Del Dr. Google a la Dra. IA: la nueva amenaza silenciosa del autodiagnóstico
El avance de las tecnologías digitales ha dado lugar a un nuevo fenómeno sanitario en el que el tradicional “Dr. Google” cede protagonismo a la “Dra. IA”. El uso de buscadores de inteligencia artificial ha transformado los hábitos de consulta de la población. Lo que en el pasado constituía una búsqueda puntual se ha convertido en la primera reacción ante la aparición de cualquier síntoma. Según datos recientes, dos tercios de los españoles recurren ya a la IA para resolver dudas de salud, cifra que alcanza al 90% de los jóvenes entre 16 y 19 años. Asimismo, una cuarta parte de la ciudadanía reconoce que el autodiagnóstico digital es su opción inicial frente a un posible problema médico.
Este éxito se sustenta en la percepción de inmediatez, disponibilidad y privacidad que ofrecen estas herramientas. Muchos usuarios declaran que prefieren compartir un síntoma con un chatbot porque “no juzga” y proporciona respuestas instantáneas sin necesidad de gestionar una cita médica. Esta tendencia es especialmente marcada en mujeres y población joven. Sin embargo, surge un dato inquietante: cerca del 25% de las personas —y el 40% de los jóvenes— sitúan a la IA por delante del profesional sanitario, pese a que estas herramientas carecen de conocimiento clínico contextual, exploración física y responsabilidad asistencial. Ello puede derivar en errores diagnósticos, pruebas innecesarias y riesgos evitables.
El fenómeno se vuelve aún más complejo cuando se observa su elevada prevalencia entre quienes presentan ansiedad o depresión. Para este grupo, la consulta compulsiva a la IA alimenta un ciclo de preocupación creciente que el estudio identifica como cibercondría. En contraste, quienes padecen enfermedades crónicas recurren mucho menos a estas prácticas.
Ante este escenario, los expertos subrayan riesgos como el alarmismo, la falsa seguridad y el retraso en la atención profesional. La Organización Médica Colegial recuerda que el proceso diagnóstico requiere anamnesis, exploración y juicio clínico, elementos que no pueden automatizarse. La IA, subrayan, debe ser una herramienta complementaria basada en evidencia, nunca un sustituto del médico.
Infografia para informar de riesgos del uso de la IA para consultar problemas de salud



