Dejar de tomar antidepresivos: cuándo y cómo.

10 de junio de 2026

El artículo aborda una cuestión frecuente en la práctica clínica: cuándo y cómo suspender un tratamiento antidepresivo. Aunque estos fármacos son eficaces para muchas personas con depresión y trastornos de ansiedad, no siempre deben mantenerse de forma indefinida. La decisión de retirarlos depende de factores como el número de episodios previos, la gravedad de la enfermedad, el riesgo de recaída y las preferencias del paciente. 

Los autores subrayan que la suspensión no debe hacerse de forma brusca. Al reducir o interrumpir repentinamente un antidepresivo pueden aparecer síntomas de discontinuación, que incluyen mareos, insomnio, ansiedad, irritabilidad, náuseas, alteraciones sensoriales y una sensación similar a la gripe. Estos síntomas son más frecuentes con fármacos de vida media corta, como paroxetina o venlafaxina.

Aún no se conoce el método óptimo para la reducción gradual de antidepresivos. Este proceso generalmente implica disminuir la dosis en incrementos más pequeños a medida que se reduce. En pacientes con bajo riesgo de síntomas de abstinencia, las guías recomiendan reducciones de dosis del 25 al 50 % durante 2 a 6 semanas (por ejemplo, sertralina 100 mg reducida gradualmente a intervalos de 2 semanas hasta 50 mg, 25 mg y luego suspender). En pacientes con mayor riesgo de síntomas de abstinencia y en aquellos que han experimentado dificultades para suspender el tratamiento, pueden ser necesarias reducciones de dosis más pequeñas durante varias semanas o meses, hasta llegar a dosis muy bajas (por ejemplo, sertralina 1 mg); esto puede requerir la administración de "minidosis" líquidas o preparadas en farmacia. 

El texto insiste en la importancia de una reducción gradual de la dosis, adaptada a cada paciente. La retirada suele realizarse durante semanas o meses, con un seguimiento clínico estrecho para diferenciar los síntomas de abstinencia de una posible recaída depresiva. También recomienda informar previamente al paciente sobre lo que puede esperar durante el proceso, ya que el conocimiento de estos síntomas reduce la ansiedad y mejora la adherencia.

En definitiva, suspender un antidepresivo es una decisión que requiere planificación, prudencia y supervisión médica. Una retirada lenta y personalizada minimiza el malestar y favorece una transición segura hacia la discontinuación del tratamiento. (Australian Prescriber

Por Alfredo Calcedo 24 de julio de 2026
El Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud ha aprobado un nuevo Manual de Buenas Prácticas en Eutanasia para acelerar los casos urgentes y reducir las diferencias entre comunidades autónomas. La guía recomienda acortar el plazo habitual entre las dos solicitudes cuando exista riesgo inminente de muerte o pérdida de capacidad, siempre con justificación médica y sin eliminar las garantías legales. El manual refuerza además el papel de la enfermería, que acompañará al paciente durante todo el proceso, preparará el entorno y apoyará a familiares y cuidadores. También impulsa unidades administrativas de apoyo para coordinar a los profesionales y homogeneizar la prestación en todo el país. Entre otras novedades, permite aplazar la eutanasia hasta seis meses, suspender temporalmente el procedimiento por circunstancias excepcionales e introduce un apartado para la donación de órganos. ( elpais.com )
Por Alfredo Calcedo 24 de julio de 2026
La decisión de la Comisión Interministerial de Precios de los Medicamentos de no financiar públicamente donanemab, comercializado como Kisunla, ha abierto un enfrentamiento entre el Ministerio de Sanidad y Eli Lilly. La compañía lamenta que el tratamiento vuelva a quedar fuera del Sistema Nacional de Salud y recuerda que, tras más de 35 años de investigación, es uno de los primeros medicamentos capaces de modificar parcialmente la evolución del alzhéimer, y no solo de aliviar sus síntomas. Su presidente en España sostiene que el fármaco puede reducir el riesgo de progresión clínica y reclama que la innovación llegue de forma equitativa a los pacientes que cumplen los criterios para recibirla. Frente a esta postura, el secretario de Estado de Sanidad, Javier Padilla, asegura que el Ministerio lleva más de un año estudiando cómo incorporar tanto donanemab como lecanemab. Sanidad considera, sin embargo, que el beneficio clínico demostrado es limitado en relación con su elevado coste. Además, ambos tratamientos presentan riesgos relevantes y exigen pruebas diagnósticas, controles especializados y circuitos asistenciales específicos. Padilla afirma que el Gobierno estaba dispuesto a financiar estos avances como un primer paso, pero no encontró suficiente colaboración para alcanzar un acuerdo sostenible. Pese al rechazo, el Ministerio mantiene abierta la negociación con Lilly para buscar unas condiciones que garanticen seguridad, equidad y viabilidad económica. ( redaccionmedica.com ) Noticias relacionadas: Neurología pide a Sanidad que reconsidere financiar fármacos de alzhéimer La Confederación Española de Alzheimer reacciona con dureza a la no financiación pública de fármacos.  Medicamentos vs Cuidados . El reto de la asignación racional de recursos
Por Alfredo Calcedo 24 de julio de 2026
El artículo presenta un caso de trastorno obsesivo-compulsivo en el que las obsesiones adoptaban la forma de imágenes mentales extremadamente vívidas, hasta el punto de parecer experiencias psicóticas. El paciente describía escenas intrusivas, no deseadas y angustiosas que aparecían repetidamente en su mente. Su intensidad y claridad podían confundirse con alucinaciones, planteando inicialmente dudas sobre la presencia de un trastorno psicótico. Sin embargo, una exploración psicopatológica detallada permitió establecer diferencias fundamentales. El paciente reconocía que las imágenes procedían de su propia mente, conservaba conciencia de su carácter irracional, intentaba resistirse a ellas y experimentaba un intenso malestar. Además, estas experiencias estaban vinculadas a temores obsesivos y a rituales mentales destinados a neutralizarlas. No existía la convicción firme ni la atribución externa características de las alucinaciones o los delirios. El caso subraya que el contenido extraño o la viveza de una experiencia no bastan para diagnosticar psicosis. Es necesario valorar cuidadosamente su origen subjetivo, el grado de insight, la resistencia, la certeza con la que se mantiene y su relación con las compulsiones. Una clasificación errónea podría conducir a tratamientos centrados innecesariamente en antipsicóticos y retrasar el abordaje específico del trastorno obsesivo-compulsivo, basado en fármacos serotoninérgicos y terapia cognitivo-conductual con exposición y prevención de respuesta. ( cureus.com )