Extensión de la vida y virtud cívica

17 de diciembre de 2025

Artículo de opinión que analiza cómo la extensión radical de la vida podría amenazar la virtud cívica en sociedades desiguales. Imaginemos un futuro en que terapias avanzadas—genes, senolíticos—permiten vivir siglos con plenitud. El problema no estaría únicamente en el deseo de inmortalidad, sino en cómo esas tecnologías se distribuirían preferentemente entre los más acomodados.

La desigualdad actual ya impacta en el acceso a fármacos potentes, como los agonistas GLP-1 usados contra la diabetes, prioritariamente disponibles para los ricos. Si se replicara este patrón con intervenciones para alargar vidas, los adinerados podrían llegar a vivir no solo más años, sino vidas notablemente más sanas y largas que el resto. Eso crearía una “brecha de longevidad” que va más allá de una simple injusticia material—intenta erosionar la base moral sobre la cual construimos nuestra comunidad política.

Las virtudes cívicas—como la capacidad de reconocer a los demás como iguales, escuchar sus necesidades y asumir la voluntad de limitar el propio interés—son esenciales para sostener una democracia liberal. Sin cierto grado de “amistad cívica” y reconocimiento mutuo, los procesos políticos se vuelven meros juegos de poder. Usando la metáfora de Dickens: sólo cuando nos vemos como compañeros en el camino hacia la muerte —como en Cuento de Navidad— emergen vínculos comunitarios reales.

Ahora, si los ricos no solo viven más sino que desarrollan perspectivas temporales distintas —escenarios de vida que ahora incluyen ser padres a los 100, cambiar de carrera a los 200— las experiencias comunes en torno a hitos vitales (30, 50 años) perderán toda su resonancia compartida. Esa distorsión socava esa narrativa colectiva que permite vernos como iguales, socava la empatía, y puede generar alienación, deshumanización del “otro” y una política basada en categorías biológicas o temporales.

Esto no significa que debamos rechazar por completo la extensión de vida. Puede tener posibles beneficios médicos o individuales. Pero en un contexto de desigualdad, introducir estas tecnologías sin contramedidas —distribución equitativa, regulación, políticas de cohesión—podría dañar el tejido moral de la sociedad.

En definitiva, de acuerdo con el autor del artículo hay un doble temor: por un lado, la injusticia que representa una brecha de longevidad; por otro, el efecto corrosivo sobre la virtud cívica, esa fuerza invisible que permite a las personas actuar como ciudadanos conscientes, solidarios y justos. Es un llamado a pensar no solo en cómo prolongar la vida, sino en qué vida común queremos mantener como base de una comunidad plural y democrática.


