¿Cómo ejecutar mejor las intervenciones medicas coactivas?

24 de junio de 2024

Este artículo, publicado en el Journal of Ethics de la American Medical Association, aborda la delicada cuestión de cómo los clínicos deben manejar situaciones en las que se requiere el uso de la fuerza para tratar a pacientes con una enfermedad mental aguda.

En resumen, el artículo aboga por un enfoque más allá de la mera minimización del daño, instando a los clínicos a considerar la compasión como un objetivo fundamental al tomar decisiones sobre el uso de la fuerza en el tratamiento de pacientes con una enfermedad mental aguda. Además, se destaca la importancia de preservar la capacidad terapéutica de la relación paciente-clínico al tratar a personas que incluso experimentan falta de capacidad de toma de decisiones.

En una intervención por la fuerza, lo primero es minimizar el riesgo de morbilidad o mortalidad a corto plazo y lo segundo a considerar es el daño potencial a largo plazo que se puede ocasionar a un paciente traumatizado durante una intervención realizada por la fuerza y las consecuencias a largo plazo para la confianza del paciente en los clínicos.

El artículo sostiene que basar la toma de decisiones de los clínicos durante las intervenciones coactivas únicamente en la minimización del daño es necesario pero insuficiente. Se propone que los clínicos fundamenten sus decisiones en la maximización de la compasión. Las experiencias de los pacientes podrían contribuir significativamente a cómo se defienden a sí mismos en el contexto de la atención forzada. Integrar la comprensión del contexto cultural de los pacientes en la prestación de atención puede guiar la comunicación y la toma de decisiones y potencialmente reducir o eliminar las objeciones al tratamiento. Intentar involucrar al paciente en el intercambio de decisiones es una característica clave de la compasión.

Por Alfredo Calcedo 13 de mayo de 2026
La Audiencia Provincial de Murcia ha confirmado la condena a una mujer que deberá indemnizar a su expareja con casi 13.000 euros después de que una prueba de ADN demostrara que él no era el padre biológico de la niña que había criado durante años como si fuera su hija. El hombre había asumido desde el nacimiento todos los deberes de la paternidad, pagando alimentos y gastos de guardería, convencido de que era el progenitor. Cuando descubrió la verdad en 2023, presentó una demanda para impugnar la filiación. Durante el proceso judicial, la mujer aceptó devolver cerca de 8.000 euros por los gastos económicos asumidos por el demandante, pero rechazó pagar daños morales alegando que desconocía quién era realmente el padre biológico. Sin embargo, los jueces consideraron que sí existieron dudas razonables sobre la paternidad y que la madre debió comunicarlas. El tribunal entendió que ocultar esa situación causó un importante perjuicio emocional y confirmó además una indemnización de 5.000 euros por daño moral. La sentencia también ordenó anular la filiación inscrita en el Registro Civil. ( economistjurist.es )
Por Alfredo Calcedo 13 de mayo de 2026
Parece razonable suponer que las personas con altos niveles de inteligencia son más conscientes de los factores de riesgo y, por lo tanto, eligen un estilo de vida más saludable. Pero ¿esta suposición es cierta? Para responder a esta pregunta y a partir de grandes bases de datos genéticos, este estudio observa cómo la inteligencia, estimada a través de marcadores genéticos, se relaciona con el consumo de alcohol, el tabaquismo y la actividad física. Los resultados dibujan un panorama mixto. Por un lado, una mayor inteligencia parece proteger frente a la dependencia del alcohol y los trastornos relacionados con su consumo. También se asocia con menos probabilidad de fumar y con una mayor facilidad para dejar el tabaco. Sin embargo, los hallazgos son inesperados en otro aspecto: las personas con mayor inteligencia tienden a caminar menos y a practicar con menor frecuencia actividad física moderada o intensa. Este resultado contradice la idea habitual de que la inteligencia siempre va de la mano de estilos de vida más activos. Los autores subrayan que la relación entre inteligencia y salud es compleja y no siempre lineal. Aunque la inteligencia puede favorecer decisiones más saludables en algunos ámbitos, no garantiza conductas positivas en todos. Además, reconocen limitaciones del estudio y la posibilidad de causalidad inversa, por lo que recomiendan interpretar los resultados con cautela y seguir investigando.
Por Alfredo Calcedo 13 de mayo de 2026
El artículo describe cómo hablar de “el sueldo de un médico” en España es casi imposible, porque no existe una nómina única ni homogénea. Preguntar cuánto gana un médico tiene muchas respuestas posibles, porque el salario final es la suma de muchos elementos que cambian según la persona y el territorio. Un estudio comparativo muestra que la nómina no se reduce al sueldo base y a los trienios por antigüedad, sino que se construye con una larga lista de complementos. Entre ellos están los ligados al puesto (destino, específico), la carrera profesional, la exclusividad, la residencia en territorios especiales y distintos acuerdos autonómicos. A esto se añaden las guardias, un factor clave que puede representar entre una quinta parte y más de una cuarta parte del salario total, y que introduce grandes diferencias entre profesionales con el mismo cargo. Dos médicos con funciones similares pueden cobrar cantidades muy distintas según dónde trabajen. Murcia y País Vasco son las comunidades que mejor pagan a sus médicos mientras que Asturias y la Comunidad Valenciana tienen las retribuciones mas bajas. También se señala que esta diversidad salarial genera malestar entre profesionales y dificulta comparar condiciones laborales entre territorios. Algunas autonomías intentan atraer médicos ofreciendo mejores incentivos, mientras otras quedan en desventaja. El resultado es un mapa retributivo muy desigual y difícil de entender incluso para los propios sanitarios. La conclusión es que el sistema retributivo es complejo, desigual entre comunidades y difícil de comparar: no solo importa cuánto se cobra, sino dónde y en qué condiciones se trabaja. (redaccionmedica.com )