¿Deberían los psiquiatras “asumir” y aceptar plenamente la obesidad como un trastorno basado en el cerebro?
Artículo de opinión que reflexiona sobre el papel que la psiquiatría debería asumir frente a la obesidad. El autor parte de la observación de que, aunque los psiquiatras tratan de manera habitual los factores emocionales, cognitivos y conductuales que contribuyen al aumento de peso —como los trastornos del estado de ánimo, el trauma, la impulsividad o los patrones disfuncionales de recompensa—, la psiquiatría rara vez se posiciona de manera formal en el tratamiento de la obesidad.
El texto sostiene que los avances en neurociencia refuerzan la idea de que la obesidad posee una base cerebral significativa. Estudios de neuroimagen han identificado alteraciones en circuitos relacionados con la regulación del apetito, la recompensa y el control inhibitorio, áreas que coinciden con dominios clásicos de la práctica psiquiátrica. Asimismo, factores como el estrés crónico, la adversidad temprana, la privación de sueño y ciertas psicopatologías influyen de forma decisiva en estos circuitos, configurando una vulnerabilidad bioconductual al aumento de peso y a la recaída.
Propone reformular el concepto de la obesidad como un trastorno con fundamentos neurobiológicos. Esta perspectiva no niega la responsabilidad personal ni los determinantes sociales y ambientales, sino que busca explicar por qué el mantenimiento de la pérdida de peso resulta tan difícil y por qué la recaída es frecuente. Desde esta óptica, la comprensión cerebral de la obesidad podría contribuir a reducir el estigma y la autoinculpación.
En conjunto, el artículo invita a la psiquiatría a participar de manera más intencional y reflexiva en el cuidado de la obesidad, sin reclamar exclusividad, pero sin permanecer al margen de un problema cada vez más centrado en el cerebro.