Por Alfredo Calcedo 22 de mayo de 2026
El cannabidiol (CBD) es un cannabinoide que se encuentra de forma natural en Cannabis sativa y que recientemente se ha estudiado como una nueva opción terapéutica para la esquizofrenia y trastornos relacionados. El CBD es un agonista parcial de los receptores de dopamina D2, lo que puede contribuir a sus efectos antipsicóticos en dosis altas (800–1000 mg/día) combinado con su actividad agonista parcial de los receptores 5HT1A, compartida con los antipsicóticos de tercera generación (aripiprazol, brexpiprazol), que también puede explicar los efectos ansiolíticos, antidepresivos y antipsicóticos del CBD. Esta revisión sistemática y metaanálisis evalúa la eficacia del CBD como terapia complementaria para los síntomas positivos y negativos en los trastornos del espectro de la esquizofrenia. Los resultados mostraron que el CBD produjo una mejoría estadísticamente significativa, aunque pequeña, en los síntomas generales y en los síntomas positivos, como delirios o alucinaciones. También hubo cierta mejoría en los síntomas psicopatológicos generales evaluados por la escala PANSS. Sin embargo, el CBD no mostró beneficios claros sobre los síntomas negativos, como la apatía, el aislamiento social o la falta de motivación. Además, las tasas de abandono del tratamiento fueron similares entre quienes recibieron CBD y quienes tomaron placebo, lo que sugiere una buena tolerancia. El trabajo destaca que el CBD podría actuar sobre sistemas biológicos relacionados con la dopamina y el sistema endocannabinoide, sin producir los efectos psicóticos asociados al THC. Aun así, los autores advierten que el número de estudios todavía es pequeño y que existen limitaciones metodológicas importantes, como diferencias en dosis y duración de los tratamientos. Por ello, consideran que el CBD es una opción prometedora, pero todavía experimental, que necesita investigaciones más amplias y rigurosas antes de recomendarse de forma generalizada en esquizofrenia. (Springer)
Por Alfredo Calcedo 22 de mayo de 2026
Cuando las personas están en peligro, especialmente en riesgo de suicidio, las soluciones ás simples pueden salvar más vidas. El artículo describe cómo, durante años, los sistemas de ayuda para la prevención del suicidio fueron complejos, difíciles de recordar o de usar en momentos de crisis. En esas circunstancias, cualquier obstáculo —aunque sea pequeño— puede impedir que alguien pida ayuda. El artículo pone de ejemplo cómo la simplificación de una línea telefónica de crisis para prevención del suicidio en un número corto (de 3 cifras) y fácil de recordar (988), acompañado de más recursos y mejor organización, ha permitido que más personas accedieran rápidamente al apoyo que necesitaban. Con el tiempo, se observó una disminución significativa en las muertes por suicidio, especialmente entre jóvenes, lo que sugiere que la accesibilidad inmediata es clave. [ news.harvard.edu ] En salud pública, la eficacia no siempre depende de soluciones complejas o innovaciones sofisticadas, sino de eliminar barreras. Hacer que la ayuda sea visible, directa y fácil puede marcar la diferencia entre actuar o no hacerlo en un momento crítico. En definitiva, el autor concluye que simplificar el acceso a la ayuda no solo mejora los sistemas, sino que literalmente puede significar la vida para muchas personas.
Por Alfredo Calcedo 22 de mayo de 2026
El artículo describe cómo, tras superar la infección aguda por COVID‑19, muchas personas continúan un recorrido inesperado marcado por síntomas persistentes que afectan al cerebro y la mente. Este cuadro, conocido como COVID prolongado, puede aparecer semanas después y mantenerse durante meses, incluso en pacientes que tuvieron formas leves de la enfermedad. [merckmanuals.com] A lo largo del tiempo, los pacientes relatan una constelación de síntomas neuropsiquiátricos que suele incluir fatiga intensa, dolor de cabeza, trastornos del sueño, disfunción autonómica y dificultades cognitivas —a menudo descritas como “niebla mental”— con problemas de atención y memoria. A estos se suman con frecuencia ansiedad, depresión y estrés postraumático, que reflejan tanto el impacto biológico del virus como la experiencia vivida durante la enfermedad. [ onlinelibr....wiley.com ] Estas manifestaciones no tienen una única causa. Más bien, parecen surgir de una combinación de factores: inflamación persistente, alteraciones inmunológicas, daño vascular o efectos indirectos de la enfermedad grave y la hospitalización. [ merckmanuals.com ] En este escenario, el artículo subraya la importancia de un enfoque clínico integral. No existe un tratamiento específico, por lo que la atención se centra en aliviar los síntomas, acompañar al paciente y adaptar la rehabilitación a cada caso. Así, el COVID prolongado se presenta como una condición compleja y variable, donde la recuperación no es lineal y exige comprender al paciente más allá de la fase aguda de la enfermedad. Si bien se requiere mayor investigación sobre los mecanismos subyacentes y los posibles tratamientos, los psiquiatras están intrínsecamente capacitados para participar en las evaluaciones de COVID persistente y brindar un tratamiento de apoyo y específico. La evaluación de las comorbilidades psiquiátricas y médicas generales, la colaboración con otras especialidades y disciplinas médicas, y la planificación integral del tratamiento siguen siendo la base del tratamiento de la COVID persistente. Ante la creciente prevalencia de la COVID persistente, es fundamental que los psiquiatras adquieran mayor familiaridad y competencia en la evaluación y el manejo de las secuelas neuropsiquiátricas de la COVID-19. (Am J Psych)