Retorno al trabajo tras incapacidad médica laboral: qué es y qué no es
El artículo aborda la necesidad de redefinir las políticas y prácticas vinculadas a la reincorporación laboral después de una incapacidad. En su introducción, el texto critica la visión predominante que concibe el retorno al trabajo como un mero instrumento para reducir el absentismo, acortar las bajas o disminuir costes. Frente a esta mirada reduccionista, propone un modelo centrado en la reintegración saludable, la prevención de recaídas, la adaptación del puesto y la mejora de la motivación y satisfacción del trabajador. Las incapacidades prolongadas —advierte— conllevan no solo un impacto económico sobre empresas, sistemas productivos y protección social, sino también un alejamiento progresivo del entorno laboral, lo que dificulta un regreso estable y sostenible. Asimismo, el artículo destaca los cambios normativos recientes que evitan la automatización del despido tras una declaración de incapacidad, subrayando la necesidad de abordar también el retorno tras la incapacidad permanente.
El retorno al trabajo no es: una estrategia para rebajar el gasto en incapacidad temporal ni una herramienta para mejorar la productividad empresarial. Por el contrario, el retorno al trabajo sí es: una política de salud laboral, una medida de protección social, un mecanismo de rehabilitación y sanación, y un derecho a la plena integración del trabajador. Supone adaptar el trabajo a las nuevas condiciones de la persona, consolidar su recuperación funcional y valorar el papel modulador que el empleo ejerce sobre la salud y la calidad de vida. El retorno efectivo, concluye, no consiste en volver sin más, sino en hacerlo de manera saludable, eficaz y duradera, garantizando que el trabajo deje de ser causa de enfermedad para convertirse en un espacio de recuperación y estabilidad.





