Cibercondría: cuando ChatGPT se convierte en médico
El uso de herramientas de inteligencia artificial como ChatGPT en sustitución del médico plantea riesgos significativos, especialmente en personas con ansiedad por la salud. Según Josep Antoni Ramos Quiroga, vicepresidente de la Sociedad Española de Psiquiatría y Salud Mental, aunque la IA ofrece respuestas convincentes, carece de juicio clínico y de acceso a datos personales, lo que puede inducir a errores diagnósticos y decisiones terapéuticas inapropiadas, sobre todo en contextos donde el acceso a fármacos es más flexible. Incluso respuestas aparentemente tranquilizadoras pueden desencadenar un ciclo compulsivo de búsqueda de información, intensificando la ansiedad y la preocupación por enfermedades graves. A ello se suma la vulnerabilidad en términos de privacidad, dado el riesgo de uso fraudulento de datos sensibles.
Este fenómeno se vincula con la cibercondría, una variante de la hipocondría caracterizada por la búsqueda excesiva de información médica. Aunque cualquier persona puede consultar la IA por curiosidad, el perfil más susceptible corresponde a individuos con rasgos ansiosos, alto neuroticismo y necesidad de inmediatez en la obtención de diagnósticos. Son, en su mayoría, jóvenes nativos digitales habituados a resolver dudas en entornos virtuales.
El peligro central radica en sustituir la valoración clínica humana, insustituible por su capacidad de empatía, contextualización y examen físico. El diagnóstico de cibercondría se establece ante conductas compulsivas de búsqueda, angustia persistente y deterioro funcional en ámbitos laborales, familiares y sociales, acompañado de un patrón de salto entre síntomas. La detección precoz recae en médicos de Atención Primaria y pediatras, quienes deben identificar lenguaje médico inusual y listas de diagnósticos. La entrevista debe ser no enjuiciadora y coherente con las pruebas solicitadas, derivando al especialista en salud mental cuando sea necesario. El abordaje requiere un enfoque multidisciplinar, con la terapia cognitivo-conductual como pilar fundamental.





