿Por qué las mujeres desean menos sexo que los hombres?

31 de marzo de 2026

A lo largo del tiempo, la idea de que las mujeres desean menos sexo que los hombres ha circulado como una verdad casi natural, atribuida a hormonas, biología o instinto. Sin embargo, el nuevo trabajo de un grupo de investigadores de la Universidad de Toronto Mississauga propone un giro profundo a esta historia. Según esta revisión de más de 300 estudios, la llamada “brecha de libido” no nace del cuerpo, sino de la experiencia.

El equipo se adentra especialmente en la etapa de los 17 a 18 años, un momento vital marcado por primeros amores, primeras relaciones sexuales y una gran plasticidad cerebral. Es en esa fase temprana donde, según sus hallazgos, se siembran las asociaciones duraderas que moldearán el deseo adulto.

El estudio describe cómo las mujeres jóvenes tienen más probabilidades de experimentar una serie de vivencias negativas durante su primera relación sexual. En comparación con los hombres, las mujeres tienden a describir sus primeros encuentros sexuales como dolorosos en lugar de placenteros y a sentirse inseguras con respecto a su cuerpo. También tienen más probabilidades de sufrir consecuencias sociales, como la pérdida de amistades.

Además, las mujeres se enfrentan a mayores riesgos físicos durante el inicio de su actividad sexual, como infecciones de transmisión sexual, embarazo, aborto espontáneo y complicaciones obstétricas. En conjunto, los investigadores describen estas presiones superpuestas como una "tormenta perfecta" que puede influir en cómo algunas mujeres asocian el sexo con incomodidad, ansiedad o riesgo, en lugar de placer.

El estudio sostiene que estas experiencias iniciales, más que la biología, podrían explicar por qué alrededor del 55 % de las mujeres refieren dificultades con el deseo sexual en la adultez.

Así, los autores plantean una invitación a replantear el problema: en lugar de medicalizar el bajo deseo femenino, proponen verlo como una cuestión de desarrollo y educación sexual, donde intervenciones tempranas podrían transformar, a la larga, la forma en que las mujeres viven su propia sexualidad.

Comentado en Newsweek

Por Alfredo Calcedo 15 de mayo de 2026
Revisión sobre la situación actual del autismo de alto funcionamiento (antiguamente síndrome de Asperger). Con la publicación de la quinta edición del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5) en 2013, la prevalencia del autismo en Estados Unidos casi se duplicó, superando el 2 % de la población. Al reformular el diagnóstico, el DSM-5 unificó cuatro diagnósticos en uno solo: el trastorno del espectro autista. Estos cuatro diagnósticos compartían déficits en dos áreas principales: comportamientos o intereses restringidos y repetitivos, y dificultades en la comunicación social. Tres de ellos eran formas graves fácilmente reconocibles en la infancia. El cuarto, responsable de la mayor parte del aumento de la prevalencia, era el síndrome de Asperger o autismo de alto funcionamiento, que con frecuencia no se diagnostica hasta la edad adulta. Estos pacientes suelen tener un lenguaje fluido, una capacidad intelectual intacta y estrategias compensatorias muy desarrolladas, como el enmascaramiento social. El diagnóstico en la edad adulta se manifiesta en dificultades para mantener el empleo o las amistades, tanto platónicas como íntimas. Recibir un diagnóstico de TEA puede resultar terapéutico al ofrecer a los pacientes una explicación de su "diferencia" y una forma de contextualizar los desafíos sociales y conductuales que enfrentan. Maximizar la previsibilidad y la repetición, y minimizar la estimulación sensorial innecesaria en entornos educativos y laborales, puede hacer que estos sean más tolerables. Abordar las enfermedades físicas y psiquiátricas comórbidas es fundamental. Para los pacientes con TEA de alto funcionamiento, los desafíos que pueden ser más incapacitantes están relacionados con las dificultades sociales. El objetivo no debe ser "curar" el TEA ni eliminar sus manifestaciones por completo, sino mitigar el estrés, la ansiedad y el deterioro resultante mediante adaptaciones que mejoren el funcionamiento, reduzcan el aislamiento social y fomenten relaciones íntimas satisfactorias cuando se desee y sea posible.
Por Alfredo Calcedo 15 de mayo de 2026
El artículo explora un efecto poco esperado del metilfenidato, un fármaco conocido sobre todo por utilizarse en el tratamiento del TDAH y por su uso como potenciador cognitivo. Los investigadores quisieron averiguar si este medicamento no solo mejora la atención y la concentración, sino si también influye en el comportamiento moral (honestidad). Para ello realizaron un experimento doble ciego en adultos sanos, comparando metilfenidato, atomoxetina y placebo. (Springer Nature Link) Los participantes realizaron una tarea sencilla en la que podían mentir para ganar más dinero sin riesgo de ser descubiertos. El resultado fue llamativo: quienes recibieron metilfenidato hicieron trampas con mucha menos frecuencia que los que tomaron placebo. La reducción de la deshonestidad fue notable y no pudo explicarse simplemente por mejoras en la atención, cambios de humor o mayor impulsividad controlada. En cambio, la atomoxetina, otro medicamento relacionado con la atención, no mostró el mismo efecto claro. El estudio también mostró que la mayoría de las personas no intuían este posible efecto “moral” del metilfenidato. Los autores plantean que ciertos fármacos usados para mejorar el rendimiento podrían influir también en decisiones éticas y sociales, algo que abre un debate interesante sobre sus consecuencias más allá de la concentración y la productividad.
Por Alfredo Calcedo 15 de mayo de 2026
La FDA ha aprobado una ampliación del uso de los comprimidos de liberación prolongada de Auvelity (bromhidrato de dextrometorfano y clorhidrato de bupropión) para el tratamiento de la agitación asociada a la demencia por enfermedad de Alzheimer en adultos. Este fármaco es el primer tratamiento aprobado por la FDA para esta afección que no es un antipsicótico. La FDA aprobó inicialmente Auvelity en 2022 para el tratamiento del trastorno depresivo mayor en adultos. ( U.S. Food and Drug Administration ) La aprobación ha sido recibida como un avance importante porque ofrece una alternativa distinta a los antipsicóticos tradicionales. Expertos y asociaciones de Alzheimer destacan que la agitación suele ser una de las situaciones más difíciles para las familias y cuidadores, y con frecuencia precipita el ingreso en residencias o unidades especializadas. ( Alzheimer’s Association )