Reintroducción de clozapina tras neutropenia

28 de abril de 2026

Estudio observacional con datos de Reino Unido e Irlanda que analiza qué ocurre cuando se vuelve a tratar con clozapina a pacientes que antes tuvieron un episodio de neutropenia.

Los resultados muestran que, aunque la clozapina suele suspenderse por seguridad ante la neutropenia, una parte relevante de los pacientes puede volver a recibirla sin presentar problemas graves. Solo una minoría tuvo un nuevo episodio de neutropenia en los primeros seis meses tras reiniciar el tratamiento. El riesgo de que la reexposición fracasara fue algo mayor en hombres, en personas de más edad y en quienes tenían cifras basales más altas de neutrófilos.

En resumen, la reintroducción de clozapina puede tener éxito en un grupo selecto de pacientes después de la interrupción obligatoria de la clozapina por sospecha de neutropenia inducida por clozapina. [thelancet.com]

Por Alfredo Calcedo 28 de abril de 2026
El artículo describe cómo el cannabis de alta potencia ha pasado de ser una sustancia marginal a convertirse en una práctica común, impulsada por la legalización, el mercado y productos con concentraciones de THC mucho mayores que en décadas pasadas. Pero mientras su uso se normaliza, también crecen las preocupaciones en psiquiatría. ( Psychiatric Times ) Lo que sí se sabe es que el consumo de cannabis se asocia a un mayor riesgo de psicosis, sobre todo en personas vulnerables y en quienes empiezan a usarlo en la adolescencia. En ansiedad y depresión los efectos son variables, y el riesgo de dependencia es real, especialmente con productos potentes. Sobre los efectos a largo plazo, no lo sabemos aún. La psiquiatría debe actuar en cuatro frentes: impulsar investigación sobre cannabis de alta potencia, participar de forma más activa en educación pública y políticas basadas en evidencia, capacitar clínicos para evaluar detalladamente su consumo y aplicar reducción de daños. Más que promover abstinencia, los pacientes lo que necesitan es información precisa sobre el riesgo, y eso comienza con psiquiatras que estén suficientemente capacitados para proporcionarla.
Por Alfredo Calcedo 28 de abril de 2026
El artículo plantea que lo que suele llamarse “suicidalidad” no debe entenderse solo como deseo de morir, sino como una forma extrema de expresar sufrimiento. ( Critical Psychiatry Network ) A través de una mirada crítica, propone que muchas ideas suicidas, gestos o intentos son, en realidad, maneras de comunicar dolor, desesperanza, conflicto o necesidad de ser escuchado. El texto también reflexiona sobre el peso de las palabras. Términos como “cometer suicidio” o “ser suicida” simplifican demasiado realidades complejas y cargan de culpa y confusión a quien sufre. Decir “soy suicida”, sostiene el autor, comunica poco por sí mismo, del mismo modo que decir “tengo hambre” no explica qué se necesita por ejemplo si vas a un restaurante. En vez de ver a la persona como alguien dominado por una patología, invita a entender que está tratando de decir algo cuando no encuentra otras palabras. Desde esta visión, la conducta suicida aparece como un mensaje dirigido a otros, aunque sea ambiguo, silencioso o desesperado. Puede hablar de relaciones rotas, de sentirse una carga, de pedir ayuda o de no encontrar salida. Finalmente, se plantea que la “suicidalidad” moderna ha surgido como una estrategia de comunicación en los sistemas de salud mental: al declararla, la persona obliga a otros a actuar. Esto crea tensiones, malentendidos y respuestas coercitivas, dificultando conversaciones honestas sobre el sentido de la vida, el sufrimiento y la autonomía personal.
Por Alfredo Calcedo 27 de abril de 2026
El artículo cuenta cómo varios psiquiatras transgénero deciden hablar con franqueza sobre sus vidas y su trabajo , siguiendo el ejemplo histórico de “Dr. Anonymous”, el psiquiatra que en los años setenta tuvo que ocultar su identidad para poder ser escuchado. Al igual que entonces, hoy muchos profesionales aún sienten miedo a las consecuencias de mostrarse tal como son. A través de testimonios personales, los autores describen experiencias de silencio, visibilidad y valentía dentro de la psiquiatría. Relatan cómo ser trans influye tanto en su vida profesional como en la relación con los pacientes, y cómo compartir esas vivencias ayuda a otros colegas a comprender mejor realidades que a menudo permanecen invisibles. El texto subraya que, aunque ha habido avances, persisten prejuicios y riesgos. Por eso, dar la palabra a estas voces se presenta como un acto de responsabilidad y de continuidad con una lucha histórica por la dignidad y el reconocimiento en la profesión psiquiátrica.