Relación entre actividades de ocio relacionadas con la música y el riesgo de demencia

18 de marzo de 2026

El objetivo de este estudio fue determinar si la participación en actividades musicales (escuchar música, tocar un instrumento o una combinación de ambos) se asocia con un menor riesgo de demencia.

Se trata de un estudio de cohorte con adultos australianos de 70 años o más, residentes en la comunidad, sin diagnóstico de demencia al momento de su reclutamiento y a partir del tercer año, se estudia el riesgo de demencia.

Los resultados indican que escuchar música o tocar un instrumento (a menudo/siempre) se asocian con un menor riesgo de demencia.

Comentado en Neuroscience News.

Por Alfredo Calcedo 17 de junio de 2026
Trabajar muchas horas no siempre significa ser adicto al trabajo. Existen momentos de gran exigencia profesional, proyectos complejos o responsabilidades que requieren un esfuerzo extraordinario. Sin embargo, el problema surge cuando el trabajo deja de ser una actividad importante y se convierte en una necesidad difícil de controlar, ocupando el centro de la vida de la persona. La adicción al trabajo suele manifestarse de forma gradual. Quien la padece permanece constantemente pendiente de sus tareas, prolonga voluntariamente la jornada laboral, responde correos o llamadas fuera de horario y experimenta incomodidad cuando se le sugiere descansar. Incluso durante vacaciones o periodos de baja médica puede sentir la necesidad de seguir conectado a sus obligaciones profesionales. Otra señal característica es la incapacidad para desconectar. El tiempo libre deja de disfrutarse y aparece una sensación de culpa, ansiedad o pérdida de tiempo cuando no se está trabajando. Las conversaciones giran cada vez más en torno al ámbito laboral, mientras que el ocio, la familia y las relaciones personales van quedando relegados. Esta dinámica suele acompañarse de una necesidad constante de reconocimiento y logro, así como del temor a cometer errores o no alcanzar las expectativas. Con el tiempo, pueden aparecer problemas de sueño, irritabilidad, agotamiento físico y emocional, e incluso una disminución del rendimiento. Por ello, los expertos recomiendan evaluar estas conductas mediante herramientas específicas y, cuando sea necesario, aprender a desarrollar una relación más equilibrada y saludable con el trabajo. ( Prevencionar )
Por Alfredo Calcedo 17 de junio de 2026
Los autores sostienen que el consumo de tabaco y nicotina entre los jóvenes no es un efecto inesperado, sino el resultado previsible de una estrategia cuidadosamente diseñada por la industria. Según el artículo, los productos actuales, especialmente los cigarrillos electrónicos, se desarrollan, comercializan y distribuyen para maximizar su atractivo, facilitar su acceso y fomentar la dependencia desde edades tempranas. El texto explica que la industria necesita captar nuevos consumidores para garantizar su continuidad a medida que disminuye el número de fumadores tradicionales. Para ello, incorpora sabores agradables, diseños llamativos, dispositivos fáciles de usar y formulaciones que suavizan la inhalación y permiten una rápida absorción de nicotina. Estas características hacen que la experimentación resulte más atractiva y aumentan el riesgo de desarrollar adicción. Los autores también critican los discursos que presentan estos productos como herramientas de reducción de daños, argumentando que desplazan la responsabilidad hacia las decisiones individuales y ocultan el papel de las estrategias comerciales en la creación y mantenimiento de la dependencia. En conjunto, el artículo plantea que la popularidad de los vapeadores entre adolescentes no puede entenderse como una simple elección personal. Más bien, refleja un sistema en el que el diseño del producto, el entorno de mercado y determinadas condiciones regulatorias actúan conjuntamente para favorecer el inicio y la persistencia del consumo de nicotina. Por ello, los autores reclaman políticas más estrictas y una mayor responsabilidad de la industria para proteger la salud de los jóvenes. ( PLOS )
Por Alfredo Calcedo 17 de junio de 2026
Una magistrada que arrastraba desde hacía años un cuadro ansioso-depresivo fue sancionada por el CGPJ con tres meses de suspensión debido a los retrasos y dificultades en el funcionamiento de su juzgado. Sin embargo, el Tribunal Constitucional (TC) ha considerado que esa decisión vulneró sus derechos fundamentales al no valorar adecuadamente el impacto de su enfermedad mental en su desempeño profesional. El tribunal subraya que las autoridades conocían la situación clínica de la jueza y que no podían ignorarla al imponer una sanción disciplinaria. El TC ha señalado que "no parece razonable" trasladar exclusivamente al trabajador la responsabilidad de "identificar, diagnosticar y comunicar una discapacidad", dado que los empleadores se sitúan en una "posición preferente" para "detectar situaciones de vulnerabilidad" porque tienen las "potestades organizativas", "los recursos económicos" y las "obligaciones de prevención correspondientes". Por ello, ha anulado la sanción y ha otorgado el amparo solicitado, destacando que la discapacidad psíquica no puede convertirse en un motivo de discriminación ni justificar una respuesta punitiva sin tener en cuenta las circunstancias personales y de salud de la afectada. ( noticias.juridicas.com )