Discurso público sobre salud mental: una mirada crítica

8 de mayo de 2024

Editorial de Journal of Psychiatry & Neuroscience sobre el interés público que la salud mental está recibiendo en los últimos años que si bien es oportuno y generalmente positivo, es incompleto.

Aunque os aconsejo una lectura tranquila y pausada del artículo completo, os dejo las conclusiones (para los que vais escasos de tiempo, que supongo somos la mayoría).

La salud mental ha recibido un interés público muy necesario en los últimos años. El discurso público sobre la salud mental es vital, pero debe basarse en la mejor evidencia disponible y evitar un enfoque dramático impulsado por los medios de comunicación. En cambio, la atención debería centrarse en determinar qué se requiere para promover y mantener una buena salud mental en la población general (también como estrategia para reducir el riesgo de enfermedades mentales) y en dirigir nuestros esfuerzos sistémicos de prestación de servicios hacia mejorar el acceso y la calidad de atención para aquellos con trastornos mentales establecidos, identificables o emergentes.

El debate público debería examinar explícitamente los malos resultados logrados en la actualidad para las personas con enfermedad mental grave y sus necesidades sociales, de vivienda, económicas y personales. Las personas que viven con enfermedad mental grave han sido excluidas repetidamente de cada nuevo movimiento de salud mental, desde la Higiene Mental hace un siglo hasta las revoluciones psicoanalíticas y, más recientemente, biológicas. Ninguno ha abordado sus necesidades reales: tratamientos seguros, humanos y adecuados; alojamiento; empleo; e inclusión social. Es probable que un discurso público mejor informado y basado en evidencia, dirigido por profesionales de la salud mental en colaboración con otras instituciones, conduzca a una respuesta más apropiada por parte de los responsables de las políticas públicas y de los financiadores. Este discurso puede conducir a una mejora en los recursos que se asignan a la gestión de las enfermedades mentales, así como a la promoción de una buena salud mental a nivel de la población.

Por Alfredo Calcedo 21 de mayo de 2026
El trastorno de estrés postraumático (TEPT) y el trastorno por consumo de alcohol (TCA) suelen presentarse de forma conjunta. La terapia de exposición prolongada (TEP) es un tratamiento eficaz para el TEPT, pero muestra efectos menores en pacientes con TCA concomitante. El topiramato podría ayudar a reducir el consumo de alcohol y los síntomas del TEPT. Este ensayo clínico ambulatorio, doble ciego y controlado con placebo, comparó 12 sesiones de TEP con topiramato o placebo. Resultados La terapia de exposición prolongada (TEP) combinada con topiramato se asoció con una mayor reducción de los síntomas del TEPT que la TEP combinada con placebo durante el tratamiento activo. La adición de topiramato produjo una reducción más rápida y pronunciada de los síntomas del TEPT, lo que podría ser beneficioso para los pacientes. Dado que los efectos del topiramato no se mantuvieron en el seguimiento a largo plazo, podría ser útil prolongar el tratamiento con topiramato o implementar estrategias adicionales para extender dichos efectos. El topiramato no mostró un beneficio adicional a la TEP en cuanto al porcentaje de días de consumo excesivo de alcohol ni en los resultados secundarios.
Por Alfredo Calcedo 21 de mayo de 2026
El artículo revisa los avances más recientes en la psicoterapia para el trastorno por estrés postraumático (PTSD), una condición que puede aparecer después de vivir experiencias traumáticas intensas. Los autores explican que, aunque muchas personas mejoran con el tiempo, otras desarrollan síntomas persistentes como recuerdos invasivos, evitación, ansiedad intensa o sensación constante de peligro. Las terapias con mayor evidencia siguen siendo las centradas en el trauma. Entre ellas sobresalen la exposición prolongada, la terapia de procesamiento cognitivo y la EMDR. Estas intervenciones ayudan al paciente a enfrentarse poco a poco a los recuerdos traumáticos, modificar creencias negativas y reducir el miedo asociado al trauma. Los autores señalan que, aunque algunas personas encuentran difíciles estas terapias y abandonan el tratamiento, continúan siendo las opciones más eficaces. El artículo también comenta tratamientos considerados de segunda línea y analiza la combinación de psicoterapia con medicación (sertralina, paroxetina y venlafaxina). Además, subraya la importancia de adaptar el tratamiento a cada paciente, teniendo en cuenta factores como la comorbilidad, la disociación o las dificultades emocionales. Finalmente, los autores concluyen que la investigación actual busca mejorar el acceso a terapias eficaces y desarrollar intervenciones más personalizadas y tolerables para quienes sufren PTSD. ( Am J Psychiatry )
Por Alfredo Calcedo 21 de mayo de 2026
El artículo describe la preocupación generada por el posible nombramiento de Laura Delano y David Cohen en el consejo asesor del National Institutes of Health dedicado a salud mental. Ambos son conocidos por mantener posturas muy críticas hacia los antidepresivos y hacia parte de la psiquiatría biológica tradicional. La noticia ha provocado inquietud entre investigadores y profesionales, que temen que estas incorporaciones puedan influir en las prioridades científicas y en la financiación futura de estudios sobre depresión y tratamientos farmacológicos. Laura Delano ha contado públicamente experiencias negativas con los psicofármacos y defiende una reducción del uso de estos medicamentos. David Cohen, por su parte, lleva años cuestionando la eficacia y seguridad de algunos tratamientos psiquiátricos. Sus defensores consideran que aportan una visión crítica necesaria, mientras que sus detractores creen que pueden alimentar desconfianza hacia terapias útiles para muchos pacientes. El artículo señala que este debate aparece en un contexto político donde aumentan las críticas al uso prolongado de antidepresivos y a la influencia de la industria farmacéutica en la psiquiatría estadounidense. ( science.org )